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El
fósforo a menudo aparece como un nutriente limitante en los suelos
agrícolas, cualquiera sea su forma de manejo. No es posible capturarlo
biológicamente desee el aire, como ocurre con el nitrógeno, y su
ciclo natural involucra larguísimos períodos, lo que en términos
de manejo agrícola equivale a decir que no podemos depender del
ciclo del fósforo, sino de la posibilidad de generar determinados
flujos y sub-ciclos de él al interior de los sistemas suelo-agua-organismos
vivos. Sin embargo, los sub-ciclos se ven dificultados por el hecho
que los equilibrios de reacción del fósforo tienden a mantener la
mayor parte de él en condiciones no disponibles para las plantas
o microorganismos.
Las plantas absorben fósforo en estado soluble,
pero cuando se introduce fósforo al suelo, más del 90% de él pasa
rápidamente a formas solubles, no disponibles. Así, gran parte de
los fertilizantes fosfatados que se aplican no son utilizados por
las plantas, sino que se almacenan en el suelo. Por ejemplo, algunos
suelos volcánicos de sur de Chile -con gran capacidad de inmovilizar
fósforo- han acumulado más de 2 ton/ha de fósforo total (Boire,
1991), pero los niveles de fósforo soluble pueden continuar cercanos
a los 15 ppm. La situación anterior se agrava cuando el uso agrícola
disminuye los niveles de materia orgánica del suelo o induce cambios
hacia los extremos de la escala de pH; la ineficiencia de uso aumenta
y se hace necesario elevar aún más las dosis de fertilización. Esto
ha llevado a que la fertilización fosfatada óptima sea inalcanzable
para un número creciente de agricultores. Si consideramos además
que las reservas mundiales de fósforo son limitadas, no es difícil
prever masivos problemas de sustentabilidad a corto y mediano plazo,
ya sea por encarecimiento significativo de la fertilización fosfatada,
o directamente por agotamiento de los depósitos de este nutriente.
Un manejo de fertilidad de suelos racional y sustentable, entonces,
hace indispensable aumentar la eficiencia de utilización, la que
no depende mayores tasas de aplicación de fertilizantes, sino de
fomentar procesos de reciclaje y de solubilización del fósforo en
el suelo. A continuación se discuten algunos de los mecanismos más
efectivos para lograr los procesos de solubilización.
FORMAS DE FOSFORO EN EL SUELO
El fósforo del suelo se presenta casi exclusivamente
como orto fosfatos derivados del ácido fosfórico, H3PO4,
Ca y Al. Los compuestos formados pueden encontrarse en forma de
sales en solución, sales cristalinas o sales absorbidas por los
coloides del suelo. El ion fosfato puede, además, ser directamente
absorbido por los coloides del suelo o puede formar enlaces de gran
estabilidad con los hidróxidos de Fe, Al o Mn que forman parte de
los coloides del suelo. Estos últimos constituyen el "fósforo fijado".
Las principales formas de fosfatos orgánicos
son el fosfato de inositol y los ácidos nucleicos. Tanto el inositol
como los ácidos nucleicos parecen tener origen principalmente microbiano.
El nivel de fósforo orgánico en los suelos puede variar entre un
3 y un 85% del fósforo total.
Las principales formas de fosfato inorgánico
son las que se muestran en la tabla siguiente. Todas ellas son de
menor solubilidad que los compuestos fosfatados orgánicos.
| |
Denominación |
Composición |
Características |
| Fosfatos de
calcio |
hidroxiapatita |
3Ca3(PO4)2 Ca(OH)2 |
mayor abundancia |
| oxiapatita |
3Ca3(PO4)2 CaO |
|
| fluorapatita |
3Ca3(PO4)2 CaF2 |
mayor abundancia |
| carbonatoapatita |
3Ca3(PO4)2 CaCO3 |
|
| fosfato tricálcico |
3Ca3(PO4)2 |
|
| fosfato bicálcico |
CaHPO4 |
mayor solubilidad |
| fosfato monocálcico |
Ca(H2PO4)2 |
mayor solubilidad |
| Fosfatos de
fierro |
vivianita |
Fe3(PO4)2 8H2O |
|
| estrengita |
FePO4 2H2O |
|
| Fosfatos de Al |
variscita |
AlPO4 2H2O |
|
Adaptado de Tsai y Rosetto,
1992
La abundancia relativa de cada uno de estos
compuestos variará de acuerdo al origen del suelo, a los niveles
de materia orgánica y al pH. Estimaciones relativas de formas inorgánicas
de fósforo según variaciones en el pH se muestra en la Figura 1.
FLUJOS DEL FOSFORO EN EL SUELO
Un esquema general de las formas de fósforo
en el suelo se presenta en la Figura 2. Las plantas absorben fósforo
en forma de H2P04-, ion que queda disponible al solubilizarse
o romperse cualquiera de los compuestos fosfatados. Los equilibrios
de reacción llevan a que la mayor parte del fósforo del suelo se
encuentre en formas de baja o muy baja disponibilidad. Sólo un porcentaje
muy bajo (entre 0,1 ppm y 0,3 ppm) se encuentra realmente en solución,
plenamente disponible para plantas y microorganismos (Figura 2).
Los equilibrios de reacción entre las distintas
formas de fósforo dependerán de los coloides y minerales presentes
en el suelo, el pH, la actividad micro biológica, la presencia de
enzimas y ácidos orgánicos y la intensidad de la demanda del nutriente.
Mientras la composición y pH del suelo son características inalterables
o muy difíciles de alterar. Los agentes de origen biológico son
posibles de manejar, y prácticamente todos ellos tienden a mantener
el fósforo en sus estados de mayor disponibilidad. Por lo mismo,
los agentes biológicos son fundamentales para asegurar un mejor
y mayor uso del fósforo del suelo.


Los principales mecanismos a través de los
cuales actúan estos agentes son los siguientes:
- Mantención de una demanda permanente
Dado que el fósforo en solución es repuesto
a medida que se agota, una demanda activa y permanente induce a
una oferta en permanente renovación. La intensidad del flujo hacia
formas más disponibles en un momento determinado puede seguir siendo
baja, pero si el consumo se mantiene en forma permanente, las cantidades
totales solubilizadas -y por tanto la absorción total- se elevan.
Los mecanismos que permiten mantener una demanda permanente son
todos aquellos que aseguran un crecimiento y una actividad radicular
y microbiológica óptima.
- Abundante presencia de ácidos orgánicos
en el suelo
Un gran número de ácidos orgánicos tienen la
capacidad de solubilizar fosfatos mediante complejación del calcio,
aluminio y fierro, dejando así al ion fosfato en estado soluble.
La reacción podría graficarse como se muestra en la figura 3.
Los ácidos más activos en el suelo parecen
ser el cítrico, oxálico, glucónico, láctico, málico. Los ácidos
húmicos y fúlvicos cumplen el mismo papel que los anteriores. El
ácido carbónico que se forma a partir del C02 proveniente de la
respiración microbiana y radicular, aunque no es un ácido orgánico,
también actúa en forma similar -especialmente en relación a los
fosfatos de Calcio.
La principal fuente de ácidos orgánicos en
el suelo es la descomposición de materia orgánica, pero también
son importantes los exudados radiculares y microbianos. Se ha detectado
la exudación activa de ácidos orgánicos por parte de los géneros
Bacillus, Thiobacillus, Mycobacterium, Micrococcus, Enterobacter,
Arthrobacter, Pseudomonas, Nitrobacter, Escherichia, Agrobacterium,
Erwiinia, Aspergillus, Penicillium, Scleortium, Fusarium, Trichoderma,
Mucor, Streptomyces y otros. Entre las plantas, el género Lupinus
es conocido por su capacidad de exudar ácido cítrico a través de
sus raíces. (Alexander, 1977; Eira, 1992; y Borie, 1991).
- Fomentar la presencia de hongos micorrícicos
Los hongos micorrícicos son hongos pertenecientes
a diversas especies que establecen una asociación simbiótica -llamada
micorriza- con la mayor parte de las especies vegetales a través
de sus raíces. Mientras las plantas entregan energía al hongo, éste
entrega agua y nutrientes a la planta. Las micorrizas son especialmente
eficientes en aumentar los niveles de abastecimiento de fósforo.
Los mecanismos utilizados por los hongos micorrícicos
para aumentar la capacidad de absorción parecieran ser la producción
de gran cantidad de micelios, lo que aumenta el volumen del suelo
explorado y la superficie de absorción. También es importante la
capacidad para acumular fósforo intracelularmente en forma activa,
contra fuertes gradientes de concentración. Esto permite a las micorrizas
extraer fósforo en forma más eficiente, especialmente de soluciones
de muy baja concentración. Un factor adicional de eficiencia de
extracción es que las raíces con micorrizas se mantienen funcionales
durante más tiempo (Silveira, 1992).
Se ha detectado la presencia de hongos micorrícicos
en prácticamente todo tipo de suelos, pero su población y actividad
dependerán de condiciones ambientales. La presencia de nutrientes
solubles y agroquímicos, los extremos de humedad (especialmente
el exceso) y los extremos de temperatura disminuyen su actividad
y capacidad de crecimiento. La presencia de materia orgánica y la
actividad biológica del suelo tienen efectos positivos, aunque determinadas
especies de hongos, bacterias y nemátodos pueden alimentarse de
hongos micorrícicos (Cardoso y Lambais, 1992).
Diversos estudios indican que, en un amplio
rango de condiciones, el estímulo del crecimiento y actividad de
las micorrizas ya presentes en el suelo mediante manejo ambiental
puede ser suficiente para lograr un efecto importante sobre la nutrición
de la planta. Sin embargo, en suelos altamente erosionados o en
la producción de plántulas para transplante, la introducción de
micorrizas mediante inoculación pareciera ser una medida complementaria
necesaria (Cardoso y Lambais, 1992).

FORMAS DE MANEJO
Los mecanismos recién descritos resumidamente
involucran una compleja red de interrelaciones, formas de control,
elementos tampón y vías de retroalimentación imposibles de presentar
en esta discusión. Desde el punto de vista del manejo agrícola,
sin embargo, la inducción de estos mecanismos se basa en sólo unas
pocas medidas convergentes. Estas son:
- Aplicación de materia orgánica al suelo,
lo que permite reciclar cantidades importantes de nutrientes
e induce altos niveles de actividad biológica. Esta a su vez fomentará
la presencia de micorrizas, aumentará los ácidos orgánicos en
el suelo y protegerá a éste contra los extremos de humedad. Simultáneamente,
la materia orgánica mejorará la estructura del suelo, facilitando
un mayor grado de exploración y actividad radicular.
Aunque toda forma de materia orgánica es reciclaje
y aplicable al suelo, los efectos diferirán de acuerdo a su calidad.
Los mayores efectos sobre la solubilización de fósforo se lograrán
mediante la aplicación de materias orgánicas diversificadas y con
una relación C:N más bien alta (Eira, 1992). La mezcla de estiércol,
paja de cereales y restos hortícolas sería, por ejemplo, una mezcla
de lata calidad. Si la incorporación de materia orgánica se hace
mediante abonos verdes, la mezcla cereal-leguminosa sería de mayor
beneficio que la leguminosa sola.
- Mantención del suelo cubierto el mayor
tiempo posible, mediante cubierta muerta o viva, ya que ello
estimulará la actividad microbiológica y radicular al controlar
los extremos de humedad y especialmente los de temperatura. Si
se utiliza cubierta viva, la mayor presencia de raíces también
estimulará la actividad microbiana a través de los exudados y
restos radiculares.
- Evitar compuestos tóxicos en el suelo,
ya que todos ellos disminuyen la actividad biológica y sus efectos
asociados. Los compuestos más tóxicos son los fungicidas y herbicidas.
Algunos insecticidas pueden no tener un efecto directo sobre la
actividad microbiológica total del suelo, pero los procesos de
degradación de estos compuestos pueden alterar la composición
de las poblaciones en el suelo, alterando así la eficiencia de
los mecanismos de solubilización y/o aprovechamiento de los nutrientes.
- Evitar fertilizantes solubles, los
fertilizantes solubles constituyen otra fuente de toxicidad para
los microorganismos. Simultáneamente, la presencia de fósforo
soluble disminuye la eficiencia en la acción de las micorrizas,
ya que la absorción de fósforo soluble de manera directa y a tasas
normales permite ahorros significativos de energía en comparación
con los procesos de solubilización y acumulación activa. Por lo
tanto, si la fertilización orgánica aparece como insuficiente,
los fertilizantes a aplicar deben ser de baja solubilidad (por
ejemplo, roca fosfórica).
- En praderas, evitar el envejecimiento
de raíces, ya que ello disminuirá la actividad radicular.
Esto implica evitar el envejecimiento de la parte aérea de la
pradera, por lo que el pastoreo controlado e intensivo -con momentos
de consumo lo más cercanos al óptimo- pasa a ser una herramienta
importante.
Las medidas anteriores tendrán su mayor efectividad
si se aplican en forma combinada entre sí o con otras medidas de
protección y recuperación de suelos. A su vez, los efectos pueden
no verse sino hasta después de un tiempo variable de aplicación.
Algunas mediciones efectuadas por el CET en suelos de origen volcánico
(Chile, zona de Temuco) y en suelos de origen calcáreo, indican
aumentos de hasta 8 veces en el nivel de fósforo soluble al cabo
de tres a cinco años. Estudios hechos en Escocia en suelos marginales
de praderas indican aumentos del fósforo soluble de hasta 6 veces
en un período de 3 o más años (HFRO, 1979). La mayor rapidez y continuidad
de los fenómenos biológicos en condiciones de trópico y subtrópico
húmedo permiten pensar en procesos mucho más cortos y efectivos.

BIBLIOGRAFIA
- Alexander, M. 1977. Introduction
to Soil Microbiolgy. Wiley and Sons, New York, EE.UU.
- Borie, F. 1991. Microbiología
del fósforo. En Jornadas de Fertilidad de Suelos en Cero Labranza.
Sociedad de Conservación de Suelos de Chile e INIA, Concepción,
Chile
- Cardoso, E.J.B.N. y M.R.
Lambais. 1992. Aplicacoes práticas de micorrizas vesículo arbusculares
(MVA). In Microbiologia do Solo. Sociedade Brasileira de Ciencia
do Solo. Campinas, Brasil.
- Eira, A.F. 1992. Solubilizacao
microbiana do fosfatos. In Micorbiologia do Solo. Sociedade Brasileira
de Ciencia do Solo. Campinas, Brasil.
- HFRO (The Hill Farming
Research Organization) Science and Hill Farming. 1954-1979. Haddington,
Gran Bretaña, 1979.
- Jordan, C.F. 1985. Nutrient
Cycling in Tropical Forest Ecosystms. John Wiley and Sons, New
York, Estados Unidos.
- Silveira, A.P.D. 1992.
Micorrizas. In Microbiologia de Solo. Sociedade Brasileira de
Ciencia do Solo. Campinas, Brasil.
- Tsai, S.M. y R. Rossetto.
1992. Transformacoes microbianas do fósforo. In Microbiologia
do Solo. Sociedade Brasileira de Ciencia do Solo. Campinas, Brasil.
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