El Rol de la Universidad en la Incorporación de un Enfoque Agroecológico para el Desarrollo Rural Sustentable
Santiago Sarandón / Guillermo Hang

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La necesidad de una Agricultura Sustentable

La productividad de los sistemas agropecuarios, conjuntamente con la conservación de los recursos naturales, es uno de los mayores desafíos de la humanidad para las próximas décadas. En el pasado era común la creencia en que los objetivos de la protección ambiental y el desarrollo económico eran incompatibles (Lebel y Kane, 1990). Sin embargo, la dicotomía entre productivismo y proteccionismo ha demostrado ser una falacia. La protección del medio ambiente y la promoción del desarrollo económico no son desafíos independientes, especialmente en los países de Latinoamérica, donde el ritmo de crecimiento poblacional es superior al de los países desarrollados, situación que exige aprovechar eficientemente los recursos naturales, manteniendo su capacidad productiva.

La cuestión central a lograr es una agricultura sustentable que sea económicamente viable, suficientemente productiva, que conserve la base de recursos naturales preservando la integridad del ambiente a nivel local, regional y global (Sarandón y Sarandón, 1993). Esta agricultura alternativa no es un sistema en sí mismo, sino un enfoque, un modelo de enfrentar la producción agrícola.

Por parte de las Universidades, el tema de la sustentabilidad comienza a ser considerado en forma institucional. Entre 1991 y 1993 se han realizado reuniones con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); la de Comisión de Expertos de Universidades, asociadas a la Universidad Iberoamericana de Post-grado (CIUP) en Julio de 1991 en Madrid; la del Consorcio Latinoamericano sobre Agroecología y Desarrollo (CLADES) en Setiembre de 1991 en Santiago de Chile y la Consulta de Expertos para la Educación Agrícola Superior (CEEAS) en Roma en Diciembre del mismo año. En Mayo de 1993, con apoyo de la FAO y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Asociación Latinoamericana de Educación Agrícola Superior (ALEAS), se realizó la X Conferencia Latinoamericana de Educación Agrícola Superior en La Plata, Argentina.

En estas reuniones, aunque con algunas variantes, se trató el papel de las Universidades e Instituciones de Educación Agrícola Superior en el desarrollo de una agricultura sustentable.

La Percepción del Problema

En general, se puede afirmar, que existe conciencia de la situación en algunas Universidades, donde comienza a reconocerse que el modelo agroexportador y los postulados derivados de la Revolución Verde están en crisis.

En tal sentido (en el marco de políticas públicas muy favorables) se considera que el incremento de la productividad agrícola ha estado ligada siempre a una provisión masiva de insumos costosos, como combustibles fósiles y otros subsidios (semillas híbridas, fertilizantes, plaguicidas, etc.). Este hecho se ve reflejado en los niveles de producción logrados en varios países en relación con los precios. El uso intensivo de las tierras y el empleo de diferentes tipos de tecnologías con uso de insumos químicos, además han originado problemas de erosión de suelos y contaminación de las aguas. Esta incidencia sobre el ambiente deberá ser absorbido por el hombre en ultima instancia, sino se hacen esfuerzos para revertir esta situación (CEEAS, 1991). En América Latina, el cuadro se ve agravado debido al mal uso del suelo, que se traduce en erosión y pérdida de fertilidad de la tierra, desertización, deforestación, degradación de pasturas, salinización y alcalinización de áreas bajo riego, además de la subutilización de las tierras agrícolas de buena calidad.

¿Cuál es el Rol de las Universidades?

El desarrollo sustentable plantea un problema político que transciende a todos los niveles (internacional, regional, nacional y local) e involucra a todos los estratos y sectores sociales.

La Universidad está llamada a ocupar un lugar central en este desafío, por el papel que tradicionalmente le ha cabido en nuestra sociedad, respecto del desarrollo científico-tecnológico y de la transferencia del conocimiento a través de sus acciones de extensión, investigación y docencia.

Cualquier estrategia que busque ampliar la cobertura del impacto tecnológico en el sector rural, deberá articularse con el sistema formal de enseñanza universitaria. Por lo tanto, es claro que las Instituciones de Educación Agrícola Superior deben jugar un rol principal en clarificar las diferentes demandas de tecnologías de producción más apropiadas que considere, por un lado, los conocimientos empíricos de los agricultores y, por el otro, la agricultura moderna basada en el denominado "conocimiento científico".

Cabría preguntarse sin embargo: ¿Están preparadas las Universidades para este desafío?

En la Universidades se reconoce que, a nivel global (abarcando todas las carreras, además de las relacionadas con el agro), el grado de incorporación de la temática ambiental, es insuficiente (CIUP, 1992). Más específicamente, en la formación de profesionales agrarios, coincide con el vacío existente en la formación de materias relativas al desarrollo rural sustentable, haciéndose necesario ampliar las posibilidades tecnológicas (tecnologías apropiadas) más allá de las propuestas productivas actuales.

En términos generales, se acepta también que, en las instituciones de Educación Agropecuaria Superior, los avances tecnológicos de la Revolución Verde o la tecnología convencional no han constituido una respuesta adecuada a la totalidad de las situaciones (marcadamente heterogéneas) que muestra el sector rural, principalmente de la región, ya que éstas innovaciones no resultan siempre apropiadas para su utilización por parte de las comunidades que se encuentran ocupando tierras marginales o poco fértiles y que disponen de escasos recursos.

El desarrollo de estas tecnologías ha conspirado, además, contra la posibilidad de profundizar y jerarquizar los conocimientos en ecología. En general, las carreras agronómicas han estado orientadas a proporcionar soluciones ingenieriles en agroecosistemas altamente intervenidos, lo que ha ocasionado problemas ambientales de gran magnitud (CIUP, 1992).

El descuido de las Universidades por considerar e investigar otros enfoques para hacer agricultura, se puede ejemplificar con el caso de la llamada agricultura orgánica, cuyo desarrollo se hizo al margen del sistema científico académico de las Universidades, merced al esfuerzo y experiencia de los productores, los que muchas veces no encontraron eco o apoyo en las unidades académicas, pero sí en algunas organizaciones no gubernamentales (ONG's). Ahora bien, más allá del reconocimiento de la problemática como tal por parte de las Universidades, se torna imprescindible enunciar una serie de aspectos que actúan como condicionantes para pensar y elaborar una propuesta de cambio.

En este sentido, una cuestión central a ser considerada es la evolución que ha seguido el progreso en el campo científico-tecnológico luego de la 2a. Guerra Mundial. El aporte del capital privado transnacional se ha incrementado notablemente en todo lo relacionado con la investigación y desarrollo. Esto gracias a las ventajas que tiene el sistema capitalista (a partir de las políticas neoliberales aplicadas en los últimos años) de apropiación del excedente económico que generan los conocimientos aplicados tecnológicamente.

El conocimiento se privatiza o debería estar sujeto a privatización: ese pareciera ser el sentido mayoritario de las investigaciones. Por otra parte, las universidades en nuestra región, en el marco de las políticas mencionadas, comienzan a desarrollar la idea de "prestación de servicios" a usuarios del sector primario o industrial. En este contexto, el "mercado" orientará las investigaciones, será la demanda "real" la que se tendrá en cuenta. Así, una parte importante del financiamiento universitario será aportado por las empresas.

Sin embargo, es necesario tomar conciencia de que aquellas universidades que deseen optar por el desarrollo de una agricultura sustentable deberán estar dispuestas a subsidiar los proyectos de investigaciones en estas áreas, ya que difícilmente cuentan con la posibilidad del apoyo de empresas. Para la realidad latinoamericana una agricultura agroecológica, no sólo consiste en una agricultura orgánica, menos contaminante sino que, dadas las particularidades de nuestra región, necesariamente deberá ser de bajos insumos o ser capaces de sustituir insumos externos de alto costo por otros locales de más fácil acceso.

Por otra parte, es frecuente que el presupuesto global de las instituciones no cuente con los recursos necesarios para atender las necesidades de aquellos sectores que no pueden hacer frente al pago de tales "servicios". Inclusive, parte de la inversión que las empresas efectúan en investigación, puede tener como destino el desarrollo de ciertos insumos o tecnologías llamadas "orgánicas o ecológicas", las que a pesar de tal denominación, permiten la apropiación de excedentes económicos sólo a nivel de la empresa gestora. Este es el caso evidente de la biotecnología, en lo que respecta a la obtención de plantas transgénicas con resistencia a plagas, que aparecen como la solución ecológica a la producción agropecuaria. ¿Quién financiaría entonces, aquella investigación vinculadas al desarrollo teórico y metodológico o de manejo, cuyo resultado no es factible de ser apropiado de la misma manera como en los casos mencionados? Esto es algo que deberá tenerse en cuenta en las universidades que deseen apoyar un cambio profundo en la dirección de la agricultura sustentable.

A su vez, hacia el interior de las instituciones suelen detectarse un conjunto de dificultades que conspiran contra la posibilidad de realizar algunas modificaciones tendientes a incorporar definitivamente el enfoque agroecológico en el marco del desarrollo rural sostenible. Así, pueden mencionarse, entre otras:

La falta de flexibilidad de los planes de estudio, que impiden incorporar, con suficiente agilidad, nuevas metodologías, enfoques y contenidos.

La existencia de un importante número de docentes e investigadores que continúan privilegiando sus líneas de trabajo de acuerdo al prestigio que les dan ciertas publicaciones ya establecidas.

La falta de un reconocimiento "académico" a todo aquello que se relaciones con la agroecología o agricultura alternativa.

Hay al respecto una sobrevaloración de la tecnología asociada a mayores rendimientos con uso de altos insumos externos, que aparece aún como el paradigma dominante. Las falencias en la formación de los docentes jóvenes que pueden compartir nuevas ideas. La mayor simplicidad que significa el planteo de los problemas desde una sola disciplina (enfoque reduccionista).

Como Lograr un Cambio en el Contexto Universitario

En este contexto global cabe preguntarse:

¿Se podrá avanzar algo?

Para abordar el tema de la agricultura sustentable con enfoque agroecológico, debe partirse de un cambio de actitud de parte de los docentes e investigadores.

Es fundamental realizar acciones que favorezcan la toma de conciencia, por parte de los profesores, del significado de la agroecología y el desarrollo rural sostenible.

Es necesaria la formación de profesionales con un perfil tal que posibilite el análisis de los problemas con un enfoque sistémico y holístico, de manera de establecer relaciones, entender los procesos que ocurren y conocer su impacto sobre aspectos socioeconómicos. Para ello es importante promover la integración de profesores, tanto de post-grado como de grado, ligados a actividades docentes vinculadas con el desarrollo sustentable, en proyectos interdisciplinarios de investigación sobre esa temática. En este sentido, se torna inevitable una redefinición institucional, en torno a la necesidad de dar un mayor reconocimiento a este tipo de actividades y a quienes las realizan, poniéndolos en un plano de igualdad y complementariedad con todo aquello que se viene desarrollando convencionalmente.

El nuevo enfoque requiere, además, una predisposición al trabajo interdisciplinario en la convicción de que la creciente complejidad del agrosistema no puede ser abordada exclusivamente por una sola disciplina (Sarandón y Sarandón, 1993).

Definiendo las Estrategias

En lo que podría ser un acercamiento a las estrategias para alcanzar los objetivos enunciados, tanto la Comisión Universidad Iberoamericana de Postgrado (CIUP), como la CEEAS, consideraron preferible integrar los aspectos ambientales y los conceptos de agricultura sustentable en los cursos o cátedras ya existentes, en lugar de crear una asignatura nueva. Por otra parte, en la Reunión CLADES/FAO, se consideró necesario la incorporación dentro de los planes de estudio de las Facultades de Ciencias Agrarias de América Latina de la asignatura de Agroecología, la cual trataría los conceptos básicos de agricultura sustentable. En la reunión del CLADES se detalló explícitamente los criterios a seguir para la incorporación de la Agroecología al plan de estudios y los contenidos mínimos que tal asignatura debería comprender. Se considera que esta última propuesta es la más adecuada a nuestra realidad, sin por ello dejar de reconocer con el CLADES, que el curso de Agroecología debe "ser capaz de atravesar y difundirse en el resto de las asignaturas y en la carrera en general". En la X Conferencia Latinoamericana de Educación Agrícola Superior se avanzó aún más y se sugirieron caminos específicos para que las Facultades de Agronomía incorporen la agroecología, no como un curso más, sino como un enfoque metodológico de la enseñanza.

Más allá de las afirmaciones realizadas y de la coincidencia anterior, resulta indudable destacar la necesidad de poner en práctica, en cada caso, una estrategia que parta del análisis profundo de la institución que intentará introducir tales modificaciones. Este aspecto aparece como una cuestión medular, ya que las Facultades presentan un alto grado de heterogeneidad en su dotación cualitativa y cuantitativa de recursos, en su toma de conciencia, en el conocimiento de la temática; factores todos de trascendencia al momento de contar con una decisión política favorable para implementarla.

En Latinoamérica se cuenta con algunas experiencias universitarias en el desarrollo de cursos de formación en agroecología. Los más antiguos son los de Colombia y Perú (con más de diez años de existencia) aunque el primero está orientado exclusivamente a ambientes tropicales y el segundo sólo abarca la temática de la conservación de suelos.

Se observa, en general, una mayor presencia de los conceptos de la agroecología en los países andinos: Perú, Bolivia, Colombia y Chile. También existen cursos en Costa Rica y en México. En todos estos países, donde hay cursos formales de agroecología desde hace más de cinco años, se observa un componente muy importante de agricultura tradicional indígena, el que es valorado positivamente en los programas.

La Situación Argentina

En Argentina la situación es distinta, ya que, en la mayoría de las Facultades de Ciencias Agrarias, no existe un claro componente agroecológico y, en algunas de ellas, ni siquiera la Ecología como asignatura. Esto puede estar relacionado con la distinta realidad de nuestro país, comparado con el resto de los países latinoamericanos. Al respecto, en el libro "Juicio a Nuestra Agricultura", el Presidente del INTA Ing. Félix Cirio, dice_ "la calidad de nuestros recursos naturales, la baja presión poblacional y el sistema extensivo de producción son, sin duda, factores determinantes de un nivel de deterioro y contaminación relativamente menor que en muchos otros países".

Existe la necesidad de diseñar, estudiar y desarrollar sistemas productivos apropiados, teniendo en cuenta que aquellos derivados de los postulados de la revolución verde no siempre han demostrado ser exitosos en las distintas realidades latinoamericanas. Argentina es uno de los países latinoamericanos donde los postulados de la revolución verde han tenido más éxito, por su parecido a los sistemas productivos más desarrollados. Sólo cuando el uso irracional de algunas de éstas prácticas ha comenzado a producir efectos sobre el ambiente (problemas de erosión en la Pampa Ondulada, una de las más fértiles de nuestro país) es cuando comienzan a valorarse y a escucharse los conceptos relacionados con la agricultura sustentable. Sin embargo, no han sido las universidades las encargadas de llamar la atención sobre este aspecto, sino el INTA, inicialmente con la realización del seminario "Juicio a Nuestra Agricultura" en noviembre de 1990, y la posterior edición del libro del mismo nombre, el que prende la luz roja sobre la problemática ambiental de los sistemas agropecuarios, y, la necesidad de un nuevo modelo tecnológico. Asimismo puntualiza que "debe ponerse mayor énfasis en la formación de profesionales de la agronomía en relación con la temática de la sostenibilidad de la agricultura".

Las universidades tienen, entonces, una deuda con la sociedad que deben tratar de saldar lo antes posible.

Las Instituciones de Educación Agrícola Superior, con su alta credibilidad profesional y científica deben jugar un rol fundamental en sensibilizar a la opinión pública, incluyendo a políticos, productores y futuros graduados universitarios. La implementación de los contenidos de agricultura sustentable o agroecológica en las Facultades de Ciencias Agrarias, debe tener en cuenta las distintas situaciones ecológicas, sociales y económicas de las distintas regiones de nuestro país, y adaptarse a las mismas. En este sentido los otros países latinoamericanos nos llevan ventaja y tenemos mucho que aprender de ellos.

  • BIBLIOGRAFIA

  • ALEAS, 1993. Conclusiones de la X Conferencia Latinoamericana de Educación Agrícola Superior, (Sarandón SJ y GM Hang, Eds.), Asociación Latinoamericana de Educación Agrícola Superior, 24 al 28 de Mayo de 1993, la Plata, Argentina, 46 páginas.
  • Cirio FM, 1991. Juicio a Nuestra Agricultura: hacia un desarrollo sostenible (Mensaje Inaugural). INTA. Seminario Juicio a Nuestra Agricultura. Hacia el desarrollo de una Agricultura Sostenible. Editorial Hemisferio Sur, 368 p.
  • CUIP, 1992. (Comisión Universidad Iberoamericana de Postgrado) / UPM (Universidad Politécnica de Madrid). Informe de las Universidades Iberoamericanas a la Conferencia de las Naciones Iberoamericanas a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre le Medio Ambiente y Desarrollo, 58 págs. CUIP/UPM, Madrid, 29 al 31 de Julio de 1991.
  • FAO, 1992. Informe de la Reunión FAO/CLADES sobre Currículos en Agroecología y Desarrollo Rural Sostenible. Santiago, 2 al 6 de septiembre de 1991. Oficina regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Consorcio Latinoamericano de Agroecología y Desarrollo (CLADES), División Agrícola Conjunta CEPAL/FAO, Santiago, Chile 1992, 91 páginas.
  • Lebel GG y H. Kane, 1990. Sustainable Development. A Guide to Our Common Future. The Report of the World Commision on Environment and Development, 74 pp. De. Sro-Kunding, Geneva, Switzerland, June 1990.
  • Our Common Future, 1987. The Report of the World Commision on Environment and Development. Oxford University Press, England.
  • Sarandón S.J. y R. Sarandón, 1993. Un enfoque ecológico para una agricultura sustentable en: Goin F y C Goñi (Eds.). Bases para una política ambiental de la R. Argentina, Sección III, Cap. 19:279-286, HC Diputados de la Pcia de B. Aires.
 
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