Acuicultura y Sustentabilidad a través del Manejo de los Recursos Integrados
Clive Lightfoot (*), Mary Ann P. Bimbao, Jens Peter T. Dalsgaarda y Roger S.V. Pullin
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La acuicultura en los países en vías de desarrollo puede mejorar la sustentabilidad de los predios, permitiendo que las familias y las comunidades manejen sus recursos naturales en forma eficiente. Este trabajo aborda la evolución del enfoque de Manejo de Recursos Integrados (MRI), y hace referencia principalmente al sistema de Programas de Recursos Acuáticos del ICLARM, exponiendo algunos ejemplos de actividades relevantes en países tropicales en vías de desarrollo, métodos de investigación y desafíos futuros.

Los sistemas agrícolas integrados con la acuicultura como un componente mayoritario o minoritario de un predio agropecuario, difieren enormemente de un lugar a otro.

Las psiciculturas intensiva pueden ser un negocio riesgoso, especialmente para agricultores pobres de países en vías de desarrollo, debido a sus efectos ambientales como la polución y los factores económicos como el predio inestable de algunos productos acuáticos, especialmente de exportación. En Africa y Asia, algunas de estas inversiones han terminado en desastres ecológicos y financieros. (Cross, 1991; McClellan, 1991; Polk, 1991). Además, la acuicultura intensiva ha hecho poco para reducir la pobreza y la desnutrición.

Los sistemas agrícolas integrados que incluyen la acuicultura semi-intensiva son menos riesgosos debido a su eficiencia derivada de los sinergismos entre los rubros productivos, su diversidad de productos y su mayor seguridad para el medio ambiente. Basándose en estos sistemas son una alternativa para beneficiar a los pequeños agricultores de países en vías de desarrollo. Las variadas combinaciones de pescado con ganado y cosechas, diseñadas por científicos, a menudo funcionaron muy bien en las estaciones de investigación (Edward, 1983; Hopkins y Cruz, 1982), pero variaban al desarrollarlos a nivel de campo. Más aún, el éxito del pescado del arroz (peces pequeños en las aguas del anegamiento del arroz) o en los sistemas integrados de cerdos, pollos o "duck-fish", mencionados en los textos sobre acuicultura, eran evaluados únicamente desde el punto de vista de la producción y de la rentabilidad del pescado u otro producto acuático.

Hacer que tales sistemas funcionen sólo hacia esos objetivos, puede hacer subir los costos y el riesgo más allá de lo que puede asumir el pequeño agricultor.

Parte de la estrategia productiva del pequeño agricultor está en minimizar los riesgos que conllevan las inversiones poco exploradas, como lo es la acuicultura. Ellos prefieren ver que los riesgos provengan de otros sectores del campo o de la casa. Para que la acuicultura se integre a este nivel de complejidad, los agricultores deben participar en el diseño del sistema. Además, los científicos orientados a la producción de peces tendrán que ampliar su visión y perspectivas del trabajo.

Los agricultores no aceptan nuevas tecnologías fácilmente. Ellos tienen un valioso conocimiento tradicional que incluye formas de adaptar y generar tecnologías adaptadas a sus condiciones (Lightfoot, 1987; Richards, 1985; Warren, 1991). Un gran avance se ha logrado en los últimos años para formalizar la participación de los agricultores en la investigación agrícola (Chambers y col., 1989; Haverkort y col., 1991; Hiemstra y col., 1992). De la misma manera, nuestra opinión es que la acuicultura debe ir más allá de la producción de peces y de las ganancias, y evaluar otros servicios que además puede producir un predio integrado. Esta concepción trasciende a la acuicultura como rubro específico, y pasa a ser parte del motor que contribuye a la sustentabilidad del sistema agrícola global (Lightfoot, 1990; Lightfoot y Pullin, 1991).

El Comité de Asesoría Técnica (TAC) del Grupo Consultor Internacional para la Investigación de la Agricultura (CGIAR) ha planteado que "la agricultura sostenible debería involucrar el manejo exitoso de los recursos para la agricultura con el fin de satisfacer las cambiantes necesidades humanas" (TAC-CGIAR, 1989). Pullin (1993), señala que la sustentabilidad de sistemas se considera mejor cuando se hace referencia a su evolución para enfrentar cambios futuros. El enunciado TAC-CGIAR considera la importancia del desarrollo de los sistemas agrícolas sólo en términos de su capacidad de responder a las demandas humanas. Sin embargo, los sistemas deben también tener la capacidad de adaptarse a los cambios biológicos y climáticos. Por su parte, Altieri (1989), sostiene que la sustentabilidad sólo puede ser alcanzada cuando los agricultores manejan sus recursos naturales ecológicamente. Es por eso entonces, que la degradación de los recursos (suelo, agua, diversidad, etc.), restringen el desarrollo de este modelo de agricultura integrada.

Para contrarrestar lo anterior, recomendamos dar una amplia mirada a la agricultura integrada, que abarque una administración que incluya a todos los recursos naturales disponibles, posibles de manejar, para los hogares agrícolas. Para enfatizar este amplio espectro, preferimos el término Manejo de Recursos Integrado (MRI) al término Sistemas Agrícolas Integrados. Reconocemos que acuicultura, aún a pequeña escala y de bajo rendimiento en términos de producción acuática, tiene un rol importante, integrador y a veces vital para el desarrollo del MRI en casos particulares de campesinos.

UN ACERCAMIENTO AL MANEJO INTEGRADO DE RECURSOS

El enfoque MRI integra el manejo de nuevos rubros productivos, como lo es la acuicultura, con los sistemas agrícolas para lograr oportunidades y sinergismos. La utilización de los servicios económicos, sociales, nutricionales y ecológicos ofrecidos por los recursos del agua y los peces, son vistos como una base para la agricultura sostenible. Por ello, los hogares son alentados a mirar a la producción agrícola, incluyendo la acuicultura como un mecanismo para mejorar el manejo de los recursos naturales y el comportamiento global del predio. Esta visión involucra a la investigación interdisciplinaria y, ciertamente, el uso de las categorías indígenas de los sistemas de recursos naturales, como puntos de entrada para la investigación, es una base en común para el trabajo entre agricultores e investigadores.

El manejo de los recursos naturales y la participación del agricultor, han configurado la agenda de investigación del ICLARM en un intento por encontrar procedimientos que serán usados para ayudarlos a tomar sus propias decisiones y a conducir sus propios experimentos sobre como integrar la acuicultura y el uso de sus recursos de una manera sustentable.

El método de investigación participativa que hemos desarrollado, utiliza los grupos domésticos para identificar, diagnosticar y mapear los sistemas de recursos naturales. Los grupos de trabajo de las comunidades resumen esta información en un formato fácilmente entendible por los miembros de la comunidad, extensionistas e investigadores.

Estos diagramas sirven para el desarrollo adicional detallado de los flujos de biofuente. El modelo de flujo de biofuente se convierte en el centro de la información compartida y las experiencias y las ideas de cómo rehabilitar los sistemas de recursos naturales e integrar nuevas empresas como la acuicultura, la agroforestal y el cultivo de vegetales en los sistemas agrícolas existentes.

Los modelos de los escenarios de antes y después de la integración (Figura 1) aportan imágenes claras acerca del impacto de la adopción de las nuevas tecnologías y la integración. Ayudan a campesinos y a técnicos a apreciar el cambio y enfocar desde cada rubro individual el sistema completo, de una forma integrada y complementaria que haga eficiente el manejo de los recursos biológicos existentes.

En los últimos dos años, los campesinos han participado de estos procedimientos en los proyectos de ICLARM en Bangladesh, Ghana, Malawi y las Filipinas (ICLARM, 1992). El impacto de este trabajo en los hogares campesinos, la ecología del predio y el ambiente se ilustran aquí a través de cuatro ejemplos.

Bangladesh

El proyecto de colaboración de ICLARM con el Consejo de Investigación Agrícola de Bangladesh (BARC), el Instituto de Investigación Pesquera (FRI) y el Departamento de Pesca (DOF), han cooperado con el desarrollo de las tecnologías para la agricultura sostenible que considera el manejo de los recursos de los hogares rurales y de los sistemas agrícolas existentes. Las tecnologías permitieron que la acuicultura de ciclo corto, se desarrolle utilizando especies como el barbo plateado (Puntius Gonionotus) y la tilapia del Nilo, (Oreochromis Niloticus) en una temporada de 4-6 meses en pequeños estanques (100-200 mt2), integrados a la producción agrícola ya existente (Ahmed, 1992; Gupta, 1992; Lightfoot y col., 1992).

Los agricultores han expresado su satisfacción con la integración de la acuicultura a otros rubros agrícolas y han planeado continuar y expandir estas actividades (Grupta y col., 1992). Sus razones para hacerlo son bastante más diversas y complejas que el dinero generado o su aporte como alimento. Los hogares adoptan también este sistema por razones sociales, recreativas y como generadora de insumos para otros rubros productivos. Los campesinos pueden producir pescado por un mejor precio que en el mercado; US$ 0.12-0.30/kg. comparados con US$0.81-1.16/kg. que cuesta en el mercado local.

Algunos agricultores con diques temporales tan pequeños como 170 m2, pueden obtener entre 25 y 30 Kgs. de pescado en los 4-6 meses. Un estanque de alrededor de 300 m2 puede satisfacer el consumo de una familia de seis personas considerando un consumo actual anual per cápita de pescado de 7.9 Kg.

Este trabajo está ahora ayudando a algunas ONGs como el Comité de Avance Rural de Bangladesh y Proshika a asistir a más de 30.000 acuicultores de los cuales un 60% son mujeres. De esta manera, la adopción de la acuicultura integrada por parte de la mujer rural, no sólo la valoriza, sino que mejora la nutrición de sus familias (Grupta, 1990). Además, en los casos en que se han otorgado créditos iniciales de inversión, existe un 98% de retorno, lo que demuestra de alguna manera su éxito.

Ghana

En los últimos dos años, el Instituto de Biología Acuática (IAB), las ONG locales, el Movimiento de Reconstrucción Rural de Ghana (GhRRM), un grupo de campesinos del valle Mompong, región este de Ghana, diseñó modelos de flujos de biorecursos de sistemas agrícolas integrados. Sus planes para utilizar los recursos acuáticos para los cultivos vegetales en temporada seca están ahora en realización (Ofori y col., 1992).

Para poder medir el impacto potencial de la integración en la nutrición de los hogares, se construyeron modelos bioeconómicos. El modelo incluía un hogar rural de cinco personas para registrar la demanda anual de los principales nutrientes. La provisión anual de nutrientes para este tipo de hogar fue calculada en base a una superficie de una hectárea donde el 40% estaba en barbecho y el resto con cultivos. El rendimiento de las cosechas se basó en datos del Ministerio de Agricultura. Los aportes nutricionales a la dieta de los cultivos destinados al consumo, vegetales y condimentos, peces de agua dulce y marinos, y carne, fueron considerados usando datos de varias fuentes (Ruddle, 1993ª). La integración agregó la producción de un estanque de 100 m2 y una superficie para el cultivo de verduras de 400 m2. Los modelos sugieren que la integración puede mejorar tanto la nutrición del hogar como el ingreso monetario (Ruddle, 1993b). El impacto nutricional más significativo de la integración agrícola es el aumento en el nivel en las proteínas; de alrededor del 60% al 120% de lo requerido (Figura 2). Otros impactos significativos resultan del aporte de vitamina A proveniente de las verduras (66%) y vitamina C (57%).

Malawi

En el distrito de Zomba, Malawi, un programa de investigación conjunto ICLARM-GTZ (Deutsche Gesellschhaft fur Technishe Zusammenarbeit) con el Departamento de Pesca ha medido el impacto del desarrollo de la integración entre la acuicultura y la agricultura en los sistemas agrícolas pequeños (Lightfoot y Noble, 1992; Noble y Costa-Pierce 1992; Noble y Rashdi, 1990).

Los resultados iniciales de cinco campesinos, quienes son parte de un grupo de alrededor de 30 campesinos que se inician en la agricultura integrada, indican que su adopción ha tenido un variado y significativo impacto en el manejo de predios y en el comportamiento de los sistemas de producción. En cada caso, la presencia de estanques ha resultado en la interrelación de recursos a través del reciclaje de los residuos y por ende un uso más eficiente y económico de los recursos naturales disponibles. Esto incluye el uso acertado de las áreas húmedas. La contribución del estanque arroz-peces al ingreso bruto predial varió entre un 10 y un 62%. Contribuciones adicionales pueden esperarse a medida de que aumenta la habilidad del agricultor. El hecho de que estos hogares logren estabilizar o aumentar levemente los productos para el consumo y la venta en frecuentes años de pérdidas para el país, y de devaluación económica, es de por sí un impacto positivo importante.

Las implicancias de estos cambios son diversas. Los signos del impacto positivo alientan a trabajar más allá. Los agricultores demuestran la habilidad para construir y mejorar rápidamente sus conocimientos en el manejo de recursos naturales.

A través de los esfuerzos participativos los campesinos ganan confianza en sus propios conocimientos y habilidades. Agricultores y científicos por igual reconocen que una agricultura más sostenible tiene también que significar una agricultura más productiva y rentable.

Filipinas

Para poder medir los impactos de los cambios en el manejo de los recursos naturales, se recolectó la información vía monitoreo directo en Nuigan, Cavite Province y Filipinas. Todos los agricultores eran cooperadores establecidos del Instituto Internacional de Reconstrucción Rural (IIRR). Estos datos fueron usados para calcular cuatro índices simples de sustentabilidad para cada predio: la eficiencia económica (ingreso neto en US$); capacidad de recursos (egreso de biomasa en toneladas por hectárea); diversidad de especies (número de especies utilizadas y cultivadas), y reciclaje de biorecursos (número de flujos de biorecursos). Graficando los indicadores en el tiempo (Figura 3) se puede apreciar visualmente cual es el impacto de los cambios y de las tecnologías que se están desarrollando.

Los indicadores individuales, muestran un patrón de dinamismo a través de los años debido a la diferencia estacionaria y a una mejoría gradual y sostenida obtenida a través de la integración con la acuicultura. Una mayor disponibilidad de agua permite un mejor aprovechamiento de ésta no sólo para los peces y plantas acuáticas sino también para el arroz y los vegetales.

Los sistemas de recursos naturales integrados, entonces, se complementan vía uso de recursos de agua y manejo de biorecursos, obteniéndose un incremento simultáneo de todos los indicadores. Para comparar los escenarios por separado antes y después de la integración, se toman instantáneas de los gráficos en el tiempo y se graficaron.

FUTUROS DESAFIOS

En la actualidad, nuestra experiencia nos sugiere que el acercamiento al MRI es prometedor. Vemos un pequeño pero creciente número de agricultores que han comenzado a adoptarlo.

Los sistemas agrícolas pueden ser transformados rápidamente -nuestros indicadores de monitoreo de la sustentabilidad indican esto- ¿pero son estos indicadores los adecuados o los únicos? Los conteos de flujos simplistas y de especies debieran incluir también la calidad. Los indicadores de igualdad, particularmente la igualdad del género y los atributos de los ecosistemas tales como la resilencia y la madurez también se necesitan incluir. El uso de modelos económicos como ECOPATH pueden proveer de herramientas útiles para estos propósitos (Christensen y Pauly, 1992).

Tan importante como mejorar estos indicadores es mejorar nuestra evaluación de los servicios ecológicos de una estrategia como la del MRI. Mientras las sustituciones de dinero por fertilizantes inorgánicos y aerosoles químicos pueden calcularse, los valores para la rehabilitación de los sistemas de recursos naturales, la diversidad de las especies y los flujos de biorecursos son mucho más difíciles de determinar. Los agricultores de Vietnam han informado que el pescado en los campos de arroz los ayuda a reducir los gastos por concepto de fertilizantes en un 28% (Lightfool y Tuan, 1990). Similarmente, los agricultores en las Filipinas han reportado que el pescado ha ahorrado US$ 12 ha de herbicidas y US$ 13/ha en pesticidas (Fermin, 1992).

Nuevos participantes están desarrollando los sistemas MRI y compartiendo sus conocimientos y experiencias con otros. Los instrumentos de políticas que promueve el MRI necesitan ser formulados y las políticas de desincentivo necesitan ser desmanteladas. Usar la política para guiar la evolución de los sistemas MRI será especialmente importante. La explotación exitosa de los recursos naturales atraerán gradualmente a más agricultores.

(*) Centro Internacional para el manejo de recursos acuáticos vivos, MPCO Box 2631, 0718 Makati, Metro Manila, Filipinas.

Tomado de: Aquaculture and Sustainability throught Integrated Resources Management. Outlook on Agricultural Vol. 22, N° 3, 143-150, 1993.

 
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