La
acuicultura en los países en vías de desarrollo puede mejorar la sustentabilidad
de los predios, permitiendo que las familias y las comunidades manejen
sus recursos naturales en forma eficiente. Este trabajo aborda la
evolución del enfoque de Manejo de Recursos Integrados (MRI), y hace
referencia principalmente al sistema de Programas de Recursos Acuáticos
del ICLARM, exponiendo algunos ejemplos de actividades relevantes
en países tropicales en vías de desarrollo, métodos de investigación
y desafíos futuros.
Los sistemas agrícolas integrados con la acuicultura
como un componente mayoritario o minoritario de un predio agropecuario,
difieren enormemente de un lugar a otro.
Las psiciculturas intensiva pueden ser un negocio
riesgoso, especialmente para agricultores pobres de países en vías
de desarrollo, debido a sus efectos ambientales como la polución
y los factores económicos como el predio inestable de algunos productos
acuáticos, especialmente de exportación. En Africa y Asia, algunas
de estas inversiones han terminado en desastres ecológicos y financieros.
(Cross, 1991; McClellan, 1991; Polk, 1991). Además, la acuicultura
intensiva ha hecho poco para reducir la pobreza y la desnutrición.
Los sistemas agrícolas integrados que incluyen
la acuicultura semi-intensiva son menos riesgosos debido a su eficiencia
derivada de los sinergismos entre los rubros productivos, su diversidad
de productos y su mayor seguridad para el medio ambiente. Basándose
en estos sistemas son una alternativa para beneficiar a los pequeños
agricultores de países en vías de desarrollo. Las variadas combinaciones
de pescado con ganado y cosechas, diseñadas por científicos, a menudo
funcionaron muy bien en las estaciones de investigación (Edward,
1983; Hopkins y Cruz, 1982), pero variaban al desarrollarlos a nivel
de campo. Más aún, el éxito del pescado del arroz (peces pequeños
en las aguas del anegamiento del arroz) o en los sistemas integrados
de cerdos, pollos o "duck-fish", mencionados en los textos sobre
acuicultura, eran evaluados únicamente desde el punto de vista de
la producción y de la rentabilidad del pescado u otro producto acuático.
Hacer que tales sistemas funcionen sólo hacia
esos objetivos, puede hacer subir los costos y el riesgo más allá
de lo que puede asumir el pequeño agricultor.
Parte de la estrategia productiva del pequeño
agricultor está en minimizar los riesgos que conllevan las inversiones
poco exploradas, como lo es la acuicultura. Ellos prefieren ver
que los riesgos provengan de otros sectores del campo o de la casa.
Para que la acuicultura se integre a este nivel de complejidad,
los agricultores deben participar en el diseño del sistema. Además,
los científicos orientados a la producción de peces tendrán que
ampliar su visión y perspectivas del trabajo.
Los agricultores no aceptan nuevas tecnologías
fácilmente. Ellos tienen un valioso conocimiento tradicional que
incluye formas de adaptar y generar tecnologías adaptadas a sus
condiciones (Lightfoot, 1987; Richards, 1985; Warren, 1991). Un
gran avance se ha logrado en los últimos años para formalizar la
participación de los agricultores en la investigación agrícola (Chambers
y col., 1989; Haverkort y col., 1991; Hiemstra y col., 1992). De
la misma manera, nuestra opinión es que la acuicultura debe ir más
allá de la producción de peces y de las ganancias, y evaluar otros
servicios que además puede producir un predio integrado. Esta concepción
trasciende a la acuicultura como rubro específico, y pasa a ser
parte del motor que contribuye a la sustentabilidad del sistema
agrícola global (Lightfoot, 1990; Lightfoot y Pullin, 1991).
El Comité de Asesoría Técnica (TAC) del Grupo
Consultor Internacional para la Investigación de la Agricultura
(CGIAR) ha planteado que "la agricultura sostenible debería involucrar
el manejo exitoso de los recursos para la agricultura con el fin
de satisfacer las cambiantes necesidades humanas" (TAC-CGIAR, 1989).
Pullin (1993), señala que la sustentabilidad de sistemas se considera
mejor cuando se hace referencia a su evolución para enfrentar cambios
futuros. El enunciado TAC-CGIAR considera la importancia del desarrollo
de los sistemas agrícolas sólo en términos de su capacidad de responder
a las demandas humanas. Sin embargo, los sistemas deben también
tener la capacidad de adaptarse a los cambios biológicos y climáticos.
Por su parte, Altieri (1989), sostiene que la sustentabilidad sólo
puede ser alcanzada cuando los agricultores manejan sus recursos
naturales ecológicamente. Es por eso entonces, que la degradación
de los recursos (suelo, agua, diversidad, etc.), restringen el desarrollo
de este modelo de agricultura integrada.
Para contrarrestar lo anterior, recomendamos
dar una amplia mirada a la agricultura integrada, que abarque una
administración que incluya a todos los recursos naturales disponibles,
posibles de manejar, para los hogares agrícolas. Para enfatizar
este amplio espectro, preferimos el término Manejo de Recursos Integrado
(MRI) al término Sistemas Agrícolas Integrados. Reconocemos que
acuicultura, aún a pequeña escala y de bajo rendimiento en términos
de producción acuática, tiene un rol importante, integrador y a
veces vital para el desarrollo del MRI en casos particulares de
campesinos.

UN ACERCAMIENTO AL MANEJO INTEGRADO DE RECURSOS
El enfoque MRI integra el manejo de nuevos
rubros productivos, como lo es la acuicultura, con los sistemas
agrícolas para lograr oportunidades y sinergismos. La utilización
de los servicios económicos, sociales, nutricionales y ecológicos
ofrecidos por los recursos del agua y los peces, son vistos como
una base para la agricultura sostenible. Por ello, los hogares son
alentados a mirar a la producción agrícola, incluyendo la acuicultura
como un mecanismo para mejorar el manejo de los recursos naturales
y el comportamiento global del predio. Esta visión involucra a la
investigación interdisciplinaria y, ciertamente, el uso de las categorías
indígenas de los sistemas de recursos naturales, como puntos de
entrada para la investigación, es una base en común para el trabajo
entre agricultores e investigadores.
El manejo de los recursos naturales y la participación
del agricultor, han configurado la agenda de investigación del ICLARM
en un intento por encontrar procedimientos que serán usados para
ayudarlos a tomar sus propias decisiones y a conducir sus propios
experimentos sobre como integrar la acuicultura y el uso de sus
recursos de una manera sustentable.
El método de investigación participativa que
hemos desarrollado, utiliza los grupos domésticos para identificar,
diagnosticar y mapear los sistemas de recursos naturales. Los grupos
de trabajo de las comunidades resumen esta información en un formato
fácilmente entendible por los miembros de la comunidad, extensionistas
e investigadores.
Estos diagramas sirven para el desarrollo adicional
detallado de los flujos de biofuente. El modelo de flujo de biofuente
se convierte en el centro de la información compartida y las experiencias
y las ideas de cómo rehabilitar los sistemas de recursos naturales
e integrar nuevas empresas como la acuicultura, la agroforestal
y el cultivo de vegetales en los sistemas agrícolas existentes.
Los modelos de los escenarios de antes y después
de la integración (Figura 1) aportan imágenes claras acerca del
impacto de la adopción de las nuevas tecnologías y la integración.
Ayudan a campesinos y a técnicos a apreciar el cambio y enfocar
desde cada rubro individual el sistema completo, de una forma integrada
y complementaria que haga eficiente el manejo de los recursos biológicos
existentes.
En los últimos dos años, los campesinos han
participado de estos procedimientos en los proyectos de ICLARM en
Bangladesh, Ghana, Malawi y las Filipinas (ICLARM, 1992). El impacto
de este trabajo en los hogares campesinos, la ecología del predio
y el ambiente se ilustran aquí a través de cuatro ejemplos.
Bangladesh
El proyecto de colaboración de ICLARM con el
Consejo de Investigación Agrícola de Bangladesh (BARC), el Instituto
de Investigación Pesquera (FRI) y el Departamento de Pesca (DOF),
han cooperado con el desarrollo de las tecnologías para la agricultura
sostenible que considera el manejo de los recursos de los hogares
rurales y de los sistemas agrícolas existentes. Las tecnologías
permitieron que la acuicultura de ciclo corto, se desarrolle utilizando
especies como el barbo plateado (Puntius Gonionotus) y la
tilapia del Nilo, (Oreochromis Niloticus) en una temporada
de 4-6 meses en pequeños estanques (100-200 mt2), integrados a la
producción agrícola ya existente (Ahmed, 1992; Gupta, 1992; Lightfoot
y col., 1992).
Los agricultores han expresado su satisfacción
con la integración de la acuicultura a otros rubros agrícolas y
han planeado continuar y expandir estas actividades (Grupta y col.,
1992). Sus razones para hacerlo son bastante más diversas y complejas
que el dinero generado o su aporte como alimento. Los hogares adoptan
también este sistema por razones sociales, recreativas y como generadora
de insumos para otros rubros productivos. Los campesinos pueden
producir pescado por un mejor precio que en el mercado; US$ 0.12-0.30/kg.
comparados con US$0.81-1.16/kg. que cuesta en el mercado local.
Algunos agricultores con diques temporales
tan pequeños como 170 m2, pueden obtener entre 25 y 30 Kgs. de pescado
en los 4-6 meses. Un estanque de alrededor de 300 m2 puede satisfacer
el consumo de una familia de seis personas considerando un consumo
actual anual per cápita de pescado de 7.9 Kg.
Este trabajo está ahora ayudando a algunas
ONGs como el Comité de Avance Rural de Bangladesh y Proshika a asistir
a más de 30.000 acuicultores de los cuales un 60% son mujeres. De
esta manera, la adopción de la acuicultura integrada por parte de
la mujer rural, no sólo la valoriza, sino que mejora la nutrición
de sus familias (Grupta, 1990). Además, en los casos en que se han
otorgado créditos iniciales de inversión, existe un 98% de retorno,
lo que demuestra de alguna manera su éxito.
Ghana
En los últimos dos años, el Instituto de Biología
Acuática (IAB), las ONG locales, el Movimiento de Reconstrucción
Rural de Ghana (GhRRM), un grupo de campesinos del valle Mompong,
región este de Ghana, diseñó modelos de flujos de biorecursos de
sistemas agrícolas integrados. Sus planes para utilizar los recursos
acuáticos para los cultivos vegetales en temporada seca están ahora
en realización (Ofori y col., 1992).
Para poder medir el impacto potencial
de la integración en la nutrición de los hogares, se construyeron
modelos bioeconómicos. El modelo incluía un hogar rural de cinco
personas para registrar la demanda anual de los principales nutrientes.
La provisión anual de nutrientes para este tipo de hogar fue calculada
en base a una superficie de una hectárea donde el 40% estaba en
barbecho y el resto con cultivos. El rendimiento de las cosechas
se basó en datos del Ministerio de Agricultura. Los aportes nutricionales
a la dieta de los cultivos destinados al consumo, vegetales y condimentos,
peces de agua dulce y marinos, y carne, fueron considerados usando
datos de varias fuentes (Ruddle, 1993ª). La integración agregó la
producción de un estanque de 100 m2 y una superficie para el cultivo
de verduras de 400 m2. Los modelos sugieren que la integración puede
mejorar tanto la nutrición del hogar como el ingreso monetario (Ruddle,
1993b). El impacto nutricional más significativo de la integración
agrícola es el aumento en el nivel en las proteínas; de alrededor
del 60% al 120% de lo requerido (Figura 2). Otros impactos significativos
resultan del aporte de vitamina A proveniente de las verduras (66%)
y vitamina C (57%).

Malawi
En el distrito de Zomba, Malawi, un programa
de investigación conjunto ICLARM-GTZ (Deutsche Gesellschhaft fur
Technishe Zusammenarbeit) con el Departamento de Pesca ha medido
el impacto del desarrollo de la integración entre la acuicultura
y la agricultura en los sistemas agrícolas pequeños (Lightfoot y
Noble, 1992; Noble y Costa-Pierce 1992; Noble y Rashdi, 1990).
Los resultados iniciales de cinco campesinos,
quienes son parte de un grupo de alrededor de 30 campesinos que
se inician en la agricultura integrada, indican que su adopción
ha tenido un variado y significativo impacto en el manejo de predios
y en el comportamiento de los sistemas de producción. En cada caso,
la presencia de estanques ha resultado en la interrelación de recursos
a través del reciclaje de los residuos y por ende un uso más eficiente
y económico de los recursos naturales disponibles. Esto incluye
el uso acertado de las áreas húmedas. La contribución del estanque
arroz-peces al ingreso bruto predial varió entre un 10 y un 62%.
Contribuciones adicionales pueden esperarse a medida de que aumenta
la habilidad del agricultor. El hecho de que estos hogares logren
estabilizar o aumentar levemente los productos para el consumo y
la venta en frecuentes años de pérdidas para el país, y de devaluación
económica, es de por sí un impacto positivo importante.
Las implicancias de estos cambios son diversas.
Los signos del impacto positivo alientan a trabajar más allá. Los
agricultores demuestran la habilidad para construir y mejorar rápidamente
sus conocimientos en el manejo de recursos naturales.
A través de los esfuerzos participativos los
campesinos ganan confianza en sus propios conocimientos y habilidades.
Agricultores y científicos por igual reconocen que una agricultura
más sostenible tiene también que significar una agricultura más
productiva y rentable.
Filipinas
Para poder medir los impactos de los cambios
en el manejo de los recursos naturales, se recolectó la información
vía monitoreo directo en Nuigan, Cavite Province y Filipinas. Todos
los agricultores eran cooperadores establecidos del Instituto Internacional
de Reconstrucción Rural (IIRR). Estos datos fueron usados para calcular
cuatro índices simples de sustentabilidad para cada predio: la eficiencia
económica (ingreso neto en US$); capacidad de recursos (egreso de
biomasa en toneladas por hectárea); diversidad de especies (número
de especies utilizadas y cultivadas), y reciclaje de biorecursos
(número de flujos de biorecursos). Graficando los indicadores en
el tiempo (Figura 3) se puede apreciar visualmente cual es el impacto
de los cambios y de las tecnologías que se están desarrollando.
Los indicadores individuales, muestran un patrón
de dinamismo a través de los años debido a la diferencia estacionaria
y a una mejoría gradual y sostenida obtenida a través de la integración
con la acuicultura. Una mayor disponibilidad de agua permite un
mejor aprovechamiento de ésta no sólo para los peces y plantas acuáticas
sino también para el arroz y los vegetales.
Los sistemas de recursos naturales integrados,
entonces, se complementan vía uso de recursos de agua y manejo de
biorecursos, obteniéndose un incremento simultáneo de todos los
indicadores. Para comparar los escenarios por separado antes y después
de la integración, se toman instantáneas de los gráficos en el tiempo
y se graficaron.

FUTUROS DESAFIOS
En la actualidad, nuestra experiencia nos sugiere
que el acercamiento al MRI es prometedor. Vemos un pequeño pero
creciente número de agricultores que han comenzado a adoptarlo.
Los sistemas agrícolas pueden ser transformados
rápidamente -nuestros indicadores de monitoreo de la sustentabilidad
indican esto- ¿pero son estos indicadores los adecuados o los únicos?
Los conteos de flujos simplistas y de especies debieran incluir
también la calidad. Los indicadores de igualdad, particularmente
la igualdad del género y los atributos de los ecosistemas tales
como la resilencia y la madurez también se necesitan incluir. El
uso de modelos económicos como ECOPATH pueden proveer de herramientas
útiles para estos propósitos (Christensen y Pauly, 1992).
Tan importante como mejorar estos indicadores
es mejorar nuestra evaluación de los servicios ecológicos de una
estrategia como la del MRI. Mientras las sustituciones de dinero
por fertilizantes inorgánicos y aerosoles químicos pueden calcularse,
los valores para la rehabilitación de los sistemas de recursos naturales,
la diversidad de las especies y los flujos de biorecursos son mucho
más difíciles de determinar. Los agricultores de Vietnam han informado
que el pescado en los campos de arroz los ayuda a reducir los gastos
por concepto de fertilizantes en un 28% (Lightfool y Tuan, 1990).
Similarmente, los agricultores en las Filipinas han reportado que
el pescado ha ahorrado US$ 12 ha de herbicidas y US$ 13/ha en pesticidas
(Fermin, 1992).
Nuevos participantes están desarrollando los
sistemas MRI y compartiendo sus conocimientos y experiencias con
otros. Los instrumentos de políticas que promueve el MRI necesitan
ser formulados y las políticas de desincentivo necesitan ser desmanteladas.
Usar la política para guiar la evolución de los sistemas MRI será
especialmente importante. La explotación exitosa de los recursos
naturales atraerán gradualmente a más agricultores.
(*) Centro Internacional para el
manejo de recursos acuáticos vivos, MPCO Box 2631, 0718 Makati,
Metro Manila, Filipinas.
Tomado de: Aquaculture and Sustainability
throught Integrated Resources Management. Outlook on Agricultural
Vol. 22, N° 3, 143-150, 1993.
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