El presente artículo, pretende hacer una contribución al debate y
al estudio de las posibles alternativas o caminos de solución a los
problemas básicos que hoy enfrentan los sectores marginales que habitan
en zonas urbanas y urbano-rural.
Este trabajo se apoya fuertemente en algunas
experiencias de desarrollo productivo que se han implementado en
sectores urbanos por instituciones de desarrollo. Tal es el caso,
de experiencias desarrolladas por el Centro de Educación y Tecnología
(CET) en algunas localidades urbano marginales de Santiago y en
otras ciudades de Chile
A partir de estos trabajos, pensamos, se puede
avanzar en la elaboración y ejecución de planes de desarrollo familiar
y comunal donde los distintos sectores sociales estén integrados
y participen activamente.
El Medio Urbano
Actualmente, los problemas de malnutrición
y salud afectan a más de un billón de personas en todo el mundo.
Todos los días, sobre 800 millones de personas sufren hambre, muchos
de los cuales son niños. Alrededor de 1.5 billones de personas carecen
de atención básica de salud y amenazan con ser blanco fácil de enfermedades.
A esta situación, se agrega una creciente y
fuerte presión demográfica que complejiza aún más la situación de
marginalidad. De los antecedentes mencionados, aliviar la pobreza
es un imperativo moral y esencial para lograr un desarrollo equitativo
y sustentable (UNCED, 1992).
Las naciones del mundo, han comenzado a sentir
que los patrones de consumo (especialmente los que caracterizan
a las ciudades), los procesos de producción y el crecimiento demográfico
de la población deben ser racionales y equilibrados si queremos
que las futuras generaciones gocen de salud y satisfacción.
En la actualidad se observa un número alto
y creciente de personas que está viviendo en áreas urbanas. La población
urbana absorbe alrededor de dos tercios del total del incremento
de la población total en los países en desarrollo. Hoy, alrededor
de 2.4 billones de personas en el mundo viven en áreas urbanas.
(UNCED, 1992).
Esta tendencia de rápida urbanización se manifiesta
de manera más fuerte en los países en desarrollo, siendo las áreas
rurales el origen de la mayoría de los asentamientos urbanos pobres.
Los bajos ingresos económicos de las familias rurales y la falta
de trabajo permanente, incentivan primariamente este fenómeno de
acelerada urbanización.
Cuadro 1
Porcentajes y proyecciones de la población urbana por regiones
|
Región
|
1970
|
1990
|
2000
|
2010
|
2020
|
| Africa |
23
|
34
|
41
|
47
|
54
|
| Asia* |
20
|
33
|
41
|
49
|
56
|
| Latino América |
57
|
72
|
76
|
80
|
83
|
| Países Industrializados |
67
|
73
|
75
|
78
|
81
|
| Mundo |
37
|
45
|
51
|
57
|
62
|
* Excluido Japón
Fuente: Todos los datos son estimaciones y proyecciones realizadas
por el programa. Proyecciones de la Urbanización Mundial. Naciones
Unidas, New York, 1991.
Una mirada a la situación demográfica de algunas
regiones del globo, no ilustran la tendencia al crecimiento que
estamos señalando. Africa, es aún el continente menos urbanizado
del mundo. Sin embargo, es el que tiene las tasas más altas de urbanización
(alrededor de 4.6% por año). Estas altas tasas, asociadas con porcentajes
crecientes de crecimiento de la población no urbana, pueden llevar
a un colapso demográfico al continente en el mediano plazo, el cual
repercutiría más fuertemente en las áreas urbanas.
En las zonas del norte y sur de Africa, el
incremento de la población natural será un factor determinante en
el crecimiento de la urbanización (ETC, 1992).
En este continente, el acelerado proceso de
urbanización es un fenómeno reciente comparado con lo observado
en Asia y Latinoamérica. Ideas creativas y el desarrollo de tecnologías
innovadoras parecen ser urgentes para superar los crecientes problemas
de esta rápida explosión demográfica.
En el continente asiático, China e India son
los países que concentran la mayor cantidad de población. En estos
países existe un bajo nivel de urbanización, situación que determina
que el continente en su conjunto no presente estadísticas altas
de crecimiento urbano. El incremento poblacional natural es el factor
determinante en el crecimiento de la población urbana. Las tasas
de crecimiento urbano alcanzan en a actualidad un 3% año, porcentaje
que se espera que se mantenga hacia el año 2000.
Por su parte Latinoamérica, presenta tasas
de crecimiento urbano cuatro veces superiores a las observadas en
las zonas rurales. En el año 1987 el nivel de urbanización alcanzó
un 69%, los niveles de urbanización variaron en 1985 desde 55.5%
a 84.3%. Actualmente la tasa de crecimiento urbano están declinando
y varía entre 2.8 y 3.7%. Los factores que están determinando este
nivel de crecimiento urbano en el caso latinoamericano, son el crecimiento
natural y la movilidad de personas entre ciudad y ciudad (ETC, 1992).
El cuadro 1, presenta porcentajes aproximados
de la población urbana en diferentes regiones y sus proyecciones.
Los conglomerados urbanos incluyen a la población
que vive en grupos densos y contiguos, los que muchas veces transcienden
los límites geográficos definidos administrativamente. En algunas
áreas extensamente pobladas, estos grupos urbanos pueden abarcar
más de una ciudad (Hábitat, 1987).
La definición estricta de lo urbano, difiere
ampliamente de país en país. La mayoría de los países definen como
áreas urbanas a todos aquellos sectores con al menos 2.000 a 5.000
habitantes. Situación más extrema observamos en el caso de Japón,
donde los límites mínimos son de 50.000 habitantes y, en Perú, donde
se consideran centros urbanos a las zonas con 100 o más hogares
ocupados (ETC, 1992).
Los problemas que caracterizan a los asentamientos
humanos de bajos ingresos, están relacionados con el acceso a los
servicios básicos, inestabilidad en el derecho de propiedad, vivienda
y entorno inapropiados, polución (debido a falta de servicios básicos),
entro otros. Estos problemas ambientales y de salud amenazan seriamente
a los habitantes de estas áreas.
Al respecto, Cairneros y col, (1991), señala
que los hogares pobres presentan dos características que determinan
un serio impacto en la salud: la presencia de un medio ambiente
cargado con patógenos, especialmente con excretas humanas (dad la
baja infraestructura y servicios) y, un estado de malnutricón generalizado
que predispone a enfermedades clínicas y subclínicas.
En el caso de Perú, por ejemplo, se ha determinado
que la mayoría de las familias urbanas pobres vive problemas serios
de malnutrición y que éstas dependen permanentemente de subsidios
estatales (alimentos), los cuales son escasos y limitados (Ninez,
1985).
Otras características que definen lo urbano,
son las actividades predominantes que allí se realizan, las que
son esencialmente de carácter no agrícola. Se observa una alta densidad
poblacional y una alta concentración de servicios (muchos de los
cuales no están disponibles para los sectores populares).
Por su parte, ecologistas y planificadores
urbanos describen a las ciudades como "ecosistemas urbanos", donde
consideran elementos bióticos y abióticos, flujo de energía, materiales,
agua, diseño, organización espacial y cambios a través del tiempo.
De esta manera los ecosistemas urbanos son
sistemas abiertos, altamente dependientes del entorno y de otros
ecosistemas con los cuales mantiene flujos e interacciones.
Desde el punto de vista biológico presentan
muy baja productividad. Desde la perspectiva de la población humana
y de la estructura social, son sistemas con muy altos niveles de
información, conocimiento, creatividad, cultura, tecnología, industria,
entre otros, los cuales en algunos casos son exportado a otros sistemas
(Celecia, 1990).
De esta forma las ciudades se han caracterizado
por generar y acumular riqueza y por ser los principales centros
de educación, empleo, cultura y oportunidades económicas. Sin embargo,
por otra parte, ésta es una enorme consumidora de recursos naturales.
Requiere enormes cantidades de agua, energía, productos alimenticios,
y materias primas. En su proceso de consumo, genera polución que
contamina las aguas, el aire y el suelo, lo cual conlleva a una
serie de problemas ambientales que afectan incluso a las zonas rurales
circundantes (IUCN, UNEP, WWF, 1991).
En este sentido, Carty (1991), menciona como
los principales temas ambientales que hay que resolver en el contexto
urbano, la polución del aire, el manejo de los desechos y la calidad
del agua de bebida. Por otra parte, y considerando las necesidades
básicas de la gente, esta situación se ve complicada por la falta
de viviendas apropiadas, una extremada dependencia de alimentos
que provienen fuera del dominio del hogar y problemas de salud relacionados
con el propio ambiente urbano.
A su vez, las áreas urbanas no pueden ser vistas
en forma aislada; éstas siempre están estrechamente relacionadas
con las áreas rurales cercanas. La interacción urbano-rural está
representada por espacios geográficos y de trabajo en común. Son
fundamentales los flujos de combustible, alimento, materias primas,
etc, que parten del área rural a la urbana y a su vez, el camino
inverso también es de relevancia y muchas veces de carácter negativo.
Al respecto, la mayoría de las veces este flujo que retorna desde
lo urbano a lo rural causa severa polución del aire, aguas y suelo
para cultivo. Un desafío importante en el futuro, será sin duda
alcanzar una relación recíproca más beneficiosa para ambas áreas.
El área periférica de las ciudades o área periurbana,
es el lugar donde se produce la mayor cercanía entre lo rural y
lo urbano. Esta interacción se manifiesta en el uso de la tierra,
intercambio de mano de obra, productos y relaciones sociales. Es
el espacio donde se observan de manera más nítida los cambios e
intercambios recíprocos y los conflictos.
Un aspecto importante en la relación entre
lo urbano y lo rural es la migración de gente. El flujo principal
es el que parte desde lo rural, y que está constituido principalmente
por jóvenes.
La migración desde las áreas urbanas es mucho
menor y se compone fundamentalmente de gente de edad. Por otro lado,
se presenta una marcada migración estacional hacia los sectores
rurales en los tiempos de la cosecha de productos agrícolas, fundamentalmente
cosecha de productos hortofruticolas.
El Poblador Urbano
La
condición de poblador urbano está determinada por variables externas
e internas a su persona y a su entorno inmediato.
Dentro de las variables principales, destacan
las de tipo macro y las que se dan a nivel de la organización comunitaria
local. Al respecto Yurjevic, (1990), señala las siguientes:
- El acceso al mercado del trabajo (informal
o formal) es un factor que estará determinando la posibilidad
de acceso a la previsión social, salud, crédito y nivel de ingresos
del poblador urbano.
- El funcionamiento de la economía es una
variable que determina el nivel de ingresos, siendo el crecimiento
económico el que más influye en el nivel de remuneraciones en
el largo plazo. Es también la variable que define los ingresos
fiscales para financiar programas de acción social.
- Las políticas de fomento y protección del
gobierno hacia el sector informal son determinantes. Las reglas
del juego entre lo formal y lo informal determinan las capacidades
de acumulación del sector informal, sector donde se desenvuelve
una parte importante de la población urbana marginal.
- Las diversas actividades de la economía
tienen distintas capacidades de absorción de mano de obra, ofreciendo
algunas de ellas mayor oportunidad relativa para hombres o mujeres.
- El grado de organización social a nivel
local determina por una parte, la fuerza reivindicativa que pueda
tener la comunidad para influir en políticas sociales territoriales,
de educación, salud y servicios. Por otra parte, también estará
determinando la capacidad creativa grupal para lograr mayor conocimiento
técnico para la resolución de problemas (lo que incluyen el diseño
de propuestas), capacidad de acceder a fuentes de financiamiento,
formas colectivas de implementación, entre otras.
Por su parte, el poblador visto como parte
de un proceso de cambio activo, adquiere una dimensión vital para
el éxito de cualquier iniciativa o programa de desarrollo social
local. El desarrollo urbano concebido desde el propio poblador para
que tenga posibilidades de éxito debe diseñarse a escala humana,
lo que realza la importancia del ámbito social, de la comunidad
humana de las que están próximos, de las relaciones vecinales y
de sus vínculos cotidianos. Todo lo cual estrecha la relación entre
el poblador y las instituciones responsables de la educación, salud,
vivienda, cultura, recreación, (CET, 1986).
La Agricultura Urbana
En las zonas rurales existe una producción
importante de cultivos destinados a la alimentación de la familia,
sin embargo, en las áreas urbanas esta situación no se da, teniendo
que comprar la gente la totalidad de los alimentos. Al existir un
bajo poder adquisitivo por parte de los pobladores urbanos, los
problemas de malnutrición se acrecientan.
En este sentido, la producción de alimentos
al interior de los asentamientos urbanos de bajos ingresos parece
ser una de las estrategias más importantes para superar de manera
considerable los problemas del hambre y eventualmente, contribuir
al mejoramiento económico de los pobladores.
Al respecto, la agricultura urbana (AU), ha
sido reconocida como una herramienta para mitigar algunos de los
impactos negativos de la pobreza, particularmente el hambre y la
malnutrición.
Dentro de las consideraciones de una definición
amplia de AU o Agricultura Intensiva Metropolitana, destaca la explotación
casera de algunos rubros productivos, tales como crianza de animales,
horticultura y arboricultura. Estas actividades, demandan un tiempo
de trabajo parcial por parte de los pobladores (Ford Foundation,
1993).
El desarrollo de este tipo de agricultura intensiva
debe ser lo suficientemente productiva y eficiente como para competir
con otras actividades que se dan en el entorno local o zonal.
Estas son actividades locales que se desarrollan
en espacios pequeños (patios posteriores de las casas) o espacios
de terreno generalmente no utilizados.
Las actividades de la AU son típicamente actividades
de "ingresos complementarios" a pequeña escala, en contraposición
con un concepto empresarial que define a las grandes empresas productoras
de pollos, huevos, leche, etc. o de cualquier producto. Estas grandes
empresas, a través del mercado de productos, abastecen parte de
los insumos requeridos por la AU y, en algunos, casos dejan a disposición
un mercado para la comercialización de los productos generados en
estos espacios pequeños (Ford Foundation, 1993).
Desde el punto de vista de la alimentación,
varios estudios han demostrado que en lugares donde se practica
la AU se mejora la calidad de la alimentación, otorgando a las familias
y a la comunidad mayores niveles de seguridad alimentaria.
La AU, así definida, está dominada por operaciones
a pequeña escala, con una base geográfica en permanente cambio y
que obtiene mayores producciones por unidad de superficie que los
sistemas tradicionales de producción agrícola. A su vez, da la posibilidad
de consumir mano de obra femenina e invierte bajo capital e insumos.
Presenta bajo riesgo y generalmente genera un impacto beneficioso
sobre el medio ambiente local (Ford Foundation, 1993).
La AU dentro de los espacios locales contribuye
a mejorar la calidad del suelo, drenaje, la calidad del aire, el
microclima y disminuye, fuertemente, las posibilidades de contaminación
por basura a partir de la práctica del reciclaje de ésta.
El mejoramiento del medio ambiente en áreas
pobladas de bajos ingresos tiene particular importancia, ya que
se logra un beneficio sustantivo y creciente con escasa inversión
de capital, mejora considerablemente la salud de la población (o
dicho de otras manera, el riesgo de enfermar disminuye) y el medio
ambiente global de la ciudad en su conjunto y la salud de sus residentes.
Si analizamos los efectos de la AU sobre el
comportamiento social, observamos que en los vecindarios donde se
desarrolla este tipo de actividad, se logran altos niveles de interacción
social los que se manifiestan en cooperación en el trabajo, en la
adquisición de insumos, venta de algunos productos, preocupación
colectiva por el entorno del vecindario, etc.
Por su parte, los beneficios económicos atribuibles
a las prácticas de este tipo de agricultura, no son posibles de
ser medidos en su totalidad en el corto plazo. No obstante, el aporte
que hacen las pequeñas producciones caseras a las economías locales,
nacionales y regionales, son importantes. Por ejemplo, en algunas
ciudades de China, cerca de l85% de los vegetales consumidos son
producidos dentro de los límites municipales urbano-rural (Skinner,
1981). En Hong Kong el autoabastecimiento de vegetales frescos,
la oferta de carne de cerdo y de pollo, es en un 40, 15 y 76% producido
a nivel local, respectivamente (Wade, 1982). En Singapur, la autosuficiencia
de carne de cerdo alcanza un 78% y son los espacios caseros los
que producen sobre el 26% de los vegetales consumidos (Yeu-man Yeung,
1988). En la capital de Perú, se ha estimado que los beneficios
económicos provenientes de los jardines caseros representan un 10%
del salario medio popular.
A su vez, Infante (1986) en estudios realizados
en Chile, señala que la producción intensiva de hortalizas en espacios
domésticos presentan ventajas en varios ámbitos:
- Económicas: Bajo costo del sistema; permite
nuevas posibilidades de ingreso al núcleo familiar; utiliza los
recursos disponibles, suelo, desechos y mano de obra.
- Nutricionales: contribuye a satisfacer necesidades
nutritivas básicas de la familia; permite variar la dieta; consumo
de hortalizas de alta calidad y sin productos químicos; importante
aporte en programas de desarrollo para mujeres, niños y alcohólicos.
- Agronómicas: aumenta la capacidad productiva
por área; optimiza el uso de los recursos naturales; utiliza técnicas
sencillas; ocupa menos de la mitad de agua que en el sistema convencional;
el suelo aumenta constantemente su fertilidad; minimiza los problemas
de malezas, insectos y enfermedades; permite una cosecha escalonada
en el tiempo.
- Sociales: favorece el diálogo y la integración
familiar; fuente de trabajo comunitario; es un trabajo recreativo
y útil.
Además, dentro de los aspectos económicos,
la alta rentabilidad de la mano de obra sobre el trabajo realizado
es uno de los principales factores que logra la AU. Esto, sumando
a requerimientos moderados de destreza para el desarrollo de estas
prácticas (trabajo no especializado), la hacen apropiada para ser
implementada en sectores populares.
Procesos de la AU como Ayuda a la Reducción
de la Pobreza
El proceso de Autosubsistencia (fungibilidad),
es tal vez el aspecto propio de la AU que con mayor fuerza contribuye
a la reducción de la pobreza. En la mayoría de los barrios y ciudades
de los países del tercer mundo, sobre la mitad del gasto familiar
es destinado a la compra de ali8mentos. En los sectores pobres,
los alimentos son los que consumen el dinero. Por lo tanto, se entiende
que cualquier esfuerzo que ayude a la producción interna o doméstica
de alimentos, será una herramienta técnica que contribuirá directamente
a la reducción del nivel de pobreza (Ford Foundation, 1993).
Por otro lado, el proceso de autosubsistencia
se manifiesta también, toda vez que la AU proporciona cierta reserva
de alimentos para épocas críticas o de desempleo de quienes la practican.
También, la posibilidad de poder convertir en dinero rápido algunos
productos cosechados, la hacen atractiva para encarar emergencias
económicas.
A modo de ejemplo en Kenya, alrededor del 80%
de los productos generados con la AU son consumidos por las familias.
Esto representó un ahorro de alrededor de un 50% en el gusto en
alimentos. Esta situación conlleva a un mejoramiento nutricional
en la dieta familiar (Ford Foundation, 1993).
La actividad de AU, además, da una oportunidad
de trabajo para gente no especializada. Este trabajo se convierte
en una posibilidad real para mujeres, "allegados", jubilados, adolescentes.
Además, es probable que el desarrollo de la AU se convierta en generadora
de ingresos para las familias.
Por otro lado, la AU hace una contribución
importante a través del proceso de bienestar de quienes la practican,
en comparación a otras actividades informales o formales como la
industria, empresa de servicios, u otras. Este beneficio, se ha
investigado fuertemente en el ámbito del mejoramiento en la nutrición,
pero además logra un impacto positivo en términos de mejorar el
ambiente de la casa, aumentar la seguridad económica, mejorar la
calidad y plusvalía de la comunidad, estimulando la actividad de
la gente.
Es interesante mencionar el caso de Perú, donde
funcionan comedores comunales establecidos en terrenos públicos.
Este esfuerzo cooperativo, proporciona alimentos frescos aumentando
los niveles de autosubsistencia de quienes participan en ellos.
Por otro lado, los desechos reciclables que produce la comunidad
se convierten en alimentos, reduciéndose de esta manera los problemas
de infecciones intestinales, y mejorando la actividad social y ambiental
de la comunidad (ETC, 1991).
Problemas en la Implementación de la AU
Dentro de los problemas gravitantes para la
puesta en marcha de programas masivos de AU, destaca, fundamentalmente,
la falta de políticas claras que normen el uso de tierras en las
áreas urbanas. Políticas que deben abordar temas tales como las
condiciones para la tenencia de animales en sectores poblados, las
normas en el manejo de los desechos, la comercialización, el acceso
a la tierra para el desarrollo de AU, entre otros.
La falta del recurso tierra es un factor importante
y, tal vez -más específicamente-, la falta de oportunidades de acceso
a la tierra. En la mayoría de los países, un número de personas
relativamente pequeño es propietaria de un gran porcentaje de la
tierra. Pareciera ser que acciones de gobierno son necesarias para
dar oportunidades de acceso a la tierra para el desarrollo de prácticas
de AU. La AU es una alternativa técnica productiva para la subsistencia
y, como tal, no es capaz de generar ingresos para comprar tierras
(ETC, 1992).
La falta de agua es otro aspecto frecuentemente
señalado como dificultad, especialmente en zonas semiáridas o secas.
Este punto parece posible de ser abordado a través de algunas alternativas
técnicas, tales como la elección de especies vegetales más adaptadas
a esas zonas, manejo de épocas de siembra, construcción de pozos
de agua y de métodos de cosecha de aguas lluvia, etc. No obstante,
éste es un punto de dificultad importante.
Por su parte, Infante (1986), menciona las
principales dificultades o desventajas que presenta la adopción
de esta práctica productiva, y éstas son las siguientes:
- requiere de tiempo y esfuerzo en su construcción
y mantención;
- escasez de herramientas, material vegetal
y estiércol y animales;
- miedo al fracaso y vergüenza de utilizar
el espacio casero,
- requiere un cambio de mentalidad;
- falta de interés en el caso de estar cerca
a zonas hortícolas.
Por otro lado, aspectos de salud también participan
en este conjunto de problemas. Estos se manifiestan en: inseguridad
de obtener compost con una adecuada reducción de patógenos y parásitos;
contaminación de vegetales y por crecer en ambientes contaminados;
contaminación con desechos animales, etc.
Otro problema, que frecuentemente se menciona,
son los robos (de vegetales, animales e implementos), siendo éstos
más frecuentes cuando se practica la AU en espacios que exceden
los límites del hogar (ETC, 1992).
Técnicas de producción apropiadas eficientes
y no contaminantes y un trabajo riguroso en aspectos socio culturales
y epidemiológicos son necesarios para ir superando estas dificultades
a nivel de los grupos participantes.
Desafíos Técnicos, Institucionales y Políticas
Cambio
administrativos, de organización y operación de la comunidad, deberían
ser introducidos para evitar que las prácticas de la AU no causen
problemas de polución, contaminación y salud. Al respecto es necesario
establecer formas de monitoreo y apoyo para el buen manejo de la
AU.
La AU requiere trabajar con el apoyo estrecho
de los gobiernos locales, instituciones no gubernamentales y pobladores.
En este sentido, la producción agropecuaria en zonas urbanas en
relación a las rurales, es más sensible al acceso a la tierra, acceso
al agua, polución ambiental, desechos, mercado, crédito y asistencia
técnica.
Muchas veces se observa una actitud contradictoria
en los gobiernos con respecto al desarrollo de la AU. Desde el punto
de vista social y organizativo la encuentran interesante, pero razones
de carácter sanitario no permiten concretar acciones para su ejecución
y masificación.
Usualmente la AU es una actividad informal
que en la actualidad, en la mayoría de los casos le da un uso ilegal
a la tierra. Esto sin duda, lleva a conflictos con las estrategias
de planificación comunal. Por ello, argumentos sólidos son necesarios
para motivar y convencer a autoridades (especialmente autoridades
municipales) de la importancia de desarrollar políticas que proponen
AU.
En la actualidad, varias agencias internacionales
de ayuda están apoyando programas en agricultura intensiva metropolitana.
Dentro estas agencias destacan: ASDB, AVRDC, CARE, FAO, FF, GTZ,
IAF, IDRC, IFAD, IIRR, SCF, SIDA y UNICEF. Varias organizaciones
no gubernamentales de carácter rural, mantienen programas de investigación,
asistencia técnica e implementación de proyectos en AU (ETC, 1992).
La cooperación recíproca entre gobierno local,
pobladores y sector privado parece ser determinante para avanzar
hacia el desarrollo de la AU. Se ve necesario contar con un nivel
adecuado de organización comunal para caminar hacia el mejoramiento
del ambiente local, apoyándose en la infraestructura y los servicios
municipales.
De la misma manera, un número cada vez más
importante de centros de investigación y universidades muestran
interés para investigar sobre aspectos relacionados con la AU.
Dentro de los desafíos técnicos inmediatos,
al cual pueden ayudar universidades, gobierno y la comunidad, destacan
las necesidades de investigación. Estas debieran incluir estudios
en políticas técnicas apropiadas para el incentivo de la AU en sectores
populares; alternativas de producción en espacios reducidos en diferentes
áreas climáticas; formas apropiadas de integración de horticultura,
producción animal y aquicultura en los casos que corresponda; prácticas
de conservación de agua en espacios pequeños; formas de reciclaje
de desechos y compostaje; métodos de extensión, proposición y capacitación
de los aspectos técnicos, organizativos, sociales y de salud (ETC,
1992).
Una estrategia de desarrollo del sector poblacional
debe, necesariamente, incluir y comprometer a la propia gente. Los
aspectos relacionados con su organización local, el desarrollo de
la conciencia en relación a los temas reivindicativos, de cambio
social y auto ayuda el dominio de las alternativas tecnológicas
y su diseño y, las capacidades de gestión económica y social.
Experiencias en AU implementadas por el
CET
El
Centro de Educación y Tecnología (CET) ha venido estudiando y desarrollando
hace 12 años propuestas tecnológico-productivas que maximicen los
recursos propios del poblador urbano, a la vez que mejoren la nutrición,
el espacio físico y, eventualmente, contribuyan a generar ingresos
económicos a las familias. Las propuestas de AU implementadas en
varias comunas de Chile constituyen un conjunto de actividades productivas
y tecnológicas, cuyo eje central es la cuestión alimentaria.
El interés de la institución por lograr un
impacto importante en la calidad de vida de las familias participantes
le ha llevado a definir una propuesta que incluye, en una buena
parte de los casos, los siguientes componentes: el huerto familiar
intensivo; la crianza de aves, de conejos, de abejas; el manejo
de frutales y algunas tecnologías alternativas.
Al respecto, Infante, (1986) en estudios realizados
en la zona Central de Chile en producción intensiva de hortalizas,
reporta:
- A partir de una superficie de suelo de 11,05
m2 (una cama alta más pasillos laterales) se obtuvo 177,4 kg.
de 14 cultivos hortícolas: (acelga, arveja, betarraga, brócoli,
cebolla, cilantro, espinaca, haba, lechuga, rabanito, repollo,
repollito de bruselas, tomate, zanahoria), utilizando para ello
6,05f jornadas hombre, 14,1 m3. De agua y 0,36 m3. De compost,
durante el ciclo de cultivos correspondientes a un año.
- Los requerimientos de consumo de hortalizas
de una familia compuesta por cinco miembros (360 Kg. hortalizas/año)
serían cubiertos con la producción de dos camas altas, necesitándose
para ello: un promedio de 16,2 minutos al día de trabajo, un volumen
anual de 28,2 m3. De agua y 0,72 m3 de compost y un costo anual
de $1.982 para conseguir un ahorro mensual de $1.200.
- Los productos hortícolas obtenidos bajo
tecnología orgánica, en general, no presentaron problemas de calidad
comercial, y si a ésto se le agrega el hecho de estar exentos
de contaminantes químicos y bacteriológicos resultan ser excelentes
en cuanto a calidad biológica.
- En general, el variado sistema de control
de plagas y enfermedades que excluyó el uso de plaguicidas químicos,
logró un buen control de las mismas, sin afectar mayormente la
calidad y rendimiento de las hortalizas.
- Según la Razón Equivalente del Area (REA)
que permite comparar producciones bajo monocultivo con rendimientos
obtenidos en sistemas de policultivos por unidad de superficie,
se concluyó que el sistema de cultivo intercalado practicado en
las camas altas requiere de 2,34 veces menos superficie para obtener
una producción semejante a la obtenida con las mismas especies
cultivadas aisladamente.
- La incorporación de la tecnología orgánica
en la producción de hortalizas en el huerto familiar, significaría
un enriquecimiento de la dieta, un mayor uso y valoración del
trabajo y una ayuda a la economía familiar, aspectos todos que
tendrían especial importancia para los sectores socio-económicos
bajos del país.
El mismo autor, (1992), después de un trabajo
de 4 años de manejo orgánico de suelos en la zona de Concepción,
VIII región de Chile, observó un incremento notable en los niveles
de materia orgánica (de 1.8% a 4,65%), destacándose las altas disponibilidades
de N (78 ppm) P205 (175 ppm) y K20 (1.46 ppm). Esto permite concluir
que las condiciones físicas del suelo se ven muy favorecidas por
los altos contenidos de materia orgánica, que por tener gran superficie
de partículas actúa como "esponja", mejorando la capacidad de retención
de humedad y la aireación. En este estudio la fertilización se realizó
mediante compost en dosis de 1,5 Kg/m2.
Al evaluar los niveles de cobertura nutritiva
de este sistema, se aprecia que la abundancia de hortalizas con
aporte de vitaminas A y C es muy alta. Las demás vitaminas se encuentran
cubiertas entre el 10 y 30%. En cuanto a las proteínas, se encuentran
en un nivel más bien bajo (10 a 20%), y en el caso de los minerales
se aprecian bajo los niveles de fósforo, pero altos los de Calcio.
Por su parte Yurjevic y col, (1992), estudiando
un sistema de autosubsistencia compuesto por la producción de vegetales
y animales, obtuvieron en 200 metros de huerto intensivo un total
de 1119,7 Kg. de productos hortícolas, (con una variedad de 28 especies),
destacándose las producciones de acelgas (104 Kg.), cebollas (126
Kg.), tomates (111 Kg.), pepinos (60 Kg.), entre otros. La producción
obtenida equivale a 57 toneladas de hortalizas por hectárea. Además,
se produjo con 10 gallinas mestizas alrededor de 2.000 huevos/año
y 50 Kg. de carne de ave. Con la explotación de conejos (2 conejas
y 1 macho reproductor) obtuvieron 100 Kg. de carne/año.
Dentro de los principios de manejo utilizados
en este sistema de producción destacan:
- Diversificación espacial y temporal, lograda
a través de utilización de cultivos mixtos e intercalados en superficies
pequeñas.
- Integración de la producción vegetal y animal.
- Mantención de altas tasas de reciclaje de
desechos animales y vegetales.
- Optimización del uso del espacio.
En otro estudio realizado por el CET, Gana,
(1989) diseño y estudió el funcionamiento productivo de un huerto
casero, construido en una superficie de 20 m2. En este pequeño espacio
se establecieron diversas estructuras las que finalmente fueron
evaluadas individualmente en términos productivos.
Los componentes de este sistema de producción
urbano fueron:
- Estanterías sobrepuestas con 3 pisos de
cajones.
- Estanterías escalonadas: diseñadas
en base a cajones.
- Cama alta y media cama.
- Cajones sobre cama alta: estructura
que permite tener un segundo piso de producción.
- Reja espaldera.
- Torre de neumáticos: estructura
de bajo volumen y alto número de divisiones cultivables.
- Torre de artesas: construida en
base a materiales de desecho que tiene un alto volumen de tierra,
lo que da una gran profundidad de suelo.
- Mangas colgantes: las que presentan
la máxima relación superficie cultivada: área ocupada.
- Almacigueras.
- Abonera
- Módulo de 5 gallinas de postura
en jaulas individuales.
En términos de utilización del espacio, la
estructura más eficiente es la manga colgante, seguida por la reja
espaldera y las estanterías sobrepuestas. Las menos eficientes son
la cama alta y la media cama.
En relación a la mano de obra, el trabajo mejor
empleado para obtener superficies cultivables está en la construcción
de mangas colgantes, cama alta, media cama y reja espaldera.
El tiempo estimado para la mantención del huerto
es de 30-45 min./día más 2-4 horas 1 día a la semana. El mayor tiempo
es el dedicado al riego, por lo que si se dispusiera de un sistema
de riego automático por goteo, el tiempo requerido disminuiría considerablemente.
Cuadro 2
Producción total de hortalizas por mes y participación
porcentual total producido (g en verde)
| Mes |
Diciembre |
Enero |
Febrero |
Marzo |
Abril |
Total |
% |
| Total hortalizas |
9570 |
8330 |
21717 |
18860 |
9258 |
67735 |
100,00 |
| % |
14,13 |
12,30 |
32,06 |
27,34 |
|
13,67 |
100,00 |
En el cuadro 2 se presenta la producción de
hortalizas por mes para el total del huerto (lechuga, acelga, apio,
albahaca, cilantro, rabanito, betarraga, cebolla, tomate, ají, pimentón,
melón, pepino, poroto verde).
La mayor producción corresponde a lechugas,
por su alto aporte inicial y por su permanencia en el tiempo a través
de las diversas variedades sembradas. Inmediatamente le sigue el
tomate, con un alto aporte desde febrero a abril. Después vienen
la betarraga y la acelga, las cuales presentan un aporte más o menos
constante y siempre superior a 1 Kg. mensual (salvo diciembre).
Estas 4 especies aportaron el 76% de la producción total del huerto,
es decir, más de las ¾ partes.
En el aspecto productivo este huerto urbano
tiene un potencial suficiente para producir más Kg. de hortaliza
fresca por unidad de superficie que el huerto familiar intensivo.
En el aspecto económico, se pudo ver que la
inversión mejor hecha en sentido estructural (sin considerar la
producción) corresponde a las camas y mangas colgantes, que el gasto
en agua es marginal, aún para familias de bajos ingresos y que la
producción valorada indica que los cultivos más rentables son sencillamente
aquellos que más se cultivan, es decir, aquellos cuyo ciclo de crecimiento
y/o producción es más corto. Tal es el caso de la lechuga, betarraga,
acelga, tomate, pimentón y pepino.
Otro estudio realizado por Yurjevic y Col,
(1992), en base a la experiencia de trabajo de 12 años con pobladores
urbanos de Tomé (poblado urbano-rural ubicado a 500 Km. De Santiago
de Chile), proponen un modelo para el poblador que tiene un número
de unidades productivas distribuidas de la siguiente manera y dimensiones.
(Figura 1).
- Huerta Familiar Intensiva: 40,5 m2. De superficie
que significan 5 camas altas de 8.1 m2. (incluidos los pasillos
laterales).
- Producción de aves doble propósito: 2 gallinas
incubadoras y 11 aves de posturas en 6,0 m2. Además se mantiene
durante el año 1 macho reproductor y 18 aves en crecimiento.
- Producción de conejos doble propósito: 2
conejas reproductoras y un reproductor, en 4,0 m2. donde también
se mantienen anualmente 36 conejos destinados para producción.
- Producción de miel: 4 colmenas completas
en un espacio de 4.0 m2.
Además el modelo incorpora las siguientes tecnologías:
- Horno de barro: se le destinan 5,0 m2.
- Abonera: 2,5 m2.
Con este sistema de producción propuesto, los
autores han obtenido un promedio de producción de hortalizas por
cama alta de 107,5 Kg. Esto representa una producción por m2. De
1,33 Kg. lo que en términos nutricionales aporta: 192,9 g. de proteína;
2.715,5 Kcal; 1,7 g. de vitamina C; 0,2 g. de fierro; 8,5 g. de
calcio.
Con respecto a la producción de conejos, señalan
que cada hembra reproductora produce al año un promedio de 18 conejos,
lo que se traduce en una producción anual de aproximadamente 26.7
Kg. Esta producción de carne por coneja haría un aporte nutricional
de: 5.420,1 g. de proteína; 41.652,0 Kcal.; 0,6 g. de fierro; 7,5
g. de calcio.
Por su parte, en el sistema propuesto, una
ave de postura produce anualmente 190 huevos, lo que representa
10,4 Kg. Esta cantidad hace un aporte nutricional de 1.410,7 g.
de proteína; 17.130,0 Kcal; 0,2 g. de fierro y 4,7 g. de calcio.
Respecto a la producción de miel, los autores
obtuvieron por colmena 22,5 Kg. de miel al año.
Es importante resaltar la presencia de animales
en los sistemas productivos propuestos. Estos, en conjunto con la
producción vegetal, hacen más estable al sistema y equilibran de
mejor manera el aporte nutricional. Al respecto, Montero (1993)
señala que la crianza de animales pequeños representa una forma
de dar estabilidad nutricional y económica al sistema, ya que:
- Aportan en la alimentación humana a través
de productos como huevos, carne y grasa.
- Su ciclo reproductivo corto, permite una
rápida obtención de productos.
- Su pequeño tamaño corporal permite su crianza
en espacios reducidos. Del mismo modo, pueden por su tamaño, ser
consumidos en corto tiempo por la familia y así evitar sistemas
sofisticados de conservación.
- Sus cuidados son simples.
- Representan un capital que puede ser rápidamente
convertido en dinero frente a situaciones difíciles.
- Son aportadores de guano al sistema de producción
agrícola.
En relación a la secuencia de actividades para
lograr desarrollar un sistema de producción en AU Yurjervic y Col,
(1992), señalan:
El primer año es un momento de entrada y motivación
a los grupos de pobladores. Se trabaja implementando la huerta familiar
intensiva debido a que con ella es posible obtener productos en
corto plazo, es una tecnología fácil de aprender y su implementación
se basa en la utilización de los recursos que el poblador tiene.
Durante este primer año, sus aportes no superan el 25% de los ingresos
que ésta puede generar al final del período cuando la familia está
en el pleno desarrollo de todas las prácticas. Por tanto, el gran
producto de este año está basado en la relación de confianza que
es posible establecer entre pobladores y capacitadores lo cual es
materia prima para el trabajo de los próximos años.
Posteriormente, los participantes logran un
nivel que les permite incorporar tecnologías más complejas. De esta
manera, en un segundo año, la familia empieza a mejorar la crianza
de animales menores, cuyos aportes son más constantes en el tiempo
y reportan cerca de un 70% con respecto al ingreso que generan al
final del período, las hortalizas mejoran en su producción llegando
a un 40% y aparece la producción de miel que no supera el 20% de
su producción final.
Al tercer año, se han incorporado a la dinámica
del entorno de la vivienda el conjunto de las tecnologías en un
nivel de generación de ingresos similar al del modelo propuesto.
Es así como, pedagógicamente, actividades de
AU despiertan gradualmente la iniciativa y la creatividad desde
los propios pobladores frente a las tareas del desarrollo.
Actualmente, el CET está trabajando en la sistematización
y evaluación de estrategias integradas de AU desarrolladas en poblados
urbano marginales de algunas ciudades de Chile. Estos trabajos incluyen
el estudio de la demanda de mano de obra del sistema productivo;
costos de infraestructura y de mantención; balance nutricional (de
lo aportado por el sistema productivo casero y lo requerido por
un familia tipo de la región) que incluye calorías, proteína, vitamina
C, vitamina A, calcio, fierro; ahorro en dinero atribuido al sistema
por producir internamente productos comestibles; eventuales ingresos
económicos; y efectos sociales a nivel familiar y local.
La experiencia del CET ha permitido valorar
aquellas tecnologías, como las implementadas en la AU, que ponen
énfasis en los recursos propios antes que los elementos que puedan
aportarse desde afuera. Tecnologías que están basadas, principalmente
en el trabajo humano, factor más abundante que el capital en los
sectores populares. Tecnologías que parten de la experiencia acumulada
por la gente y que refuerzan su cultura, especialmente sus valores,
objetivos e intereses. Tecnologías que son comprensibles, manejables,
mejorables y, por lo tanto, permiten y estimulan la creatividad.
Una tecnología así es capaz de ir generando en los grupos de base
mayor autonomía e independencia (CET, 1986).
La opción tecnológica no es neutra, ya que
puedo o no ser generadora de libertad. Si la tecnología a utilizar
valoriza recursos propios, el grupo tendrá objetivamente más medios
que si la opción es una tecnología que los considera.
Tecnologías como las utilizadas en la AU, manejables
por los grupos de base, pueden ayudar mucho al desarrollo de los
elementos básicos de la organización: responsabilidad, planificación,
discusión grupal, decisiones tomadas en común, control de las tareas
hechas por el mismo grupo, desarrollo de la dirección vecinal, aparición
y formación de nuevos dirigentes (CET 1986).
En este sentido, la AU puede además ser un
buen punto de partida para una reflexión social más amplia, que
ayude al desarrollo de la conciencia y de la comprensión de los
problemas sustantivos que afectan a la familia urbana marginal.

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