El Manejo Integrado de Plagas (MIP) y la Producción Campesina de Cultivos No Tradicionales
Peter M. Rosset Ph.D. - Universidad Stanford-USA

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La producción de cultivos no tradicionales de exportación ha sido promovida en Centroamérica tanto para captar más divisas, como para ofrecer al campesinado una alternativa de mayores ingresos. Sin embargo, hoy día el campesino de la región enfrenta serias dificultades para la supervivencia de su modo de producción. Mientras que el ajuste estructural ha hecho difícil la producción de alimentos para el consumo doméstico, el ámbito de los cultivos no tradicionales es un ambiente extremadamente competitivo, donde muchas veces el que triunfa es el más grande y mejor informado. Factores como el acceso a la tierra, el crédito, el mercado y la tecnología trabajan muchas veces en contra del pequeño productor. En tales circunstancias el MIP, fácilmente, se convierte en una economía de escala que favorece más a los productores grandes y a las empresas extranjeras. Nuestro reto es evitar que el MIP funciones sólo de esta manera. El trabajar a favor del campesinado requiere en primer lugar que se modifiquen las políticas de ajuste que hacen imposible la producción de granos básicos. Mantener la producción de los granos básicos como una base sostenible, significa que el campesino puede experimentar con los cultivos no tradicionales sin arriesgar todo sus sistema productivo. En esta condiciones, entonces, se podrían elaborar directrices para encontrar sistemas de producción de cultivos no tradicionales que sean apropiados a las condiciones de la producción campesina. Se recomienda seleccionar cultivos de origen local porque han de ser mejor adaptados a las presiones locales de plagas, y porque existe mayor conocimiento de sus técnicas de producción. Los cultivos deben ser en lo posible no perecederos, para sí eliminar un factor de riego muy significativo para el pequeño productor. Finalmente, se debe enfatizar el desarrollo local y participativo de sistemas de manejo integrado de plagas, ya que los "paquetes tecnológicos" importados desde los países templados son muchas veces inadecuados para la producción campesina.

Cuadro 1
Cultivos no tradicionales de agroexportación en Centroamérica

ZONA TEMPLADA CENTROAMERICA OTROS TROPICALES
Melón Tubérculos Macadamia
Brócoli Ornamentales Ornamentales
Coliflor Ayote Flores
Flores Mango Etc.
Fresa Papaya  
Arveja China Piña  
Minivegetales Maracuyá  
Pepino Especies  
Tomate Etc.  
Perejil    
Etc.    

Cuadro 2
Costos de producción, precios y ganancias netas según tamaño de la finca:
Melones El Salvador - Enero a Marzo, 1991

RUBRO 
AREA CULTIVADA DE MELONES  
10 Mz 20 Mz
Costos de Producción, Corte y Empaque por Mz   10.845,00   10.960,00
Costos (20%/año X 8m) 1.453,23 1.468,64
Costos Totales 12.298,23 12.428,64
Rendimiento Promedio 416,0 cajas 416,0 cajas
Costo por Caja 29,56 29,88
Precio Promedio por Caja 20,36 57,70
Retorno Neto por Caja (9,20) 27,82
Retorno Neto por Mz (3.827,20) 11.573,12
Retorno Neto por Mz en S´sUS (478,40) 1.446,64H

Precios en colones con excepción de la última fila. Fuente: Codas (1991); Conroy y Col (ms)

INTRODUCCION

Durante la década de los ´80 se vio un auge en Centroamérica de la producción de los denominados cultivos no tradicionales de agroexportación (NTAE). Estos cultivos son sobre todo frutas y hortalizas frescas, ornamentales y flores, muchos de los cuales son provenientes de zonas templadas (Cuadro 1). La expansión de la producción de estos cultivos ha sido promovida en gran parte por los organismos internacionales tales como la Agencia Internacional de Desarrollo (AID), el Fondo Monetario (FMI) y el Banco Mundial, como una parte integral de los ajustes estructurales de las economías de los países en vías de desarrollo (Barham y col., 1992). Esta diversificación de las exportaciones tiene un doble propósito: mejorar el flujo de divisas, y ofrecer mejores opciones a los empobrecidos productores tradicionales de alimentos en la región (Barham y col., 1992; Rosset, 1991). En cuanto al primer propósito ha habido éxito: durante el año 1989 la región exportó un valor total en NTAE de US$325 millones, que representa un incremento de 80% sobre el año 1980 (Kaimowitz, 1991). El segundo objetivo es más difícil de evaluar: de los 30,000 a 40,000 productores de dichos cultivos, más del 60% son del sector campesino, pero producen a penas el 25% del valor total de la producción y viven en un estado cada día más precario (Kaimowitz, 1991; Rosset, 1991).

Los NTAE se caracterizan por ser riesgosos, costosos de producir, y muy intensivos en el uso de tecnología e insumos químicos. Son muy susceptibles a plagas y enfermedades, sobre todo los que provienen de zonas templadas. Demandan elevadas cantidades de plaguicidas. Además, se han observado detenciones en puertas de entrada por residuos de productos químicos e intoxicaciones agudas de productores y obreros agrícolas (Murray, 1991). En este contexto es imprescindible el manejo integrado de plagas (MIP).

El objetivo de la presente discusión es evaluar su factibilidad para el sector campesino en la producción de NTAE. Antes de tocar directamente el tema del MIP, es necesario desglosar el contexto global en el cual se encuentra hoy día el campesinado, actual o potencial productor de NTAE. Después se analiza el entorno específico de NTAE, pasando, finalmente, a la elaboración de algunas directrices para la aplicación de MIP en la producción campesina.

COTEXTO GLOBAL: El Ajuste

El ajuste estructural en Centroamérica significa el recorte drástico del presupuesto del estado, la eliminación de barreras a las importaciones de alimentos e insumos y la promoción e incentivo de las exportaciones no tradicionales como eje de la reactivación económica, entre otros aspectos. Para el campesino tradicional, productor de granos básicos y de otros alimentos de consumo nacional, esto significa la caída estrepitosa de los precios que recibe por su producción. Entre la competencia con alimentos importados y la reducción de los precios base a sus productos, casi no encuentra un retorno que compense los costos -cada día más altos- de producción. Tampoco el productor de granos básicos encuentra fácilmente crédito ya que los programas preferenciales de crédito que existían bajo el, ya moribundo, estado reformista han sido drásticamente recortados o eliminados (ej. Figura 1), siendo sustituidos por créditos dirigidos al nuevo sector agroexportador. Se ha dificultado el modo histórico de vida del campesino centroamericano, pero se abre el nuevo camino potencial de la NTAE (Rosset, 1991).

LOS CULTIVOS NO TRADICIONALES: Competencia y Economías de Escala

El campesino encuentra barreras fuertes a su entrada a la producción de los NTAE, tales como la obtención de tierra, asistencia técnica, canales de comercialización, crédito, etc. Cada uno de estos factores se puede convertir en una economía de escala desfavorable para el pequeño productor. Se enfrenta con una competencia feroz por parte de los productores, nacionales y extranjeros, mejor dotados de poder, recursos y contactos (Rosset, 1991). A continuación se analizará brevemente un estudio de caso: el melón (Cantaloupe y Honeydew).

Crédito

Si el campesino logra obtener el crédito necesario para iniciar la producción de melón para exportación, es común que tenga que pagar alrededor de 2% más de interés que un productor mediano o grande (Fig. 2). Se supone que esta diferencia se debe al mayor riesgo asociado al prestar fondos a un campesino comparado con un empresario. 2% es una cantidad significativa ya que los viejos programas de crédito preferencial para el pequeño agricultor ofrecían descuentos similares.

Precios y Mercados

El poder negociador de un productor pequeño frente a un comprador o exportador que compra a docenas de agricultores es mínimo, dado que, entre otras razones su producción representa una proporción baja del total comprado. En cambio, un productor fuerte, cuyas ventas pesan en el volumen total del comprador, o quién es a la vez productor y exportador, puede influir de manera importante en el precio (Rosset, 1991; Coda, 1991). Además, el campesino a veces vende un producto de menor calidad O DE UNA VARIEDAD COMERCIAL INFERIOR, Y ASÍ OBTIENE UNPRECIO MÁS BAJO. Estos y otros factores se traducen en una relación directa y lineal entre la escala de producción y el precio recibido por los meloneros de la región (Figura 3). En el caso de Guatemala, El Salvador y Honduras, cada manzana adicional significa para el agricultor un incremento promedio de 1% en el precio recibido por su producción. El caso de Costa Rica es aún más extremo; el productor recibe 6% más con cada manzana adicional.

En el Cuadro 2 se presentan presupuestos de cultivo para productores pequeños ( 10 mz) y grandes ( 20 mz) de melón en El Salvador. A pesar de obtener los mismos rendimientos y de tener costos de producción muy parecidos, los productores pequeños obtenían menos de la mitad del precio por caja obtenido por los grandes productores. De esta manera se produce una situación donde los pequeños perdieron un promedio de US$478 por cada manzana sembrada, mientras que los grandes ganaron US$1,446. Esto se debe a varios factores, entre ellos, a las variedades sembradas, al hecho de que muchos grandes tienen empacadoras y compran a los pequeños traspasándoles el peso de las caídas de precio, y a la actuación de compradores no escrupulosos que se aprovechan del campesino.

Cuadro 3
Uso de plaguicidas reportado por productores de melón en 1991

País
Aplica más hoy
Aplica menos hoy
No hay diferencia
n
Guatemala 88.9% 2.2% 8.9% 45
El Salvador 56.2% 21.3% 21.3% 64
Honduras 55.8% 27.9% 16.3% 43
Costa Rica 91.3% 0.0% 8.7% 23

Fuente: Estudio Ford, datos no publicados (1)
(1) Estudio financiado por la Fundación Ford y llevado a cabo por las siguientes institu ciones y personas: Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales (AVANCSO, Guatemala), Postgrado Centroamericano en Economía y Planificación del Desarrollo (POSCAE, Honduras), Programa Regional de Investigación sobre El Salvador (PREIS), Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Centro de Capacitación para el Desarrollo (CECADE, Costa Rica), Peter Rosset (University of California), Douglas Murray (Stanford University) y Michael Conroy (University of Texas).

Panorama

El entorno económico que enfrenta el campesino es difícil; ya no se puede ganar la vida con la producción de granos básicos y si escoge el camino de los cultivos no tradicionales encuentra un sin número de obstáculos, entre ellos, las economías de escala, la competencia de productores empresarios, los compradores no escrupulosos, etc. Al tener aún la opción de cultivar los granos básicos, lo recomendable sería que el pequeño agricultor experimentara con pequeñas áreas de cultivos no tradicionales. Sin embargo, el ajuste estructural y las campañas de promoción lo empujan a lanzarse casi por completo al nuevo cultivo, con todos los riesgos que esto implica. Bajo tales circunstancias el reto para el profesional o técnico extensionista agrícola es claro; evitar que la tecnología que se ofrece al campesinado se convierta en una economía de escala que favorece sólo a os grandes productores.

Cuadro 4
Intoxicaciones con plaguicidas reportados
por productores
de melón durante los últimos dos años

País % Intoxicado n
Guatemala 57.8% 45
El Salvador 28.4% 74
Honduras 28.9% 45
Costa Rica 56.0% 25

Fuente: Estudio Ford, datos no publicados

EL PROBLEMA DE LAS PLAGAS Y LOS PLAGUICIDAS

El hecho de que muchos de los sistemas de producción sean de la zona templada (Cuadro 1) significa que en el trópico estos cultivos están sujetos a presiones de plagas y enfermedades a las cuales no están adaptados. Además, las exigencias cosméticas de los mercados de exportación favorecen el uso preventivo y masivo de métodos de control de plagas (Rosset, 1991). Paquetes tecnológicos importados, intensivos en plaguicidas, muchas veces terminan causando resistencia y explosiones poblacionales de plagas y enfermedades en el trópico, y problemas de residuos de plaguicidas en las cosechas (Murray, 1991).

Una encuesta administrada a productores de melón en la región reveló que en Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica la mayoría utiliza hoy más plaguicidas que hace tres años (Cuadro 3). En Guatemala esta tendencia en todos los cultivos no tradicionales se tradujo entre 1985 y 1990 en un problema creciente de detenciones en puerta de entrada (ingreso al país) por la FDA de los EEUU, de envíos de productos provenientes de dicho país, siendo en el año 1986 prácticamente cero las detenciones y en el año 1991 aumentaron a más de 120. Ya para 1991 parece que las campañas educativas, tales como "Manejo Seguro de Plaguicidas" financiadas por AID tuvieron impacto: la frecuencia de detenciones en puertas de entrada cayó estrepitosamente. Cabe preguntarse si la educación impactó en el uso global de plaguicidas, ó si incidió solamente en el uso y selección de productos orientados, exclusivamente, a no dejar residuos en niveles demasiado altos (detectables) y sin afectar el uso de otros productos, la salud del productor, u otros parámetros de uso de estos productos químicos (D. Murray, 1991, con pers.).

En el Cuadro 4 se presentan datos sobre intoxicaciones con plaguicidas que fueron reportados por productores de melón en 1990 y 1991. Entre el 28 y 58% habían sufrido intoxicaciones agudas en este lapso. Estas son cifras alarmantes, por encima de los reportados históricamente en la producción de algodón (Keifer, 1989; Keifer y Pacheco, 1991), y ponen en duda la eficacia de los logros de las campañas educativas impulsadas.

También es alarmante, la tendencia hacia un mayor uso de plaguicidas por los pequeños productores de melón en Guatemala, mientras que el uso se ha mantenido constante entre los medianos y grandes (Figura 4).


¿ES FACTIBLE UN MIP APROPIADO A LA PRODUCCION CAMPESINA?

Lamentablemente, la mayoría de las propuestas MIP para los cultivos no tradicionales en la región han provenido de los EEUU y han sido tecnológicamente complejas y basadas muchas veces en productos sofisticados y caros. De esta manera, han tenido mayor adopción entre los productores grandes con niveles académicos altos y con suficientes recursos económicos. Desde este punto de vista la implementación de un MIP de estas características "high tech" es poco factible ene el contexto de la producción campesina. Sin embargo, es factible desarrollar un MIP "apropiado a la producción campesina" de los cultivos no tradicionales, pero esto significa, en primer lugar, desarrollar un NTAE apropiado al campesino, y promover la creación de un entorno económico que permita la reproducción y supervivencia de su sistema productivo. A continuación elaboro algunas directrices para orientar el trabajo en esta materia.

Políticas Agrarias

El riesgo del cambio de cultivos conocidos a cultivos desconocidos es inmenso, sobre todo para personas de escasos recursos económicos. Para que sea viable para el campesino experimentar con los cultivos no tradicionales, es necesario tener un ambiente nacional donde sea rentable producir granos básicos (u otros cultivos básicos). Así, él puede dedicar una parte de su área al cultivo nuevo, sin tener que apostar todo su bienestar en una aventura desconocida y riesgosa. En este sentido modificar las políticas actuales para garantizar la rentabilidad de los granos básicos es necesario; además, debe ser considerado como un componente de la seguridad nacional para garantizar la seguridad alimentaria de la población. En este contexto, la diversificación campesina hacia los no tradicionales podría tener mayores beneficios para los productores más pobres de la región, y dejar de ser una amenaza más, a la sobrevivencia de su sistema.

Selección de Cultivos

Un cultivo apropiado a un empresario agrícola no será necesariamente apropiado a la realidad campesina. Hemos de promover cultivos para el sector campesino que sean:

  • locales; significa que haya mayor conocimiento autóctono de su producción, y que estén adaptados a las presiones locales de plagas y enfermedades.
  • no perecederos; los problemas de transporte y comercialización hacen que los cultivos perecederos para exportación sean muy riesgosos para el pequeño agricultor.
  • con posibilidades de valor agregado; si existe la posibilidad de agregar valor localmente, se aumenta la rentabilidad del producto a nivel de la comunidad (ej. las frutas deshidratadas tienen valores muy por encima de las frutas frescas, y menores exigencias cosméticas).
  • con mecanismos adecuados de comercialización; el control relativo sobre el mercado es un factor que daña a menudo al campesino; se deben promover mecanismos más seguros, tales como comercialización a través de uniones de productores u otras.

Generación de Tecnología MIP

Se debe generar la tecnología MIP a nivel nacional y regional, con la participación activa de pequeños productores en el proceso generador ("agricultor primero") y transferencia ("agricultor a agricultor", "promotores campesinos") de tecnología MIP para el sector campesino (Gómez y Col. et al., 1991). Esto obviará los problemas de los paquetes tecnológicos importados de alta tecnología y garantizaría técnicas que reforzarían la competitividad de los pequeños productores en el mercado.

Los problemas de la salud laboral y las de detenciones en puertas de entrada a los países importadores, hace indispensable que las tecnologías para el sector campesino se enfoquen hacia un uso mínimo de productos químicos muy tóxicos.

Extensión e Incentivos

Se debe ofrecer asistencia dirigida al sector campesino, que enfatice los cultivos y las tecnologías adecuadas para su realidad. A la vez se debe crear un paquete de incentivos accesibles al campesino, ya que la gran mayoría de los incentivos fiscales y otros creados para promover NTAE son exclusivamente para productores grandes y para exportadores (Rosset, 1991).

CONCLUSIONES

Desarrollar un MIP para la producción campesina de NTAE es un verdadero reto. Es factible, solamente, si hay una voluntad a nivel político en cada país de la región. Se requieren cambios de políticas "macro": incentivos, barreras arancelarias a la importación de alimentos básicos, políticas de investigación y extensión, etc., y de esfuerzos micro de parte de los fitoproteccionistas por trabajar en conjunto con los pequeños productores en el desarrollo de tecnologías que les permitan competir en el campo de NTAE.

RECONOCIMIENTO

No todo lo presentado arriba ha sido original. Quisiera agradecer a las siguientes instituciones y personas: AVANCSO (Guatemala), PREIS (El Salvador), POSCAE (Honduras), CECADE (Costa Rica), Douglas Murray (Stanford University) y Michael Conroy (University of Texas).


BIBLIOGRAFIA

  • BARHAM, BRADFOD, MARY CLARK, ELIZABETH KATZ Y RACHEL SCHURMAN. 1992. Nontraditional agricultural exports in Latin America. Latin American Research Review. 27(2):43-82.
  • CODAS F., ROBERTO. 1991. Exportaciones agrícolas no tradicionales de El Salvador. San Salvador. PREIS, 91pp.
  • GOMEZ, DIEGO, JORGE SIMAN, KRISTEN NELSON Y CHARLES STAVER. 1991. Tomate en el Valle de Sébaco: estudio de dos modelos para la generación y transferencia de tecnología MIP. CATIE: Revisión Interna Anual 1990, p.60.
  • KAIMOWITZ, DAVID. 1991. Self-reforted pesticide poisonings in Leon, Nicaragua: Report of a Surven. Tesis de Maestría, University of Washington.
  • KEIFER, MATTHEW, Y FELICIANO PACHECO. 1991. Reporte de una encuesta de sub registro de intoxicaciones con plaguicidas sobre el año 1989, Región II, León, Nicaragua. Managua: CARE Nicaragua.
  • MURRAY, DOUGLAS L. 1991. Export agriculture, ecological disruption, Xand social inequity: some effects of pesticides in Southern Honduras. Agriculture and Human Values 8 (4): 19-29.
  • ROSSET, PETER M. 1991. Sustainability, economies of scale, and social instability: Achilles heel of non-traditional export agriculture? Agriculture and Human Values 8(4):30-37.
 
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