La producción de cultivos no tradicionales de
exportación ha sido promovida en Centroamérica tanto para captar más
divisas, como para ofrecer al campesinado una alternativa de mayores
ingresos. Sin embargo, hoy día el campesino de la región enfrenta
serias dificultades para la supervivencia de su modo de producción.
Mientras que el ajuste estructural ha hecho difícil la producción
de alimentos para el consumo doméstico, el ámbito de los cultivos
no tradicionales es un ambiente extremadamente competitivo, donde
muchas veces el que triunfa es el más grande y mejor informado. Factores
como el acceso a la tierra, el crédito, el mercado y la tecnología
trabajan muchas veces en contra del pequeño productor. En tales circunstancias
el MIP, fácilmente, se convierte en una economía de escala que favorece
más a los productores grandes y a las empresas extranjeras. Nuestro
reto es evitar que el MIP funciones sólo de esta manera. El trabajar
a favor del campesinado requiere en primer lugar que se modifiquen
las políticas de ajuste que hacen imposible la producción de granos
básicos. Mantener la producción de los granos básicos como una base
sostenible, significa que el campesino puede experimentar con los
cultivos no tradicionales sin arriesgar todo sus sistema productivo.
En esta condiciones, entonces, se podrían elaborar directrices para
encontrar sistemas de producción de cultivos no tradicionales que
sean apropiados a las condiciones de la producción campesina. Se recomienda
seleccionar cultivos de origen local porque han de ser mejor adaptados
a las presiones locales de plagas, y porque existe mayor conocimiento
de sus técnicas de producción. Los cultivos deben ser en lo posible
no perecederos, para sí eliminar un factor de riego muy significativo
para el pequeño productor. Finalmente, se debe enfatizar el desarrollo
local y participativo de sistemas de manejo integrado de plagas, ya
que los "paquetes tecnológicos" importados desde los países templados
son muchas veces inadecuados para la producción campesina.
Cuadro 1
Cultivos no tradicionales de agroexportación en Centroamérica
| ZONA TEMPLADA |
CENTROAMERICA |
OTROS TROPICALES |
| Melón |
Tubérculos |
Macadamia |
| Brócoli |
Ornamentales |
Ornamentales |
| Coliflor |
Ayote |
Flores |
| Flores |
Mango |
Etc. |
| Fresa |
Papaya |
|
| Arveja China |
Piña |
|
| Minivegetales |
Maracuyá |
|
| Pepino |
Especies |
|
| Tomate |
Etc. |
|
| Perejil |
|
|
| Etc. |
|
|
Cuadro 2
Costos de producción, precios y ganancias netas según tamaño de
la finca:
Melones El Salvador - Enero a Marzo, 1991
|
RUBRO
|
AREA CULTIVADA DE MELONES
|
| 10
Mz |
20
Mz |
| Costos de Producción,
Corte y Empaque por Mz |
10.845,00 |
10.960,00 |
| Costos (20%/año X 8m) |
1.453,23 |
1.468,64 |
| Costos Totales |
12.298,23 |
12.428,64 |
| Rendimiento Promedio |
416,0 cajas |
416,0 cajas |
| Costo por Caja |
29,56 |
29,88 |
| Precio Promedio por Caja |
20,36 |
57,70 |
| Retorno Neto por Caja |
(9,20) |
27,82 |
| Retorno Neto por Mz |
(3.827,20) |
11.573,12 |
| Retorno Neto por Mz en
S´sUS |
(478,40) |
1.446,64H |
Precios en colones con excepción
de la última fila. Fuente: Codas (1991); Conroy y Col (ms)
INTRODUCCION
Durante la década de los ´80 se vio un auge
en Centroamérica de la producción de los denominados cultivos no
tradicionales de agroexportación (NTAE). Estos cultivos son sobre
todo frutas y hortalizas frescas, ornamentales y flores, muchos
de los cuales son provenientes de zonas templadas (Cuadro 1). La
expansión de la producción de estos cultivos ha sido promovida en
gran parte por los organismos internacionales tales como la Agencia
Internacional de Desarrollo (AID), el Fondo Monetario (FMI) y el
Banco Mundial, como una parte integral de los ajustes estructurales
de las economías de los países en vías de desarrollo (Barham y col.,
1992). Esta diversificación de las exportaciones tiene un doble
propósito: mejorar el flujo de divisas, y ofrecer mejores opciones
a los empobrecidos productores tradicionales de alimentos en la
región (Barham y col., 1992; Rosset, 1991). En cuanto al primer
propósito ha habido éxito: durante el año 1989 la región exportó
un valor total en NTAE de US$325 millones, que representa un incremento
de 80% sobre el año 1980 (Kaimowitz, 1991). El segundo objetivo
es más difícil de evaluar: de los 30,000 a 40,000 productores de
dichos cultivos, más del 60% son del sector campesino, pero producen
a penas el 25% del valor total de la producción y viven en un estado
cada día más precario (Kaimowitz, 1991; Rosset, 1991).
Los NTAE se caracterizan por ser riesgosos,
costosos de producir, y muy intensivos en el uso de tecnología e
insumos químicos. Son muy susceptibles a plagas y enfermedades,
sobre todo los que provienen de zonas templadas. Demandan elevadas
cantidades de plaguicidas. Además, se han observado detenciones
en puertas de entrada por residuos de productos químicos e intoxicaciones
agudas de productores y obreros agrícolas (Murray, 1991). En este
contexto es imprescindible el manejo integrado de plagas (MIP).
El objetivo de la presente discusión es evaluar
su factibilidad para el sector campesino en la producción de NTAE.
Antes de tocar directamente el tema del MIP, es necesario desglosar
el contexto global en el cual se encuentra hoy día el campesinado,
actual o potencial productor de NTAE. Después se analiza el entorno
específico de NTAE, pasando, finalmente, a la elaboración de algunas
directrices para la aplicación de MIP en la producción campesina.
COTEXTO GLOBAL: El Ajuste
El ajuste estructural en Centroamérica significa
el recorte drástico del presupuesto del estado, la eliminación de
barreras a las importaciones de alimentos e insumos y la promoción
e incentivo de las exportaciones no tradicionales como eje de la
reactivación económica, entre otros aspectos. Para el campesino
tradicional, productor de granos básicos y de otros alimentos de
consumo nacional, esto significa la caída estrepitosa de los precios
que recibe por su producción. Entre la competencia con alimentos
importados y la reducción de los precios base a sus productos, casi
no encuentra un retorno que compense los costos -cada día más altos-
de producción. Tampoco el productor de granos básicos encuentra
fácilmente crédito ya que los programas preferenciales de crédito
que existían bajo el, ya moribundo, estado reformista han sido drásticamente
recortados o eliminados (ej. Figura 1), siendo sustituidos por créditos
dirigidos al nuevo sector agroexportador. Se ha dificultado el modo
histórico de vida del campesino centroamericano, pero se abre el
nuevo camino potencial de la NTAE (Rosset, 1991).


LOS CULTIVOS NO TRADICIONALES: Competencia
y Economías de Escala
El campesino encuentra barreras fuertes a su
entrada a la producción de los NTAE, tales como la obtención de
tierra, asistencia técnica, canales de comercialización, crédito,
etc. Cada uno de estos factores se puede convertir en una economía
de escala desfavorable para el pequeño productor. Se enfrenta con
una competencia feroz por parte de los productores, nacionales y
extranjeros, mejor dotados de poder, recursos y contactos (Rosset,
1991). A continuación se analizará brevemente un estudio de caso:
el melón (Cantaloupe y Honeydew).
Crédito
Si el campesino logra obtener el crédito necesario
para iniciar la producción de melón para exportación, es común que
tenga que pagar alrededor de 2% más de interés que un productor
mediano o grande (Fig. 2). Se supone que esta diferencia se debe
al mayor riesgo asociado al prestar fondos a un campesino comparado
con un empresario. 2% es una cantidad significativa ya que los viejos
programas de crédito preferencial para el pequeño agricultor ofrecían
descuentos similares.
Precios y Mercados
El poder negociador de un productor pequeño
frente a un comprador o exportador que compra a docenas de agricultores
es mínimo, dado que, entre otras razones su producción representa
una proporción baja del total comprado. En cambio, un productor
fuerte, cuyas ventas pesan en el volumen total del comprador, o
quién es a la vez productor y exportador, puede influir de manera
importante en el precio (Rosset, 1991; Coda, 1991). Además, el campesino
a veces vende un producto de menor calidad O DE UNA VARIEDAD COMERCIAL
INFERIOR, Y ASÍ OBTIENE UNPRECIO MÁS BAJO. Estos y otros factores
se traducen en una relación directa y lineal entre la escala de
producción y el precio recibido por los meloneros de la región (Figura
3). En el caso de Guatemala, El Salvador y Honduras, cada manzana
adicional significa para el agricultor un incremento promedio de
1% en el precio recibido por su producción. El caso de Costa Rica
es aún más extremo; el productor recibe 6% más con cada manzana
adicional.
En el Cuadro 2 se presentan presupuestos de
cultivo para productores pequeños ( 10 mz) y grandes ( 20 mz) de
melón en El Salvador. A pesar de obtener los mismos rendimientos
y de tener costos de producción muy parecidos, los productores pequeños
obtenían menos de la mitad del precio por caja obtenido por los
grandes productores. De esta manera se produce una situación donde
los pequeños perdieron un promedio de US$478 por cada manzana sembrada,
mientras que los grandes ganaron US$1,446. Esto se debe a varios
factores, entre ellos, a las variedades sembradas, al hecho de que
muchos grandes tienen empacadoras y compran a los pequeños traspasándoles
el peso de las caídas de precio, y a la actuación de compradores
no escrupulosos que se aprovechan del campesino.
Cuadro 3
Uso de plaguicidas reportado por productores de melón en 1991
|
País
|
Aplica más hoy
|
Aplica menos hoy
|
No hay diferencia
|
n
|
| Guatemala |
88.9% |
2.2% |
8.9% |
45 |
| El Salvador |
56.2% |
21.3% |
21.3% |
64 |
| Honduras |
55.8% |
27.9% |
16.3% |
43 |
| Costa Rica |
91.3% |
0.0% |
8.7% |
23 |
Fuente: Estudio Ford, datos
no publicados (1)
(1) Estudio financiado por la Fundación Ford y llevado a cabo por
las siguientes institu ciones y personas: Asociación para el Avance
de las Ciencias Sociales (AVANCSO, Guatemala), Postgrado Centroamericano
en Economía y Planificación del Desarrollo (POSCAE, Honduras), Programa
Regional de Investigación sobre El Salvador (PREIS), Facultad de
Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua,
Centro de Capacitación para el Desarrollo (CECADE, Costa Rica),
Peter Rosset (University of California), Douglas Murray (Stanford
University) y Michael Conroy (University of Texas).
Panorama
El
entorno económico que enfrenta el campesino es difícil; ya no se
puede ganar la vida con la producción de granos básicos y si escoge
el camino de los cultivos no tradicionales encuentra un sin número
de obstáculos, entre ellos, las economías de escala, la competencia
de productores empresarios, los compradores no escrupulosos, etc.
Al tener aún la opción de cultivar los granos básicos, lo recomendable
sería que el pequeño agricultor experimentara con pequeñas áreas
de cultivos no tradicionales. Sin embargo, el ajuste estructural
y las campañas de promoción lo empujan a lanzarse casi por completo
al nuevo cultivo, con todos los riesgos que esto implica. Bajo tales
circunstancias el reto para el profesional o técnico extensionista
agrícola es claro; evitar que la tecnología que se ofrece al campesinado
se convierta en una economía de escala que favorece sólo a os grandes
productores.
Cuadro 4
Intoxicaciones con plaguicidas reportados
por productores
de melón durante los últimos dos años
| País |
% Intoxicado |
n |
| Guatemala |
57.8% |
45 |
| El Salvador |
28.4% |
74 |
| Honduras |
28.9% |
45 |
| Costa Rica |
56.0% |
25 |
Fuente: Estudio Ford,
datos no publicados
EL PROBLEMA DE LAS PLAGAS Y LOS PLAGUICIDAS
El hecho de que muchos de los sistemas de producción
sean de la zona templada (Cuadro 1) significa que en el trópico
estos cultivos están sujetos a presiones de plagas y enfermedades
a las cuales no están adaptados. Además, las exigencias cosméticas
de los mercados de exportación favorecen el uso preventivo y masivo
de métodos de control de plagas (Rosset, 1991). Paquetes tecnológicos
importados, intensivos en plaguicidas, muchas veces terminan causando
resistencia y explosiones poblacionales de plagas y enfermedades
en el trópico, y problemas de residuos de plaguicidas en las cosechas
(Murray, 1991).
Una encuesta administrada a productores de
melón en la región reveló que en Guatemala, El Salvador, Honduras
y Costa Rica la mayoría utiliza hoy más plaguicidas que hace tres
años (Cuadro 3). En Guatemala esta tendencia en todos los cultivos
no tradicionales se tradujo entre 1985 y 1990 en un problema creciente
de detenciones en puerta de entrada (ingreso al país) por la FDA
de los EEUU, de envíos de productos provenientes de dicho país,
siendo en el año 1986 prácticamente cero las detenciones y en el
año 1991 aumentaron a más de 120. Ya para 1991 parece que las campañas
educativas, tales como "Manejo Seguro de Plaguicidas" financiadas
por AID tuvieron impacto: la frecuencia de detenciones en puertas
de entrada cayó estrepitosamente. Cabe preguntarse si la educación
impactó en el uso global de plaguicidas, ó si incidió solamente
en el uso y selección de productos orientados, exclusivamente, a
no dejar residuos en niveles demasiado altos (detectables) y sin
afectar el uso de otros productos, la salud del productor, u otros
parámetros de uso de estos productos químicos (D. Murray, 1991,
con pers.).
En el Cuadro 4 se presentan datos sobre intoxicaciones
con plaguicidas que fueron reportados por productores de melón en
1990 y 1991. Entre el 28 y 58% habían sufrido intoxicaciones agudas
en este lapso. Estas son cifras alarmantes, por encima de los reportados
históricamente en la producción de algodón (Keifer, 1989; Keifer
y Pacheco, 1991), y ponen en duda la eficacia de los logros de las
campañas educativas impulsadas.
También es alarmante, la tendencia hacia un
mayor uso de plaguicidas por los pequeños productores de melón en
Guatemala, mientras que el uso se ha mantenido constante entre los
medianos y grandes (Figura 4).

¿ES FACTIBLE UN MIP APROPIADO A LA PRODUCCION
CAMPESINA?
Lamentablemente, la mayoría de las propuestas
MIP para los cultivos no tradicionales en la región han provenido
de los EEUU y han sido tecnológicamente complejas y basadas muchas
veces en productos sofisticados y caros. De esta manera, han tenido
mayor adopción entre los productores grandes con niveles académicos
altos y con suficientes recursos económicos. Desde este punto de
vista la implementación de un MIP de estas características "high
tech" es poco factible ene el contexto de la producción campesina.
Sin embargo, es factible desarrollar un MIP "apropiado a la producción
campesina" de los cultivos no tradicionales, pero esto significa,
en primer lugar, desarrollar un NTAE apropiado al campesino, y promover
la creación de un entorno económico que permita la reproducción
y supervivencia de su sistema productivo. A continuación elaboro
algunas directrices para orientar el trabajo en esta materia.
Políticas Agrarias
El riesgo del cambio de cultivos conocidos
a cultivos desconocidos es inmenso, sobre todo para personas de
escasos recursos económicos. Para que sea viable para el campesino
experimentar con los cultivos no tradicionales, es necesario tener
un ambiente nacional donde sea rentable producir granos básicos
(u otros cultivos básicos). Así, él puede dedicar una parte de su
área al cultivo nuevo, sin tener que apostar todo su bienestar en
una aventura desconocida y riesgosa. En este sentido modificar las
políticas actuales para garantizar la rentabilidad de los granos
básicos es necesario; además, debe ser considerado como un componente
de la seguridad nacional para garantizar la seguridad alimentaria
de la población. En este contexto, la diversificación campesina
hacia los no tradicionales podría tener mayores beneficios para
los productores más pobres de la región, y dejar de ser una amenaza
más, a la sobrevivencia de su sistema.
Selección de Cultivos
Un cultivo apropiado a un empresario agrícola
no será necesariamente apropiado a la realidad campesina. Hemos
de promover cultivos para el sector campesino que sean:
- locales; significa que haya mayor conocimiento
autóctono de su producción, y que estén adaptados a las presiones
locales de plagas y enfermedades.
- no perecederos; los problemas de transporte
y comercialización hacen que los cultivos perecederos para exportación
sean muy riesgosos para el pequeño agricultor.
- con posibilidades de valor agregado; si
existe la posibilidad de agregar valor localmente, se aumenta
la rentabilidad del producto a nivel de la comunidad (ej. las
frutas deshidratadas tienen valores muy por encima de las frutas
frescas, y menores exigencias cosméticas).
- con mecanismos adecuados de comercialización;
el control relativo sobre el mercado es un factor que daña a menudo
al campesino; se deben promover mecanismos más seguros, tales
como comercialización a través de uniones de productores u otras.
Generación de Tecnología MIP
Se debe generar la tecnología MIP a nivel nacional
y regional, con la participación activa de pequeños productores
en el proceso generador ("agricultor primero") y transferencia ("agricultor
a agricultor", "promotores campesinos") de tecnología MIP para el
sector campesino (Gómez y Col. et al., 1991). Esto obviará los problemas
de los paquetes tecnológicos importados de alta tecnología y garantizaría
técnicas que reforzarían la competitividad de los pequeños productores
en el mercado.
Los problemas de la salud laboral y las de
detenciones en puertas de entrada a los países importadores, hace
indispensable que las tecnologías para el sector campesino se enfoquen
hacia un uso mínimo de productos químicos muy tóxicos.
Extensión e Incentivos
Se debe ofrecer asistencia dirigida al sector
campesino, que enfatice los cultivos y las tecnologías adecuadas
para su realidad. A la vez se debe crear un paquete de incentivos
accesibles al campesino, ya que la gran mayoría de los incentivos
fiscales y otros creados para promover NTAE son exclusivamente para
productores grandes y para exportadores (Rosset, 1991).
CONCLUSIONES
Desarrollar un MIP para la producción campesina
de NTAE es un verdadero reto. Es factible, solamente, si hay una
voluntad a nivel político en cada país de la región. Se requieren
cambios de políticas "macro": incentivos, barreras arancelarias
a la importación de alimentos básicos, políticas de investigación
y extensión, etc., y de esfuerzos micro de parte de los fitoproteccionistas
por trabajar en conjunto con los pequeños productores en el desarrollo
de tecnologías que les permitan competir en el campo de NTAE.
RECONOCIMIENTO
No todo lo presentado arriba ha sido original.
Quisiera agradecer a las siguientes instituciones y personas: AVANCSO
(Guatemala), PREIS (El Salvador), POSCAE (Honduras), CECADE (Costa
Rica), Douglas Murray (Stanford University) y Michael Conroy (University
of Texas).

BIBLIOGRAFIA
- BARHAM, BRADFOD, MARY CLARK,
ELIZABETH KATZ Y RACHEL SCHURMAN. 1992. Nontraditional agricultural
exports in Latin America. Latin American Research Review. 27(2):43-82.
- CODAS F., ROBERTO. 1991.
Exportaciones agrícolas no tradicionales de El Salvador. San Salvador.
PREIS, 91pp.
- GOMEZ, DIEGO, JORGE SIMAN,
KRISTEN NELSON Y CHARLES STAVER. 1991. Tomate en el Valle de Sébaco:
estudio de dos modelos para la generación y transferencia de tecnología
MIP. CATIE: Revisión Interna Anual 1990, p.60.
- KAIMOWITZ, DAVID. 1991.
Self-reforted pesticide poisonings in Leon, Nicaragua: Report
of a Surven. Tesis de Maestría, University of Washington.
- KEIFER, MATTHEW, Y FELICIANO
PACHECO. 1991. Reporte de una encuesta de sub registro de intoxicaciones
con plaguicidas sobre el año 1989, Región II, León, Nicaragua.
Managua: CARE Nicaragua.
- MURRAY, DOUGLAS L. 1991.
Export agriculture, ecological disruption, Xand social inequity:
some effects of pesticides in Southern Honduras. Agriculture and
Human Values 8 (4): 19-29.
- ROSSET, PETER M. 1991. Sustainability,
economies of scale, and social instability: Achilles heel of non-traditional
export agriculture? Agriculture and Human Values 8(4):30-37.
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