Las Falsas Promesas de la Biotecnología Agrícola
Richard Hindmarsh
Griffith University, Australia
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La ingeniería genética es quizás la tecnología más significativa que ha emergido en las últimas dos décadas. La tecnología consiste en la manipulación de organismos a nivel celular de manera de producir organismos "alternados" que posean funciones "deseadas" o "programadas", de manera de facilitar los procesos industriales de producción agrícola. Estos organismos genéticamente manipulados son organismos cuyo código genético ha sido alterado mediante la inserción o remoción de pequeños fragmentos de DNA. En el caso de inserción, el material genético puede proceder de otra especie o puede ser sintéticamente elaborado en el laboratorio.

La biotecnología agrícola se encuentra a punto de ser comercializada masivamente. Las corporaciones de agroquímicos que controlan el desarrollo de esta tecnología manifiestan que la biotecnología contribuirá a incrementar la productividad agrícola en forma sostenida, bajando los costos de insumos y disminuyendo los problemas ambientales. Entre las promesas figuran:

  1. el desarrollo de variedades tolerantes a herbicidas de manera de reemplazar herbicidas tóxicos por herbicidas ambientalmente benignos.
  2. el desarrollo de cultivos resistentes a plagas de insectos de manera de reducir el uso de insecticidas de amplio espectro.
  3. la producción de variedades capaz de fijar nitrógeno de manera de disminuir el uso de fertilizantes químicos.
  4. el bajo o nulo impacto ambiental de la liberación de organismos alterados genéticamente.
  5. el acceso equitativo a esta tecnología por parte de todos los productores, grandes y pequeños.
  6. el incremento significativo de la producción agrícola resolverá los problemas de pobreza rural y de hambre en el mundo.

Al examinar estas promesas una por una se verá claramente que la biotecnología no sólo aumentará los problemas ambientales y sociales de la agricultura moderna, sino que además impedirá el avance del desarrollo de tecnologías agroecológicas ambientalmente más sanas, socialmente más justas y económicamente más viables.

Tolerancia a herbicidas

El desarrollo de variedades de cultivos tolerantes a herbicidas es el tópico prioritario de la agenda de las corporaciones. Existen en el mundo más de 79 proyectos de investigación desarrollando más de 23 variedades tolerantes a herbicidas. La mayoría de las compañías son corporaciones manufactureras de pesticidas que han comprado empresas de semillas, y que solas o en asociación con compañías de biotecnología han iniciado proyectos de investigación en esta línea.

Aunque los cultivos pueden alterarse para tolerar herbicidas más benignos, el énfasis se da a desensibilizar cultivos para que toleren herbicidas de amplio espectro. Contrario a lo que afirman las corporaciones, el uso de herbicidas aumentaría y no disminuiría. Es el caso de plantas de algodón tolerantes a bromoxymil, cuya adopción en solo la mitad del área dedicada a algodón en USA, más que doblaría el uso de bromoxymil en ese país. Similares tendencias se proyectan para cultivos como maíz, tomate, soya, alfalfa, caña de azúcar, todos candidatos a ser alterados genéticamente para tolerar herbicidas.

La rápida evolución de malezas resistentes a una gran gama de herbicidas (se han detectado más de 100 especies tolerantes a casi todos los herbicidas conocidos) pone de manifiesto la adaptabilidad de las malezas y la dificultad de que los viejos herbicidas puedan ser fácilmente reemplazados por herbicidas nuevos y más benignos.

Resistencia a plagas

El desarrollo de variedades resistentes a insectos y enfermedades es una técnica muy usada por "mejoradores tradicionales" y de amplia aplicación comercial. Se han logrado muchas variedades resistentes, aunque eventualmente los insectos se adaptan y rompen la resistencia.

Lo que propone la biotecnología es el desarrollo de insecticidas "transgénicos" que consiste en transferir de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) un gene que expresa la toxina natural de la bacteria en las células del cultivo. De esta manera la toxina se transloca a las hojas, frutos y tallo del cultivo envenenando al insecto herbívoro.

Las corporaciones indican que este enfoque es ambientalmente sano ya que no precisa del uso de pesticidas químicos. Lo que no manifiestan es que este "pesticida transgénico" al estar constantemente presente en las plantas ejerce fuertes presiones de selección favoreciendo insectos que toleren a la biotoxina. Hay que recordar que existen más de 500 especies de insectos que han desarrollado resistencia a uno o más insecticidas. Esto sería problemático ya que emergerán muchas especies resistentes al Bt, y esta es una bacteria que se ha utilizado exitosamente en formulaciones en polvo o líquidos como un método alternativo para el control de gusanos plagas. Esto dejaría a muchos agricultores orgánicos o alternativos sin una herramienta útil.

Fijación de nitrógeno

Aunque este es un tema de gran potencial no está dentro de la agenda prioritaria de las corporaciones. En la mayoría de los casos esta línea está siendo desarrollada por las universidades e institutos públicos de investigación, esperándose que el sector privado se acople cuando se vislumbre más progreso.

Existen sin embargo, riesgos con este enfoque. Aunque cultivos como maíz, sorgo o arroz podrían potencialmente fijar su propio nitrógeno y así disminuir su dependencia en fertilizantes nitrogenados, se proyecta que el monocultivo de estos cultivos se incrementaría, abandonándose los sistemas tradicionales de rotación cereal-leguminosa, lo que a su vez podría condicionar mayores problemas de erosión de suelos e incremento de problemas fitosanitarios. Es bien conocido el efecto benéfico de las rotaciones sobre la conservación del suelo y sobre la dinámica de plagas.

Es posible además que las bacterias asociadas a cultivos alterados infecten a malezas monocotiledóneas confiriendo ventaja competitiva a estas sobre los cultivos.

Impacto ambiental de las liberaciones

Aunque la industria biotecnológica afirma que los riesgos asociados con la liberación de organismos alterados no posa riesgos ambientales, existen evidencias para preocuparse por la posible creación de nuevos patógenos y el desencadenamiento de imbalances ecológicos significativos.

La introducción de especies exóticas resulta comúnmente en desplazamiento de especies nativas, y no hay razón para que esto no ocurra con organismos alterados. En el caso de cultivos la introducción y adopción masiva de semillas alteradas puede provocar erosión genética al abandonar los agricultores su germoplasma nativo. Al igual que con insectos y malezas, los organismos alterados que no poseen controles naturales podrían proliferar en forma descontrolada. Otro problema es que los efectos ambientales de las liberaciones puede que no se detecten en el corto plazo, y de hecho una vez liberados los organismos es imposible su recaptura o su monitoreo. A pesar de estos posibles efectos, a nivel internacional se han realizado entre 250-300 liberaciones, muchas de estas dentro del marco de experimentación a corto plazo. La falta de regulación legal y ambiental en relación a estas liberaciones, resalta la irresponsabilidad de las corporaciones que normalmente evaden asumir el costo de las externalidades, cosa que la sociedad las asuma como en el caso de la contaminación con pesticidas químicos cuyos costos sociales y ambientales son bien conocidos.

Equidad social

Se espera que la biotecnología mantenga el mismo tipo de inequidad que caracterizó a la revolución verde, al ofrecer semillas y paquetes tecnológicos que solo favorecieron a grandes agricultores que gozan de buenos suelos, acceso a riego, capital y mercados.

La biotecnología también incrementará la dependencia de los agricultores y la sociedad a un grupo de corporaciones que ya controlan más del 50% del mercado de pesticidas y semillas. En el futuro, algodoneros que quieran comprar el herbicida bromoxynil deberán comprar el herbicida más las semillas tolerantes al bromoxinyl, patentada por Rhone-Poulenc u otra firma. La ironía final sería que este fuera un agricultor centroamericano y que el gen de tolerancia proviniera de algodón silvestre presente en campos de Centroamérica. Lógicamente Rhone-Poulenc no hubiera recompensado a los agricultores y gobiernos centroamericanos pro el material genético, parte de su patrimonio ecológico.

Pobreza rural y hambre

Es claro que después de 20 años de la revolución verde, la pobreza rural y el hambre continúan siendo problemas masivos en los países en vías de desarrollo. Lo que sucedió es que el hambre no se relaciona con un problema de productividad sino a la falta de acceso a recursos productivos y de poder adquisitivo (dinero) por parte de una gran masa de pobladores rurales y urbanos. El problema es fundamentalmente uno de redistribución de recursos (tierra principalmente) y de oportunidades entre los pobres.

La biotecnología con su énfasis en el control corporacional y su motivación de lucro, difícilmente podrá modificar los problemas de inequidad social aún presente en el mundo en vías de desarrollo. Lo que se necesita es un nuevo enfoque de desarrollo rural que se base en el uso de recursos locales y en tecnologías agroecológicas adaptadas a las condiciones socio-económicas y biofísicas de la gran masa de productos pobres en recursos.

Conclusiones

Es claro que la estrategia de las corporaciones para desarrollar una agricultura más sustentable es la de mantener la estructura de la agricultura convencional, utilizando la biotecnología para superar los problemas de contaminación, baja productividad, resistencia de plagas a pesticidas, etc., sin cuestionar los factores causales que provocan la actual crisis ecológica de la agricultura. De hecho los problemas ambientales son consecuencia de otros intentos tecnológicos (pesticidas, fertilizantes, etc.) que ellos mismos promovieron.

La biotecnología como paquete tecnológico es extremadamente caro, accesible solo a grandes productores y agroexportadores, dejando de lado al campesinado quien es el responsable de la autosuficiencia alimentaria de una gran parte de los países en vías de desarrollo. La mayor dependencia a la que serán sometidos gobiernos y agricultores incrementarán la hegemonía de las corporaciones sobre el proceso de producción y de distribución de alimentos.

Es importante no continuar vislumbrándose con el "progreso tecnológico" y las "promesas falsas" de la biotecnología y que el público (en particular los agricultores y consumidores) entienden las implicancias políticas, socio-económicas y ecológicas de la biotecnología, de manera de regular su avance en bien de la sociedad en general.

Es importante además que se conozca plenamente que existen otros enfoques tecnológicos alternativos, como la agroecología y la agricultura orgánica, que están demostrando cada día más que son capaces de forjar una agricultura ambientalmente sana, socialmente justa y económicamente viable.

Referencias

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Kloppenburg, J.R. 1988. First the seed. Cambridge Univ. Pares.

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Pimentel, D. 1987. Down on the farm: genetic engineering meets ecology. Technology Review 90:24-31.

 
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