|
La ingeniería genética es quizás la tecnología
más significativa que ha emergido en las últimas dos décadas. La
tecnología consiste en la manipulación de organismos a nivel celular
de manera de producir organismos "alternados" que posean funciones
"deseadas" o "programadas", de manera de facilitar los procesos
industriales de producción agrícola. Estos organismos genéticamente
manipulados son organismos cuyo código genético ha sido alterado
mediante la inserción o remoción de pequeños fragmentos de DNA.
En el caso de inserción, el material genético puede proceder de
otra especie o puede ser sintéticamente elaborado en el laboratorio.
La biotecnología agrícola se encuentra a punto
de ser comercializada masivamente. Las corporaciones de agroquímicos
que controlan el desarrollo de esta tecnología manifiestan que la
biotecnología contribuirá a incrementar la productividad agrícola
en forma sostenida, bajando los costos de insumos y disminuyendo
los problemas ambientales. Entre las promesas figuran:
- el desarrollo de variedades tolerantes a
herbicidas de manera de reemplazar herbicidas tóxicos por herbicidas
ambientalmente benignos.
- el desarrollo de cultivos resistentes a
plagas de insectos de manera de reducir el uso de insecticidas
de amplio espectro.
- la producción de variedades capaz de fijar
nitrógeno de manera de disminuir el uso de fertilizantes químicos.
- el bajo o nulo impacto ambiental de la liberación
de organismos alterados genéticamente.
- el acceso equitativo a esta tecnología por
parte de todos los productores, grandes y pequeños.
- el incremento significativo de la producción
agrícola resolverá los problemas de pobreza rural y de hambre
en el mundo.
Al examinar estas promesas una por una se verá
claramente que la biotecnología no sólo aumentará los problemas
ambientales y sociales de la agricultura moderna, sino que además
impedirá el avance del desarrollo de tecnologías agroecológicas
ambientalmente más sanas, socialmente más justas y económicamente
más viables.
Tolerancia a herbicidas
El desarrollo de variedades de cultivos tolerantes
a herbicidas es el tópico prioritario de la agenda de las corporaciones.
Existen en el mundo más de 79 proyectos de investigación desarrollando
más de 23 variedades tolerantes a herbicidas. La mayoría de las
compañías son corporaciones manufactureras de pesticidas que han
comprado empresas de semillas, y que solas o en asociación con compañías
de biotecnología han iniciado proyectos de investigación en esta
línea.
Aunque los cultivos pueden alterarse para tolerar
herbicidas más benignos, el énfasis se da a desensibilizar cultivos
para que toleren herbicidas de amplio espectro. Contrario a lo que
afirman las corporaciones, el uso de herbicidas aumentaría y no
disminuiría. Es el caso de plantas de algodón tolerantes a bromoxymil,
cuya adopción en solo la mitad del área dedicada a algodón en USA,
más que doblaría el uso de bromoxymil en ese país. Similares tendencias
se proyectan para cultivos como maíz, tomate, soya, alfalfa, caña
de azúcar, todos candidatos a ser alterados genéticamente para tolerar
herbicidas.
La rápida evolución de malezas resistentes
a una gran gama de herbicidas (se han detectado más de 100 especies
tolerantes a casi todos los herbicidas conocidos) pone de manifiesto
la adaptabilidad de las malezas y la dificultad de que los viejos
herbicidas puedan ser fácilmente reemplazados por herbicidas nuevos
y más benignos.
Resistencia a plagas
El desarrollo de variedades resistentes a insectos
y enfermedades es una técnica muy usada por "mejoradores tradicionales"
y de amplia aplicación comercial. Se han logrado muchas variedades
resistentes, aunque eventualmente los insectos se adaptan y rompen
la resistencia.
Lo que propone la biotecnología es el desarrollo
de insecticidas "transgénicos" que consiste en transferir de la
bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) un gene que expresa
la toxina natural de la bacteria en las células del cultivo. De
esta manera la toxina se transloca a las hojas, frutos y tallo del
cultivo envenenando al insecto herbívoro.
Las corporaciones indican que este enfoque
es ambientalmente sano ya que no precisa del uso de pesticidas químicos.
Lo que no manifiestan es que este "pesticida transgénico" al estar
constantemente presente en las plantas ejerce fuertes presiones
de selección favoreciendo insectos que toleren a la biotoxina. Hay
que recordar que existen más de 500 especies de insectos que han
desarrollado resistencia a uno o más insecticidas. Esto sería problemático
ya que emergerán muchas especies resistentes al Bt, y esta es una
bacteria que se ha utilizado exitosamente en formulaciones en polvo
o líquidos como un método alternativo para el control de gusanos
plagas. Esto dejaría a muchos agricultores orgánicos o alternativos
sin una herramienta útil.
Fijación de nitrógeno
Aunque este es un tema de gran potencial no
está dentro de la agenda prioritaria de las corporaciones. En la
mayoría de los casos esta línea está siendo desarrollada por las
universidades e institutos públicos de investigación, esperándose
que el sector privado se acople cuando se vislumbre más progreso.
Existen sin embargo, riesgos con este enfoque.
Aunque cultivos como maíz, sorgo o arroz podrían potencialmente
fijar su propio nitrógeno y así disminuir su dependencia en fertilizantes
nitrogenados, se proyecta que el monocultivo de estos cultivos se
incrementaría, abandonándose los sistemas tradicionales de rotación
cereal-leguminosa, lo que a su vez podría condicionar mayores problemas
de erosión de suelos e incremento de problemas fitosanitarios. Es
bien conocido el efecto benéfico de las rotaciones sobre la conservación
del suelo y sobre la dinámica de plagas.
Es posible además que las bacterias asociadas
a cultivos alterados infecten a malezas monocotiledóneas confiriendo
ventaja competitiva a estas sobre los cultivos.
Impacto ambiental de las liberaciones
Aunque la industria biotecnológica afirma que
los riesgos asociados con la liberación de organismos alterados
no posa riesgos ambientales, existen evidencias para preocuparse
por la posible creación de nuevos patógenos y el desencadenamiento
de imbalances ecológicos significativos.
La introducción de especies exóticas resulta
comúnmente en desplazamiento de especies nativas, y no hay razón
para que esto no ocurra con organismos alterados. En el caso de
cultivos la introducción y adopción masiva de semillas alteradas
puede provocar erosión genética al abandonar los agricultores su
germoplasma nativo. Al igual que con insectos y malezas, los organismos
alterados que no poseen controles naturales podrían proliferar en
forma descontrolada. Otro problema es que los efectos ambientales
de las liberaciones puede que no se detecten en el corto plazo,
y de hecho una vez liberados los organismos es imposible su recaptura
o su monitoreo. A pesar de estos posibles efectos, a nivel internacional
se han realizado entre 250-300 liberaciones, muchas de estas dentro
del marco de experimentación a corto plazo. La falta de regulación
legal y ambiental en relación a estas liberaciones, resalta la irresponsabilidad
de las corporaciones que normalmente evaden asumir el costo de las
externalidades, cosa que la sociedad las asuma como en el caso de
la contaminación con pesticidas químicos cuyos costos sociales y
ambientales son bien conocidos.
Equidad social
Se espera que la biotecnología mantenga el
mismo tipo de inequidad que caracterizó a la revolución verde, al
ofrecer semillas y paquetes tecnológicos que solo favorecieron a
grandes agricultores que gozan de buenos suelos, acceso a riego,
capital y mercados.
La biotecnología también incrementará la dependencia
de los agricultores y la sociedad a un grupo de corporaciones que
ya controlan más del 50% del mercado de pesticidas y semillas. En
el futuro, algodoneros que quieran comprar el herbicida bromoxynil
deberán comprar el herbicida más las semillas tolerantes al bromoxinyl,
patentada por Rhone-Poulenc u otra firma. La ironía final sería
que este fuera un agricultor centroamericano y que el gen de tolerancia
proviniera de algodón silvestre presente en campos de Centroamérica.
Lógicamente Rhone-Poulenc no hubiera recompensado a los agricultores
y gobiernos centroamericanos pro el material genético, parte de
su patrimonio ecológico.
Pobreza rural y hambre
Es claro que después de 20 años de la revolución
verde, la pobreza rural y el hambre continúan siendo problemas masivos
en los países en vías de desarrollo. Lo que sucedió es que el hambre
no se relaciona con un problema de productividad sino a la falta
de acceso a recursos productivos y de poder adquisitivo (dinero)
por parte de una gran masa de pobladores rurales y urbanos. El problema
es fundamentalmente uno de redistribución de recursos (tierra principalmente)
y de oportunidades entre los pobres.
La biotecnología con su énfasis en el control
corporacional y su motivación de lucro, difícilmente podrá modificar
los problemas de inequidad social aún presente en el mundo en vías
de desarrollo. Lo que se necesita es un nuevo enfoque de desarrollo
rural que se base en el uso de recursos locales y en tecnologías
agroecológicas adaptadas a las condiciones socio-económicas y biofísicas
de la gran masa de productos pobres en recursos.
Conclusiones
Es claro que la estrategia de las corporaciones
para desarrollar una agricultura más sustentable es la de mantener
la estructura de la agricultura convencional, utilizando la biotecnología
para superar los problemas de contaminación, baja productividad,
resistencia de plagas a pesticidas, etc., sin cuestionar los factores
causales que provocan la actual crisis ecológica de la agricultura.
De hecho los problemas ambientales son consecuencia de otros intentos
tecnológicos (pesticidas, fertilizantes, etc.) que ellos mismos
promovieron.
La biotecnología como paquete tecnológico es
extremadamente caro, accesible solo a grandes productores y agroexportadores,
dejando de lado al campesinado quien es el responsable de la autosuficiencia
alimentaria de una gran parte de los países en vías de desarrollo.
La mayor dependencia a la que serán sometidos gobiernos y agricultores
incrementarán la hegemonía de las corporaciones sobre el proceso
de producción y de distribución de alimentos.
Es importante no continuar vislumbrándose con
el "progreso tecnológico" y las "promesas falsas" de la biotecnología
y que el público (en particular los agricultores y consumidores)
entienden las implicancias políticas, socio-económicas y ecológicas
de la biotecnología, de manera de regular su avance en bien de la
sociedad en general.
Es importante además que se conozca plenamente
que existen otros enfoques tecnológicos alternativos, como la agroecología
y la agricultura orgánica, que están demostrando cada día más que
son capaces de forjar una agricultura ambientalmente sana, socialmente
justa y económicamente viable.
Referencias
Altieri, M.A. 1987. Agroecología; Bases científicas
de la agricultura alternativa. CETAL, Valparaíso.
Kloppenburg, J.R. 1988. First the seed. Cambridge
Univ. Pares.
Mac Donald J.F. 1989. Biotechnology and sustainable
agriculture. Material Agricultural Biotechnology Council. Report
I. Ithaca, N.Y.
Mooney, P.R. Seeds of the erarth: a private
or public resoruce. Inter Pares, Otawa.
National Academy of Sciences. 1988. Biotechnology
and the food supply. Washington D.C.
Pimentel, D. 1987. Down on the farm: genetic
engineering meets ecology. Technology Review 90:24-31.
|