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1. PROBLEMAS Y ASPECTOS RELACIONADOS CON
LAS INTERVENCIONES EN EL DESARROLLO
1.1. Manejo de la biomasa de plantas
En esta sección examinamos los problemas ecológicos
y aspectos asociados con el manejo de la biomasa de plantas en el
trópico semi-árido. Esta revisión sigue un trayecto evolutivo de
sistemas extensivos a intensivos. Esto es, del manejo de la ganadería
y las mejorías a dicho sistema, al manejo de cultivos arables.
1.1.1. Ganadería y mejoras:
El aspecto principal es si la ganadería (como
normalmente se entiende) es o no apropiada en áreas utilizadas usualmente
como regiones de pastoreo tradicional de rebaños. La mayoría del
conocimiento moderno dedicado al mejoramiento de pastizales tradicionales,
proviene de los Estados Unidos, donde los ranchos con sistemas extensivos
en mano de obra, son utilizados para criar animales privados en
tierras privadas. Los sistemas modernos invariablemente demandan
que la tierra sea subdividida en parques bordeados, los cuales son
manejados por individuos o pequeños grupos de individuos.
Aquellos que apoyan el sistema de ranchos (tanto a nivel nacional
como a nivel de agencias de ayuda), usualmente justifican la intervención
basándose en criterios ecológicos y/o económicos. Estos señalan
que los pastizales están sufriendo un deterioro rápido y severo
debido al sobre-pastoreo, y los nuevos sistemas de rancho dan mayores
producciones y reedituamientos.
- Rotación de pastizales:
Tanto los científicos conocedores de la
ganadería, así como los pastores, recomiendan la rotación: como
por ejemplo, la alternación en el tiempo y la sucesión de áreas
particularidades dedicadas al pastoreo. Mientras que los científicos
enfatizan los efectos benéficos de las rotaciones sobre la vegetación,
los pastores ponen mayor énfasis en los beneficios de la rotación
sobre el ganado y sobre otros factores. También es importante
tener en cuenta los efectos negativos sobre el medio ambiente
tales como la mosca tze-tze, así como factores políticos tales
como los conflictos entre tribus debido a la invasión de tierras
cultivables, o a la distribución equitativa del espacio y de
fuentes de agua. Más aún, los pastores por lo general pastorean
sus rebaños muy cerca uno del otro, resultando en un mejor uso
de la mano de obra y de las fuentes de pasto.
- Otras actividades para mejorar la ganadería:
Alguna o algunas de las actividades siguientes
pueden mejorar las condiciones de pastoreo de zonas semi-áridas:
Mejoras en la vegetación:
- aclaramiento de malezas; hacer agostaderos;
- plantación y siembra de especies o variedades
selectas;
- quemar pastizales para reducir la infestación
de matorrales;
- quemar pastizales para reemplazar el heno
rancio con pastos más nutritivos;
- aplicar herbicidas
Mejoramiento del suelo:
- nivelar para evitar escurrimientos;
- sacrificar para reducir escurrimientos;
- aplicación de químicos (micro y macronutrientes)
La relevancia técnica de estos métodos dependerá
del grado de el que mejore (directa o indirectamente) el
uso del recurso más escaso: agua; su relevancia económica dependerá
del grado en el que aquellos que hacen la inversión estén en una
posición de obtener los beneficios.
- El suplemento de agua como un instrumento
en la ganadería:
El desarrollo de fuentes de agua tiene que
estar íntimamente ligado a la ganadería, ya que el acceso al agua
es un factor muy importante para controlar las áreas en las cuales
se va a poder desarrollar dicha actividad. La ingeniería hidráulica
enfatiza los siguientes puntos:
- Nuevos puntos de abastecimiento de agua
(pozos, presas, estanques) pueden permitir el uso de pastizales
que de otra manera no podrían ser utilizados.
- Es posible cerrar bombas de agua durante
ciertas épocas para reducir la presión de pastoreo.
- Nuevas facilidades que suplan agua a un
número limitado de animales pueden ser designadas.
- El agua de pozos profundos (como por ejemplo
los mantos acuíferos del Nubio en Sudán) no está sujeta a variaciones
anuales ni seculares en precipitación.
Sin embargo, la realidad es algo diferente.
Los problemas del medio ambiente asociados al aprovisionamiento
de agua son bien conocidos. Las regiones semi-desérticas, con temporadas
cortas anuales con pastizales, son adecuadas para el pastoreo únicamente
durante la época de lluvias no siendo adecuadas para mantener poblaciones
de animales durante la época de sequías aún cuando se les provea
de grandes cantidades de agua. Cuando los pastos de la época de
lluvias son completamente consumidos, los nómadas migran a zonas
más húmedas donde el pastoreo en pastos perennes es mejor, y donde
el abastecimiento de agua tanto de vados como de pozos es más abundante.
En esta época del año es más común que los pastores suspendan sus
migraciones, concentrándose en un solo punto. Esto inevitablemente
resulta en una zona de destrucción ("área de sacrificio") que por
lo general comprende un radio de aproximadamente un kilómetro. Si
esta zona no es usada por los pastores durante las próximas épocas
de sequías, es muy posible que la vegetación se recupere. Sin embargo,
en la práctica es muy difícil cerrar estos puntos de abastecimiento
de agua. Tanto los grupos de pastores como también otra gente que
se establece alrededor de la fuente de agua, inevitablemente presionarán
para que este punto de suministro de agua no sea cerrado.
Serios problemas sociales emergen debido a
que no se incluye a las comunidades de pastores en los plantes de
desarrollo dirigidos al abastecimiento de agua, y también debido
a la selección de tecnologías no apropiadas. Debido a las economías
de escala asociadas a la construcción, la capacidad de las instalaciones
de abastecimiento de agua son por lo general muy grandes. Esto genera
una atracción de gran cantidad de grupos de diferentes comunidades,
creando serios problemas al grupo encargado de operar las instalaciones.
De igual manera, la tecnología utilizada en estos proyectos es dependiente
de mecánicos calificados y de partes de difícil obtención para la
comunidad. Por lo que la operación y el mantenimiento de estas instalaciones
por lo general recae en manos de empleados del gobierno o de compañías
privadas, los cuales poseen dificultades para discernir entre grupos
locales y extraños, o sucumben a presiones públicas para abrir el
suministro de agua cuando éste tendría que estar cerrado. A este
respecto, los métodos tradicionales de suministro de agua que son
intensivos en mano de obra, sirven para restringir el tamaño del
rebaño. En contraste, las bombas de agua eléctricas alientan a que
los pastores individuales acumulen grandes rebaños, desestabilizando
los mecanismos tradicionales de la distribución del ingreso.
- Reservas para casos de sequías:
Los pastores tradicionales han desarrollado
una gran cantidad de estrategias para casos de sequía que les ayudan
a incrementar sus posibilidades de supervivencia. Estos incluyen:
el incremento de sus rebaños durante años de buena precipitación
para ser vendidos durante épocas de sequías; arreglos recíprocos
para transferir temporalmente sus rebaños para ser cuidados por
vecinos con mejores condiciones de humedad; y arreglo con otros
grupos para poder pastar en sus zonas y utilizar sus fuentes de
agua. En este sentido, los científicos encargados del manejo de
ganado han propuesto la creación de reservas (fuera de la zona afectada)
para mantener a los animales durante épocas de sequía. Sin embargo,
este tipo de propuestas por lo general implican inversiones económicas,
y de personal, para crear las fuentes de agua y para bardear las
reservas. Generalmente, tanto el personal necesario como el dinero
son difíciles de obtener. También está el problema del uso de la
reserva durante los años en los que no hay problemas de sequías.
Además, si el pastoreo y la producción están predeterminados de
antemano, hay un incremento extra en los gastos.
En el área de Kaduna en Nigeria, la ILCA ha
estado trabajando en la introducción de bancos de forrajeo que,
según los reportes, producen rendimientos de leche y ganancias de
fertilidad que son comparables a los previamente obtenidos con concentrados
caros. Los bancos de forrajeo consisten en pequeñas y densas plantaciones
de legumbres (Stylosanthes), que son usados durante las largas
épocas de sequía cuando el forraje es escaso y de mala calidad.
Los animales son concentrados antes de sembrar en la zona de plantación
de tal manera que el suelo sea roto, que los pastos existentes sean
debilitados y que los animales provean el abono necesario para el
buen establecimiento de las legumbres y para su crecimiento temprano
y vigoroso. Un poco de superfosfato es usado para iniciar la plantación.
Sin embargo, aún con todas estas ventajas, todavía no es claro cómo
este sistema se va a adaptar a los sistemas de pastoreo sedentario
y transhumante, y a qué animales va a beneficiar.
1.1.2. El mejoramiento de los sistemas
integrados de cultivos y ganado:
En los semidesiertos y en las sabanas secas,
los sistemas tradicionales de cultivos y manejo de animales son
sumamente complejos y están íntimamente integrados en un equilibrio
delicado y balanceado con el medio ambiente. Los cultivos producen
menos reedituamientos que el pastoreo y poseen mayor riesgo. Sin
embargo, cuando los dos sistemas son manejados en conjunto, éstos
se refuerzan mutuamente.
Por ejemplo, en la región Bay de Somalía, los
pastores cultivan una variedad de sorgo de doble propósito (forraje
y grano) dentro de sistemas de matorrales en barbecho. El ganado
es principalmente utilizado para la producción de leche y es alimentado
con subproductos de la cosecha y con plantas de forraje. El suplemento
alimenticio proveniente del cultivo es más sensitivo a la cantidad
y distribución de lluvia que las plantas de forrajeo. En épocas
de buena precipitación cuando la densidad del cultivo y la cantidad
de agua son buenas los animales son retenidos cerca de la casa.
En contraste, en años secos, los animales son llevados a zonas de
pastoreo más lejanas. Debido al cultivo de cereales, la economía
familiar puede minimizar la venta de leche y el cuidado del ganado,
maximizando la empresa pastoral, siendo éste un punto importante
a considerar cuando, debido a un mal año, hay pérdidas de ganado
como consecuencia de la sequía o de enfermedades.
Algunos factores adversos que llevan al rompimiento
de este sistema son:
- La expropiación de tierra para la producción
mecanizada de cultivos;
- Crecimiento autónomo de la población, llevando
a un encarecimiento de tierra;
- Inmigraciones de campesinos provenientes
de áreas subhúmedas.
Existen otros problemas y cuestiones: muchas
de las propuestas de las agencias para el desarrollo, tendientes
a solucionar los problemas arriba mencionados, incluyen por lo general
arbitrajes entre cultivadores y pastores que se basan en el planeamiento
del uso de suelos. La implementación de estos esquemas por lo general
requiere de planes y manejos que están por encima de la capacidad
del administrador local. Además, algunos sistemas indígenas son
muy complejos y difíciles de modelar y reproducir. En un intento
de reproducir estos modelos, se hacen conjeturas arbitrarias sobre
la relación cultivo-barbecho que omiten la inclusión de la capacidad
tanto de la tierra como la de las diferentes economías familiares.
1.1.3. Desarrollo agroforestal:
La agroforestería ha sido definida por Gunnar
Poulsen como "un sistema de uso de la tierra integrado, que combina
el cultivo de plantas y/o el manejo de animales con el crecimiento
de plantas leñosas perennes. Su finalidad es la de satisfacer las
necesidades básicas de producción del usuario de la tierra, asegurando
una producción sostenible a través de una estructura ecológica balanceada".
En otras palabras, su finalidad es la de proveer un sustituto a
los sistemas tradicionales de rotación de suelos, que no pueden
continuar más debido al cambio en la relación gente-tierra y a la
subsecuente pérdida del sistema de barbecho. Las opciones agroforestales
incluyen: cultivo en callejones con especies de usos múltiples que
enriquecen y conservan suelo, y que producen forraje y energéticos;
barbechos enriquecidos tales como los de las legumbres de rápido
crecimiento; cercas vivas.
La definición mencionada en el párrafo anterior,
comienza con los componentes esenciales del sistema, y como estos
tienen que acomodarse para producir la mejor interacción cultivo-árbol.
Se le ha criticado por ser muy teórica, sin prestar la debida atención
a la situación real del campesino en particular, a la escasez de
tierra y de mano de obra, y a los requerimientos individuales de
cada economía familiar. Describe un sistema de uso de tierra que
difiere por lo general de lo que realmente se encuentra uno en el
campo. Una definición menos ambiciosa sería la de "el crecimiento
de árboles en granjas". Esto es, esta definición empieza no con
lo ideal, sino con lo que los campesinos realmente pueden hacer
en vista de los problemas que afrontan y de sus restricciones.
1.1.4. El desarrollo de cultivos arables:
El crecimiento poblacional ha sido un incentivo
para incrementar la intensificación del uso de tierra a través del
acortamiento del tiempo de barbecho. Sin embargo, la capacidad de
los sistemas de granjas modificados para proveer de comida a una
población cada vez más creciente, ha variado ampliamente. Algunos
ajustes indígenas incluyen los cultivos mixtos de cereales y legumbres,
la irrigación suplementaria, abonos, los sistemas de campo "in and
out", y los cambios en la tenencia de la tierra (de acceso incontrolado
a controlado). Estos desarrollos han permitido que los sistemas
de cultivos se mantengan por períodos más largos que en situaciones
anteriores. Sin embargo, no todos los suelos, especialmente las
arenas con cantidades bajas de nutrientes, pueden mantener este
ritmo de intensificación del sistema de cultivo.
Los problemas específicos que afrontan los
sistemas de cultivos dependientes de lluvias de temporal en los
trópicos secos son:
- La incertidumbre inherente a los patrones
de lluvias tropicales;
- La precipitación per se: la mayoría de ésta
cae en lluvias torrenciales, perdiéndose gran parte de ella por
escurrimiento; el resto de la precipitación cae en forma de lluvias
ligeras, las cuales no contribuyen en nada a las reservas de agua
del suelo;
- Los déficits de humedad durante la fase
crítica del crecimiento de cultivos pueden reducir seriamente
la producción de grano,
- Durante las primeras fases del crecimiento
de cultivos, la presencia de malezas puede competir arduamente
por los escasos nutrientes y la humedad;
- Sólo los cultivos que son plantados durante
fases tempranas pueden aprovechar el flujo de nitrógeno que acompaña
a las primeras lluvias acentuando la competencia por mano de obra
que existe entre cultivos de capital y cultivos de subsistencia;
- Los niveles de materia orgánica son por
lo general bajos excepto durante períodos cortos (tales como después
de cosechar o de aplicar abono);
- Las respuestas de los cultivos a fertilizantes
son sumamente variables, siendo por lo general respuestas mínimas
y no reedituables económicamente;
- Cuellos de botella severos ocurren durante
la siembra y la primera limpia de malezas, especialmente en los
márgenes secos donde las siembras sólo son posibles durante los
2 ó 3 días posteriores a una precipitación buena para plantar.
Existen algunas prácticas de manejo que pueden
reducir el riesgo asociado a los problemas mencionados en el párrafo
anterior. Algunos de estos manejos provienen del estudio realizado
por agrónomos sobre métodos indígenas existentes. Estos incluyen:
plantar en sitios de recepción de agua, la selección apropiada de
cultivos y variedades indígenas, ajustar el momento de siembra con
la disponibilidad de humedad, ajustar la densidad del cultivo con
la disponibilidad de humedad.
Recientemente se la ha prestado atención a
algunas técnicas de cultivos provenientes de las zonas áridas de
Australia: barbechos libres de malezas (suelos desnudos); encubrimiento
del suelo con residuos del cultivo para conservar agua y suelo,
y reducir temperaturas; contornos y franjas muy juntas en arcillas
han dado buen resultado. Sin embargo, muchas de estas técnicas dependen
de la utilización de maquinaria y herramientas mejoradas, que por
lo general están fuera del alcance del pequeño agricultor.
1.2. Manejo de suelos:
1.2.1 Fertilidad de suelos:
La fertilidad de suelos por lo general degenera
en zonas con climas semi-áridos en donde se mantienen sistemas de
cultivos continuos esto sucede en la mayoría de los caos y sin importar
qué tipo de manejos se hayan practicado en el pasado por los agricultores
para mantener la fertilidad de suelos. La exposición del suelo a
lluvias intensas, a labranzas continuas y a cosechas, remueven la
materia orgánica a una proporción más rápida de la que se puede
recuperar por la simple descomposición de plantas. La materia orgánica
es básica para adherir las partículas de suelos en agregados. El
tipo de arreglos resultantes de esta adherencia es el que va a determinar
el tipo de estructura de suelo, permitiendo o no la aireación de
las raíces, la penetración de agua, y la protección contra la erosión
de las partículas del suelo y de los nutrientes.
Pérdidas de la estructura han sido reportadas
inclusive en vertisoles (suelos de algodón negro) de las planicies
arcillosas Sudanesas que anteriormente se les habían clasificado
como suelos para "cultivos permanentes". En el otro extremo, en
la mayoría del Sahel y en algunas otras partes del Africa, hay suelos
débiles derivados de granito que cuando son expuestos a regímenes
de lluvias cortas y períodos de sequía largos, pierden de tal forma
su fertilidad que necesitarían hasta 25 años para recuperar fertilidades
mínimas que alcanzarían solamente para 2-3 ciclos de cultivos. En
estos casos, si se pudiera usar ganado para recuperar los niveles
de nutrientes y materia orgánica perdidos por las cosechas, posiblemente
se podrían cultivar plantas forrajeras (incluyendo matorrales de
leguminosas). Sin embargo, los agrónomos todavía tienen que descubrir
cultivos para forraje que resistan condiciones de regiones áridas.
La mayoría de los nutrientes importantes necesarios
para el crecimiento varían en concentración: el potasio se encuentra
comúnmente en los suelos de los trópicos secos. Sin embargo, el
fósforo por lo general es deficiente, convirtiéndose en uno de los
principales factores limitantes para la producción de cultivos.
La cantidad de nitrógeno en suelos del trópico seco varía enormemente,
es altamente móvil, y su disponibilidad para las plantas fluctúa
con las temporadas climáticas presentándose un flujo importante
con las primeras lluvias. Por mucho tiempo, los agrónomos le han
dicho a los agricultores africanos lo que ellos ya conocían: que
las siembras tempranas rinden más que las tardías. El problema de
los agricultores es que poseen un límite de tierra para plantar
durante el corto tiempo existente para siembras tempranas. Esta
problemática se acrecienta cuando los cultivos de mercado están
compitiendo con los cultivos de subsistencia.
1.2.2. El aprovechamiento de tierra degradada:
El aprovechamiento de veredas y de tierras
severamente degradadas que se encuentran en zonas aledañas a los
pueblos, es en algunos casos necesario para prevenir mayores daños
a tierras públicas y privadas. En la mayoría de los casos, es necesario
el aislamiento de estas tierras, así como los trabajos de conservación
de suelos tales como la construcción de terrazas. El principal problema
por lo general no es el técnico, sino el económico y el de la obtención
de materiales y mano de obra. Para este tipo de proyectos en tierras
públicas, es necesaria la participación de la comunidad. Esto ya
se ha logrado en el caso de la plantación de árboles para proteger
tierras irrigadas de alto valor contra la invasión de dunas de arena.
En estas circunstancias, la motivante fue el encontrar intereses
comunes para toda la comunidad. Un ejemplo de esto es el que se
dio alrededor del Nilo en las regiones del norte del Sudán. Sin
embargo, este tipo de proyectos son dependientes de las iniciativas
comunitarias y de un liderazgo local fuerte, lo que los hace muy
difíciles de replicar a escalas más grandes.
1.3. Manejo de los recursos de agua:
1.3.1. Manejo de cuencas:
Los principios para el manejo de cuencas son
ya conocidos. Las montañas y cadenas montañosas, y los acantilados
de mesetas, fuerzan a las corrientes de aire a altitudes más frías,
en donde el vapor de agua se condensa originando la precipitación.
Dado que en estas zonas se originan los ríos, se tienen que prevenir
a toda costa los deslaves creados por el desmonte de los bosques,
el pastoreo y el cultivo. Si no se hace esto, el flujo de los ríos
se reduce mucho durante la época de sequías, las zonas bajas pueden
ser inundadas, y las estructuras hidráulicas por lo general son
tapadas por tierra y lodo provenientes de los deslaves. Este tipo
de problemas ya se ven en los desagües del río Ganges en los Himalayas,
creando problemas muy graves para los habitantes de las zonas más
bajas como en Bangladesh. Este dilema, aunque en una escala menor,
ya se está generalizando a otras zonas tales como el Este de Africa
y Etiopía.
Este tipo de dinámicas son muy difíciles de
ser explicadas a los campesinos, los cuales perciben la creación
de reservas como una navegación a sus derechos tradicionales de
pastorear y cultivar sus alimentos. Su precaria situación económica
los lleva a desinteresarse por el destino de los moradores río abajo.
No saben ni les interesa saber sobre la importancia de regular el
flujo de agua limpia. Por lo tanto, la planeación, implementación
y seguimiento de proyectos que pretenden resolver los problemas
de cuencas, necesitan de una gran capacidad técnica, y de un fuerte
apoyo político y popular. Es necesario, por ejemplo, que los habitantes
de río arriba sean compensados por los efectos producidos en sus
vidas por la implementación de estos proyectos.
1.3.2. Irrigación:
La irrigación permite que tanto los nutrientes
como la humedad sean proporcionados a los usuarios controladamente
y en forma medida. Esto permite que los cultivos continúen en la
misma tierra por muchos años, sin reducciones en sus rendimientos
y en la fertilidad del suelo. Con el surgimiento de la irrigación
por goteo y por esparción, y la adopción de nuevos cultivos y técnicas
de cultivo, ya es posible que una mayor cantidad de gente pueda
ser respaldada para producir comida. En teoría, un sistema bien
diseñado y mantenido puede proporcionar una vida rural sostenible,
y mayores oportunidades para producir comida. Sin embargo, por lo
general existe en la práctica una gran brecha entre los beneficios
obtenidos y los predecidos (principalmente en Africa).
La reciente historia de la irrigación en Africa
contrasta fuertemente con los más de tres mil años de experiencia
que existen en Asia en donde un 25% de la tierra (55 millones de
hectáreas) se encuentra totalmente o parcialmente irrigada. Según
una estimación, en Africa se podría llegar en el largo plazo a un
50% de tierra irrigada. De un total estimado de 60 millones de hectáreas
potenciales para la irrigación en Africa, sólo se han podido desarrollar
hasta ahora 8 millones de hectáreas de las cuales 1.5 millones se
encuentran en Sudán.
En las décadas de los 60 y 70, el desarrollo
de la irrigación dominaba las perspectivas de planeación tanto de
los gobiernos como de las agencias de ayuda (tanto en el Sur de
Asia como en Africa). Inversiones oficiales fueron canalizadas a
proyectos ambiciosos y extremadamente caros. Los costos por hectárea
promediaban los 20.000 dólares americanos (a precios actuales),
y tendían a exceder todos los pronósticos posibles sobre la rentabilidad
de cultivos irrigados. Los costos indirectos también eran altos
debido a:
- la exclusión de nómadas de zonas de pastoreo
durante las épocas de sequía;
- la necesidad de relocalizar a campesinos
río arriba;
- el desmonte de los árboles en las riveras
de los ríos;
- la desviación de agua para usuarios río
abajo;
- el descuido de áreas de temporal.
Los problemas que resultaron de los esquemas
de irrigación son:
- análisis inadecuados de los recursos físicos
(suelos, topografía, hidrología);
- optimismo exagerado en la proporción de
desarrollo, en los rendimientos e intensidades de los cultivos,
en las áreas cultivadas, en los precios y en los reedituamientos
económicos;
- retrasos en la construcción (problemas de
diseño, carestías de equipo y materiales, oposición local);
- carestías en el personal entrenado y una
excesiva dependencia hacia los extranjeros para el diseño y la
implementación;
- una inadecuada atención a los trabajos río
abajo (a nivel de granja), distribución desigual y una ineficiencia
del sistema, desagües inadecuados resultando en estancamientos
y salinidad;
- resistencia de los campesinos al control
de las autoridades centrales;
- la falsa idea de que los campesinos podrían
pasar rápidamente de sistemas de temporal extensivos a sistemas
intensivos con irrigación (por lo general con variedades insumos
y maquinarias desconocidas para ellos);
- falta de recursos para la operación y mantención
de los sistemas.
1.3.3. Cosecha de agua:
La cosecha de agua es tradicionalmente practicada
por un gran número de grupos campesinos en la región del sub-Sahara
Africano (como por ejemplo los Turkana de Kenia, donde la precipitación
anual promedio es de 200 mm.). Los pastoralistas plantan sorgo en
pequeños sitios de recepción de agua que por lo general se encuentran
rodeados por bordes escarpados ayudando a atrapar el flujo de agua
superficial e incrementando la infiltración. La siembra es especulativa
y envuelve poca mano de obra, que es esencialmente usada para tender
a los animales. Desde los años 60, tanto las autoridades gubernamentales
así como los grupos de misioneros han tratado de mejorar las técnicas
de cosecha de agua con métodos desarrollados en el desierto del
Negev. La mano de obra es donada por pastoralistas destituidos que
son pagados con una buena cantidad de granos. Básicamente se ha
experimentado con dos tipos de estructuras: cuencas niveladas y
vasos semicirculares en pendientes que no exceden el 3%.
Muchos de los problemas que han surgido se
relacionan principalmente con el sistema de comida por trabajo,
y con la incertidumbre de la tenencia del lugar y de la cosecha
que se obtenga. Otros problemas se relacionan con malos diseños
y localizaciones del proyecto: muchas estructuras fueron destruidas
durante las primeras lluvias. Algunas técnicas más simples (tales
como el bardeo de los bordes con piedras) han sido experimentadas
por Oxfam en Burkina Faso.
En los dos casos, el papel del donador ha sido
el de construir estos colectores de agua utilizando el conocimiento
local, el de entrenar a personal, y el de ayudar en el desarrollo
de técnicas nuevas con los conocimientos y la experiencia adquirida
en otras regiones. La contribución del donador radica en proveer
a los beneficiados de asesoramiento técnico y entrenamiento, y en
algunos casos (como en Turkana) también de logística de alimento.
De la misma forma en que los programas de conservación de suelos
y de plantación de árboles son parte íntegra de los proyectos del
FFW, también los programas de cosecha de agua forman parte de estos
proyectos cuya intención es la de rehabilitar a gente y mejorar
los suelos empobrecidos por las sequías y la sobre utilización de
estas. Si estos proyectos realmente ayudan a la población a independizarse
de los programas de auxilio alimenticio, a la larga son justificables.
Sin embargo, si los pastroralistas no comienzan a construir espontáneamente
y por sí mismos estas estructuras, como ha ocurrido ya con los campesinos
de Burkina Faso, entonces no se puede hablar de que la cosecha de
agua fue un proyecto exitoso o una innovación útil.
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