Marco Conceptual para el Análisis Empírico de los Campesinos
Carmen Deere y Alain de Janvry
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En los años recientes la importancia política y económica del campesinado en el tercer mundo ha sido objetivo de una atención creciente. El rol activo de los campesinos en las luchas post-coloniales ha atraído la atención hacia su importancia política en la transformación de muchas sociedades del tercer mundo. La importancia económica de los campesinos ha sido puesta de relieve por la magnitud de la crisis alimentarias de la década del 70 y por el reconocimiento de que son a menudo suministradores baratos de alimentos y una fuente de trabajo barato para la agricultura y el desarrollo industrial. La consecuencia ha sido una explosión tanto de la investigación como de los programas orientados a la cuestión campesina: investigación para observar, describir y comprender la lógica económica y política de los campesinos, como también de su posición y sus funciones cambiantes en la sociedad más amplia, y de los programas para aumentar la productividad del trabajo en la agricultura campesina y para promover la estabilidad política a pesar de la pobreza masiva. De este modo se han realizado un gran número de estudios empíricos frecuentemente en el contexto de la búsqueda de tecnologías nuevas adecuadas para la agricultura campesina, o el diseño de proyectos de desarrollo rural y comunitarios.

El esfuerzo de investigación ha desmistificado mucho de los conceptos que dominaron gran parte de los primeros trabajos sobre los campesinos, tales como el tradicionalismo cultural, el atraso económico y la anarquía de la producción de susbsistencia. Sin embargo, la carencia de un marco conceptual adecuado para el estudio del campesinado ha impedido con demasiada frecuencia el que estos estudios aíslen las variables claves que se requieren para el análisis, y organicen la información empírica en términos de los procesos centrales que caracterizan los hogares campesinos y las formas de su inserción en la economía más amplia. Para el análisis económico de la organización de hogares campesinos se han confiado, típicamente, o en la teoría de Chayanov de la utilidad y la diferenciación demográfica (Chayanov, 1966) o en los estrictos principios neoclásicos derivados de la teoría de la empresa capitalista (los formalistas en Antropología-Tax, Nash, Leclair); la nueva economía del hogar (Becker, 1964; Benito, 1976). Para el análisis de la inserción del campesinado en la sociedad más amplia, se ha utilizado o la visión cultural y fenomenologista de la parcialidad (Kroeber, 1948; Redfield, 1956) o se ha confiado en la conceptualización de modos específicos de producción campesina no-capitalista (Servolin, 1972; Vergopoulos, 1978).

En este trabajo se plantea que el análisis del campesinado se debe basar en la especificación de las relaciones de producción en que participan los campesinos. Rechazamos por igual tanto los intentos marxistas como no-marxistas para definir un modo campesino de producción o el campesinado como un tipo económico o sociocultural específico y concentrarnos en los mecanismos de extracción en exceso que describen las relaciones de producción entre los productores directos y los apropiadores en las sociedades de clases.

Nosotros tomamos la situación donde el modo capitalista de producción es dominante en la economía en general y centramos nuestra investigación en las formas de integración de los campesinos en la formación social. Este marco pone de relieve las condiciones bajo las cuales los hogares campesinos se integran a los mercados como suministradores de productos o de trabajo asalariado. Nosotros planteamos que la integración del campesinado al mercado de trabajo como suministradores de trabajo asalariado a las unidades capitalistas de producción, o como compradores de trabajo asalariado en el proceso de capitalización caracteriza muy rigurosamente el proceso de formación de clases entre los productores directos y, por tanto, en incorporación al modo capitalista dominante de producción.

El marco conceptual desarrollado aquí intenta explicar la variación en las condiciones materiales de los campesinos como también la dinámica de su transformación relacionando entre sí tres niveles de análisis: (a) la organización del hogar campesino, (b) los mecanismos de extracción excedente, y ( c) la posición de clase de los diferentes grupos de campesinos en las formaciones sociales particulares. Los datos que se mencionan en el artículo corresponden a situaciones campesinas de Cajamarca, en la Sierra norte de Perú.

ORGANIZACIÓN DEL HOGAR CAMPESINO

Para destacar los procesos sociales interrelacionados que caracterizan, al hogar campesino, nos inspiramos en las categorías de Marx de producción, circulación, reproducción y diferenciación. Lo que distingue el hogar campesino de otras unidades domésticas (tales como el hogar en el capitalismo avanzado) es que el hogar es tanto una unidad de producción directa como una unidad de reproducción de fuerza laboral familiar sobre una base diaria y generacional.

En un momento dado de tiempo, el capital del trabajo familiar en relación con el acceso del hogar a los medios de producción se refleja en la división particular del trabajo por seco y edad incorporando en el proceso laboral del hogar. La fuerza laboral del hogar se usa en el proceso de producción de la casa o se vende como trabajo asalariado en el mercado laboral donde participa en lo que se denomina el proceso de producción del trabajo asalariado. Se puede identificar un espectro continuo de combinaciones entre los dos tipos extremos puros de hogares: el puramente agriculturalista y el puramente proletario.

El trabajo del hogar dedicado a la producción casera genera un producto bruto que es retenido como valor de uso por el hogar para consumo casero o se vende en el mercado como una mercancía (el proceso de circulación). Aquí, nuevamente, se puede identificar un espectro continuo entre la producción del hogar de pura subsistencia sin excedente comercializable y el predio puramente comercial que está produciendo exclusivamente para el mercado.

La venta de bienes y los salarios recibidos del proceso de labor proletario constituyen el ingreso monetario bruto. Este ingreso, después de deducir los diversos costos monetarios involucrados en la producción, genera un ingreso neto que permite la compra de medios de consumo para reproducción del hogar y medios de trabajo para reemplazo e inversión neta.

Los medios de consumo y los medios de trabajo derivados de este modo de la producción y la compra casera mantienen la reproducción del hogar como unidad tanto de consumo como de producción (Meillasoux, 1972). La reproducción incluye tanto la mantención diaria para reponer la capacidad de trabajar como las actividades reproductivas generacionales reflejadas en la composición de tamaño, edad y sexo del hogar (1). La escala de esta reproducción, a su vez, determina el patrón de diferenciación social y la consiguiente posición y composición cambiantes de clase de los campesinos.

Los cuatro procesos claves identificados caracterizan la organización del hogar campesino -el proceso casero de producción, el proceso de producción del trabajo asalariado, el proceso de circulación y el proceso de reproducción- diferenciación, están esquematizados en el Cuadro 1. En la columna de la izquierda, se identifican los capitales de los medios de producción en un instante particular en el tiempo. Incluyen las materias primas (tierra y agua), los medios de trabajo (semillas, árboles, animales, herramientas, e implementos, fertilizantes y combustibles), y el trabajo familiar (número, sexo y edad de los miembros). En la columna de la derecha, se presentan las variables monetarias que caracterizan el proceso de circulación tanto en el aspecto de oferta como de demanda: ingreso bruto en efectivo de las ventas, salarios, formación del ingreso neto, y compra de los medios de consumo y trabajo. La columna central pone de relieve los dos procesos fundamentales de producción (trabajo casero y asalariado) y reproducción (de la unidad de consumo y de los medios de trabajo). Estos dos procesos claves están parcialmente interpuestos a través de la circulación en términos de la formación y disposición del ingreso neto, pero reflejan también directamente las relaciones sociales de producción.

Del Cuadro 1, se pueden identificar nueve conjuntos claves de variables para el análisis empírico del hogar campesino. Estas variables corresponden a los diferentes nexos que indican que o está efectuándose un proceso de elección y toma de decisión o que se puede establecer una identidad contable. Son (1) las existencias de medios de producción en le momento t; (2) la división del trabajo por seco y edad en el proceso del hogar; (3) elección de actividades (productos y tecnologías) y asignación de recursos en el proceso de producción casero; (4) elección de actividades y búsqueda de empleo en el proceso de producción del trabajo asalariado; (5) disposición del producto entre venta (marketing) y redención para uso casero; (6) la formación de ingreso neto (fuentes de ingreso); (7) demanda efectiva-disposición del ingreso neto; (8) reproducción de la unidad de consumo (trabajo familiar) y de los medios de trabajo, adquisición de materias primas; y (9) el nivel de existencia de los medios de producción en el momento t + 1 que proporciona la base para el análisis de la diferenciación social.

PATRONES DE LA EXTRACCION EXCEDENTE

La apropiación de parte del producto de los campesinos por otros grupos sociales ha sido identificada como una característica definidora de los campesinados tanto por los marxistas como por los no-marxistas (Wolf, 1966). En el raciocinio marxista, las relaciones sociales de producción en que participan los campesinos están definidas de hecho por la manera en que el tiempo excedente de trabajo de los productores directos se lo apropia una clase no-productora. Desde un punto de vista empírico, debemos identificar primero los mecanismos mediante los cuales se produce la extracción excedente para analizar las relaciones de producción en que participan los campesinos. De este modo podemos luego separar los diferentes grupos de campesinos. El modelo de organización del hogar campesino que describimos antes puede usarse para este propósito. En el Cuadro 1, se identifican siete mecanismos de extracción excedente: tres operan por vías de las rentas resultantes de la apropiación provocada de la tierra (rentas en servicios laborales, especies y dinero efectivo), tres operan por vías de los mercados (para el trabajo, los productos y el dinero), y uno por medio del estado (impuestos).

Renta en servicios laborales: se obliga al trabajo familiar a proporcionar servicios de trabajo gratis en las tierras del hacendado para que el hogar campesino adquiera el derecho usufructo de la tierra en la cual producir su consumo de subsistencia. Este tipo de renta caracteriza las relaciones de producción serviles o semifeudales.

Renta en especies (medianería): el productor directo le da al propietario de la tierra una cantidad determinada de antemano o una porción fija del producto a cambio del acceso a la tierra y ocasionalmente a algunos medios de trabajo. La rente en especies es una sustracción directa del producto bruto antes que el remanente se divida en valores de uso y bienes. La renta en especies puede caracterizar también las relaciones semifeudales de producción o representar una forma de adquisición de tierra y excedente de extracción entre diferentes grupos de campesinos.
La extracción del valor excedente: en las relaciones capitalistas de producción, la fuerza laboral se vende por un salario a los que poseen los medios de producción. En el proceso de producción, el trabajo genera un producto, el valor del cual es mayor que los costos de reemplazo de los recursos físicos de capital y del trabajo asalariado usados en la producción. Se genera de este modo una ganancia que es el resultado de la "explotación" de la fuerza laboral en el proceso de producción. El trabajo campesino semi-proletario puede, sin embargo, ser explotado aún más, indirectamente, porque el nivel de los salarios puede caer por debajo de las necesidades de subsistencia (para la mantención y reproducción) pues parte de estos bienes básicos necesarios son proporcionados por la familia en el proceso de producción casero. El trabajo campesino barato, extraído mediante el "dualismo funcional" (de Janvry y Garramon, 1977), es de este modo una fuerza importante de explotación de los campesinos bajo el capitalismo en el tercer mundo.

La extracción por medio de las condiciones de comercio: los precios desfavorables para los bienes vendidos en relación con los bienes comprados (medios de consumo y medios de trabajo) es la forma dominante de extracción excedente por parte de los productores campesinos e independientes. Una vez que las relaciones capitalistas de los bienes se han desarrollado, los precios bajos de los productos agrícolas pueden ser el resultado de una variedad de causas incluyendo la competencia con la agricultura capitalista, la transmisión internacional de los precios, las políticas de alimentos baratos, y los comerciantes monopólicos que se apoderan de los altos márgenes de ganancias.
La usura: la inestabilidad de la producción agrícola campesina hace a menudo que los campesinos se endeuden con los prestamistas locales de dinero (comerciantes, terratenientes, y campesinos ricos) que cobran tasas usuarias de interés. El mercado de dinero se convierte de este modo en una fuente importante de transferencia del excedente.
Arriendo en efectivo: con el completo desarrollo de una economía monetaria, el arriendo de tierras se paga cada vez más en efectivo. El predio campesino necesita por lo tanto estar cada vez más orientado a los bienes y especializado. En contraste con las otras formas de arriendos, los riesgos en los precios y la producción son trasladados completamente del terrateniente a los productores campesinos.
Los impuestos: la tributación asume diferentes formas -impuestos al capital, contribuciones a la tierra, impuestos al intercambio, impuestos a la exportación, e impuestos a los ingresos- con impacto diferencial sobre la economía de los campesinos. Todos representan fuentes importantes de ingresos fiscales para el estado y generalmente una transferencia del excedente del campesinado a otras clases en la formación social.

Una vez que se han identificado los mecanismos de extracción de excedentes, la controversia sobre la lógica económica de los hogares campesinos se hace esencialmente trivial (2). La simple reproducción del hogar campesino (su incapacidad para acumular) no se basa en una determinación conductual dada (que los campesinos prefieran producir sólo los bienes básicos necesarios para su subsistencia) sino, más bien, debe ser localizada en las relaciones de producción que presuponen una extracción de excedentes. Lo que es clave es la posición de clase dominada de los campesinos dentro de las diferentes formaciones sociales.

El análisis empírico de los mecanismos de extracción de excedente en una formación social dada requiere necesariamente un análisis histórico porque distintas relaciones de producción son mantenidas por una interacción compleja de elementos políticos, ideológicos, como también económicos. A manera de ilustración rural dominante hasta bien avanzada la década de los 50. Los campesinos obtenían acceso a tierras en la hacienda mediante la provisión de arriendo en servicios laborales, en especies, y en dinero en efectivo. Una característica importante de las relaciones semifeudales o serviles de producción en esta zona era que los diversos mecanismos de extracción excedente mediante el arriendo estaban superpuestos, y los arreglos entre terratenientes y campesinos presentaban una combinación de formas. No obstante, se pueden caracterizar tres grupos de campesinos de acuerdo a su forma principal de pago del arriendo (Deere, 1977).

Los "colonos" eran los campesinos que pagaban la forma predominante de su arriendo con servicios laborales; el arreglo más común requería una división aproximadamente igual de tiempo entre los servicios laborales demandados por el terrateniente y el tiempo de trabajo familiar que quedaba para la propia producción de subsistencia de la familia. El grupo de campesinos llamados "partidarios" o "medieros" eran generalmente medianeros; el propietario proporcionaba la tierra y la semilla y a veces los bueyes para arar, mientras que la familia campesina proporcionaba el trabajo. La cosecha se dividía generalmente en partes iguales. Los "arrendires" en la hacienda eran los campesinos que pagaban su arriendo en efectivo, estos últimos dos grupos de campesinos proporcionaban también servicios laborales por año, dependiendo de la relación personalizada entre patrón y campesino como también de las necesidades de trabajo del propietario.

Otros mecanismos de extracción excedente en la hacienda se centraba en el control del propietario sobre todo excedente comerciable que los campesinos pudieran producir después del pago del arriendo. En muchas haciendas, se les exigía a los campesinos residentes vender toda su producción excedente directamente al propietario; en otras ocasiones, ciertas cantidades especificadas de productos o animales debían venderse al dueño de la hacienda en un precio establecido. En muchas de las haciendas más grandes, el propietario operaba también un almacén rural donde se les exigía a las familias campesinas que compraran sus artículos de consumo básico que ellas no producían. Estos bienes se ofrecían a menudo a crédito para la época de la cosecha a precios fijados por el dueño.

Con la disolución del sistema de haciendas tradicionales en la década de los 50 y los 60, la mayoría de los campesinos fueron expulsados de las tierras de la hacienda y se convirtieron en productores campesinos independientes-propietarios de sus propias parcelas de tierra adquiridas de la división y venta de las tierras marginales de las haciendas. Las haciendas mismas se transformaron en predios comerciales a gran escala que empleaban trabajo asalariado. Con el cambio en las relaciones de producción, el arriendo ya no se le pagó directamente al terrateniente, y éste ya no controló más la circulación de los bienes. Pero a medida que el campesinado se fue integrando cada vez más al mercado de productos, llegaron a ser más dependientes del estrato superior del campesinado y de hacendados que ahora iban a servir tanto de proveedores primarios de crédito como de monopolistas pequeños en los mercados rurales. Además, la rápida integración del campesinado al mercado laboral garantizó que los salarios bajos llegarían a ser una fuente principal de extracción excedente pues las áreas rurales se convirtieron en los almacenes o bodegas del trabajo excedente.

Para el sector rural en general, las condiciones desfavorables de comercio entre los productos agrícolas y los manufacturados constituyen una fuente importante de transferencias de excedentes. En el período entre 1973 y 1975, las condiciones de intercambio se estuvieron deteriorando a una tasa de 8.6% al año (Acevedo, 1976). Mientras que cuantitativamente el grueso de los abastecedores comerciales agrícolas se encuentran entre el estrato superior del campesinado y las haciendas comerciales, estos sectores pueden enfrentar condiciones de comercio que se deterioran solo debido al gran suministro de trabajo barato disponible en los estratos más pobres del campesinado. Los estratos más pobres son estrujados en ambos extremos: como trabajadores asalariados, reciben un salario notablemente menor que el valor de los que ellos producen; y, como productores, se enfrentan a precios deteriorados para los bienes que ellos venden para asegurarse el dinero que necesitan.

LA POSICION DE CLASE DE LOS CAMPESINOS Y LA DIFERENCIACION

Habiendo caracterizado la organización del hogar campesino y los patrones de extracción excedente por medio de los cuales los campesinos no son explotados, seguimos ahora para ubicar al campesinado como una categoría social dentro de la sociedad más amplia de la cual es una parte. El hacer esto implica tomar partido en el debate abierto en Rusia a comienzos del siglo entre los Bolcheviques y los Populistas respecto a la especificación de un modo campesino único de producción. Este debate ha sido reabierto activamente en años recientes como una comprensión de la contribución económica futura, y el rol político de los campesinos requiere la conceptualización de su posición en la economía (Ennew, 1977).

El debate no es solo retórico, pues lleva a interpretaciones marcadamente diferentes de (a) la lógica económica de los campesinos y (b) el futuro del campesinado. Para los que alegan la existencia de un modo campesino específico de producción (o bien simple), la conducta económica de los campesinos no se guía por el motivo de la acumulación sino por el objetivo de reproducción simple. La descripción común hace resaltar el predio de labor familiar como la unidad básica de producción y de propiedad privada de la tierra que se distribuye sobre una base relativamente igualitaria entre hogares que forman una sola clase. El trabajo asalariado no se emplea generalmente, y la producción de bienes tiene como objetivo final sólo el consumo de modo de producción de bienes pequeños como una abstracción teórica en el Capital, los que emplean el concepto como una realidad histórica (Servolin, 1972; Vergopoulos, 1971, 1978; Amin, 1976; Gutelman, 1974) alegan que se observa como articulado y dominado por otros modos de producción para los cuales es funcional, produciendo un excedente. La implicación, sin embargo, es que este modo campesino sí tiene con qué reproducirse a sí mismo a lo largo del tiempo, que es el resultado de su capacidad para resistir la diferenciación interna dentro de clases sociales porque la acumulación no es presumiblemente un objetivo conductual de los campesinos.

Hay, en opinión nuestra dos objeciones para el uso del modo campesino del concepto de producción. La primera es que la forma específica de organización que corresponde a los hogares campesinos y la existencia de mecanismos de extracción excedente no son suficientes para constituir un modo campesino. Como categoría teórica, un modo de producción implica la especificación de un conjunto determinado de relaciones sociales y una superestructura ideológico-política que permanece aquí no identificada. Los mecanismos de extracción excedentes no son inmutables sino, por el contrario, asumen una amplia variedad de formas que corresponden alas formaciones sociales particulares en que los campesinos se hallan englobados.

La segunda objeción se refiere a la condición económica observada de simple reproducción. ¿Desean los campesinos la reproducción simple, o es que ellos no pueden superar la reproducción simple debido a la extracción excedente que impide la acumulación? En nuestra opinión, al hecho-reproducción simple -se le da equivocadamente una capacidad explicativa sobre una base conductual mientras que la esencia- la extracción excedentes - es omitiva. Claramente, bajo modos feudales y comunitarios, la posibilidades de acumulación y diferenciación están fuertemente reducidas por la inexistencia de mercados laborales y de tierras. Sin embargo, cuando estos mercados prevalecen, cuando tanto el trabajo como la tierra se han convertido en bienes bajo el modo capitalista, la observación empírica de la concentración de la tierra por algunos campesinos y la creciente proletarización de los muchos -doquiera las condiciones sociales y económicas permiten la retención y acumulación de un excedente- es una clara contradicción del concepto de modo campesino.

Para los que se oponen a la noción de un modo específicamente campesino de producción específicamente campesino de producción o un modo de producción de bienes simples, los campesinos son conceptualizados o como una clase dentro de un modo dado de producción (por ejemplo, los siervos bajo el feudalismo) o como elementos de una clase bajo el capitalismo (Marx, 1974; Lenin, 1964; Kautsky, 1976; Preobrazhensky, 1965). Bajo el feudalismo, el campesinado era la clase esencial de los productores directos sujetos a la apropiación de su trabajo excedente por una clase no productora -los señores. Bajo el capitalismo, los campesinos son una clase transitoria y diferenciadora en un proceso de descomposición y absorción por las clases esenciales -el proletariado y la burguesía- del modo de producción. En el análisis de una formación social específica caracterizada por relaciones heterogéneas de producción, los patrones de extracción excedente son los indicadores más reveladores de los elementos de clases: arriendo en los servicios laborales y especies bajo relaciones feudales o serviles de producción y apropiación del excedente por medio de la circulación (condiciones del intercambio) y proceso laboral (salario) bajo las relaciones capitalistas de producción.

A medida que el desarrollo del capitalismo progresa en la agricultura, los modos feudales y comunitarios se descomponen, liberando a sus campesinados que son incorporados al modo capitalista como una clase sumamente inestable de productores directos sujetos a la diferenciación basada en su acceso a los medios de producción y a la subsiguiente venta o compra de trabajo asalariado y capitalizar de este modo su proceso de producción, y llegar a ser cada vez más especializados como productores de bienes, mientras que la mayoría debe depender crecientemente de la venta de su venta laboral a medida que pierden acceso a los medios de producción. En el Cuadro 1, los cambios a través del tiempo en los niveles de producción en los medios de subsistencia y trabajo dan la base económica de la diferenciación.

Entre los estratos inferiores del campesinado el bajo nivel de ingresos fomenta continuamente una migración permanente, desde el hogar, de los hijos e hijas con edad suficiente para aprovechar su propio costo de oportunidades en el mercado laboral. En muchos caos el nivel deteriorante del ingreso alcanzado con la combinación de producción casera y trabajo asalariado en las áreas rurales o por la migración temporal, exige que la familia entera se vaya al medio urbano donde el trabajo temporal puede ser más fácil de encontrar a pesar de las altas tasas de desempleo. En Cajamarca, aproximadamente 2.2 hogares de cada cien se dirigen del área rural a los centros urbanos anualmente. En muchos caos estos hogares continúan compartiendo la medianía de sus míseras parcelas de tierra con vecinos o miembros de la familia pero, después de un tiempo, venden totalmente.

La conceptualización del campesinado dentro del modo capitalista de producción como elementos oscilantes de clase entre propietario y trabajador es revelador también de la posición política de los campesinos. El campesinado superior, con su carácter pequeño-burgués, está ligado económicamente a la burguesía pero ideológicamente a la masa de campesinos. Constituye de este modo una clase amortiguadora entre la burguesía y el proletariado en la población rural cada vez más polarizada. En años recientes, una cantidad de reformas promovidas por es estado han intentado recrear esta categoría con el propósito de una estabilización política. La redistribución de la tierra, los planes de colonización, y los esfuerzos en el desarrollo rural tienen esta significativa -aunque no siempre explícita- dimensión política.

En nuestro análisis, el campesinado como productor de bienes es por lo tanto sólo un estrato social transitorio bajo el capitalismo. La transición no implica, sin embargo, un ritmo particular. En realidad, esta transición puede durar mucho tiempo; y el número absoluto de campesinos en el tercer mundo puede aumentar aún mucho tiempo en el futuro bajo la doble fuerza en la explosión demográfica y de la descomposición de los modos feudales y comunitarios que lanzan a sus campesinados al modo capitalista de producción. Sin embargo, estos campesinos se diferencian y se reproducen cada vez más como trabajadores asalariados: la mayoría pierde gradualmente su estatus como productores de bienes al mismo tiempo que intentan mantener el de productos de valores de uso como complemento necesario a las ganancias salariales para asegurar la subsistencia del hogar. Esto, por lo menos, es lo que el campesinado de Cajamarca está experimentando actualmente.

REFERENCIAS

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Pocas controversias han generado menos conocimiento que la que concierne a la lógica económica de los campesinos: ¿Se dedican los campesinos al cálculo de maximización económica en la distribución de recursos escasos entre objetivos alternativos o hay reglas económicas específicas que caracterizan el comportamiento económico campesino que, en particular, nieguen la reproducción expandida? En antropología el conflicto ha asumido proporciones de confrontación entre los formalistas (Firth, 1946; Tax, 1953; Nash, 1966; Leclair, 1968) que asumen la primera posición y los substantivistas (Polanyi, 1957; Dalton, 1972; Sahlins, 1972) que asumen la segunda. Los economistas agrícolas con su herencia neoclásica, han sido casi todos partidarios de los formalistas (Schultz, 1964; Hopper, 1955; Lipton, 1968).

Con propósitos empíricos, la especificación de la función económica objetiva de los campesinos es en realidad importante, pero las características de la formación particular dentro de cual están insertos los campesinos debe ser especificada en primer lugar. Una vez que se ha hecho esta especificación, la controversia se convierte en algo esencialmente trivial. Cada modo de producción tiene claramente su propia ideología y reglas económicas las cuales, cuando se reflejan en el nivel de la formación social, condicionan el comportamiento económico y de las posibilidades económicas para que los campesinos se reproduzcan como productores directos.

 
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