En
la región andina encontramos 34 cuencas, delimitadas en sub
cuencas y microcuencas, las que tienen una gran complejidad y variabilidad
ecológica al existir 84 zonas de vida de las 104 existentes
en el mundo, dándole por lo tanto una heterogeneidad especial.
La cuenca es un espacio físico e hidrográfico en el
cual concurren diversos factores: ecológicos, sociales, económicos,
culturales, climatológicos, los que están interrelacionados.
Las cuencas tienen su propia dinámica y funcionamiento,
lo que debemos comprender a fin de que nuestra intervención
no produzca cambios negativos e innecesarios.
En este espacio vive el hombre con su familia, que viene a ser la
unidad base de planificación para el desarrollo de este ámbito.La
microcuenca Porcón está ubicada entre los 2.500 y
3.800 m.s.n.m. combinando el ecosistema "quechua" o zona
templada (entre 2.500 y 3.000m) y la "jalca" (entre los
3.500 y 3.800 m). Tiene una precipitación anual de 700 mm,
concentrados entre Diciembre y Marzo. La mayor parte de las tierras
agrícolas están ubicadas en laderas, algunas de fuerte
inclinación. Estos suelos, en su mayoría desprotegidos
de bosques y vegetación, están fuertemente erosionados.
La productividad por cultivo en dichos terrenos, utilizando surcos
a favor de la pendiente, es baja: 5 TM por Há en papa y olluco
ó 0.5 TM por Há en centeno y tarwi, por ejemplo. La
pobreza y los bajos ingresos de las familias campesinas son una
consecuencia directa, incrementándose la migración
temporal o definitiva hacia la costa o hacia la colonización
en la selva.
El diagnóstico del EDAC priorizó la conservación
de suelos y agua, así como el reciclaje de suelos y agua,
así como el reciclaje de la materia orgánica y la
reforestación con especies nativas como estrategias claves
para mejorar las condiciones básicas de producción.
Para ello, el EDAC se apoyó en las organizaciones campesinas
existentes en la cuenca: comités de regantes, comités
de productores por caserío, comunidades campesinas (Tual
y Choro Porcón) y en los últimos años, rondas
campesinas. De esta forma, se ha reforzado la autoridad de estas
organizaciones, permitiendo con ello movilizar la fuerza de trabajo
necesaria para las faenas conservacionistas, a través de
mingas o trabajos colectivos, ya que las familias tradicionalmente
buscan la cooperación de vecinos, parientes y amigos para
las faenas principales.
A través de esta tradición, el EDAC ha convocado
a las familias campesinas para las faenas conservacionistas. Sea
a través de mingas comunales o familiares (según sea
la propiedad del terreno a mejorar) y contando con incentivos adicionales,
como entrega de alimentos en olla común o de semillas, se
aprovecha esta modalidad de trabajo colectiva, mucho más
productiva y eficiente que el trabajo individual.
Al inicio del proyecto, en 1984, se apoyó a 100 familias
de las 2,500 que habitan en el valle. Cada una de ellas permitió
el acceso a una pequeña parte de su parcela (el 10% de 1
Ha., promedio familiar). Con el tiempo y los resultados prácticos
positivos conseguidos en las áreas tratadas (en contraste
con el área no tratada), las familias han ido incrementándose
en número y ampliando el área tratada. En la actualidad
se apoya a 500 familias, aplicando técnicas conservacionistas
en un promedio de 0.4 Ha cada una.
Un aspecto muy importante para este logro radica en la estrategia
de capacitación y extensión agrícola, principalmente
la formación integral de un conjunto de promotores campesinos
(40 en el valle) elegidos por su comunidad. Anualmente se ejecuta
con ellos cursos sobre conservación de suelos, forestación,
cultivos andinos, manejo ganadero de animales menores y mayores,
gestión, etc.
A su vez, y con la activa participación de los promotores,
se efectúan labores de extensión en cada caserío
o comunidad, para la totalidad de los beneficiarios, ampliando así
el impacto de la promoción.
Al inicio de la experiencia, el EDAC priorizó la construcción
o reconstrucción de terrazas de banco, para un control más
eficaz de la erosión y mejorar la actividad productiva. Los
resultados en rendimientos de las principales cosechas ratificaron
esta opción técnica.
Es evidente que la experiencia de promoción rural del EDAC
ha permitido construir un enfoque más sistémico para
el manejo de microcuencas. Por ejemplo la incorporación de
la forestación a las parcelas tratadas, mediante la agroforestería,
permite controlar mejor las heladas e incrementar la biomasa. Se
está terminando un estudio que mida este aspecto y su relación
con la productividad por cultivo.
Otro tanto es la recolección, selección y mejoramiento
genético de semillas, que se efectúa con los productores
más diestros e interesados. Un paso adelante será
la creación de bancos de semillas (de tubérculos y
cultivos andinos) para brindar un mejor servicio a los beneficiarios.
Se ha extendido entre los beneficiarios el reciclaje de la materia
orgánica y las prácticas de rotación y asociación
de cultivos, dentro de las áreas tratadas. El estudio en
referencia busca también medir el impacto de estas técnicas
en el rendimiento de cada cultivo.
Los pastos naturales de la parte alta de la microcuenca están
siendo poblados con alpacas, traídas desde el sur del país,
especie que se ha adaptado a las condiciones de Cajamarca, con buenos
indicadores en lana y nacimientos.
El EDAC-CIED viene desarrollando un trabajo de promoción
para el desarrollo en la cuenca Porcón con la organización
social, planteándose desde el inicio ¿cómo
los campesinos pueden producir en forma sustentable en el tiempo
con un espacio reducido de tierra? Aquí se describe una experiencia
de lo que es ahora la parcela del promotor campesino Donato Pecho,
con quien comenzamos a realizar desde 1985 un trabajo conjunto.
Donato tiene una extensión de terreno de 0.3 ha. a 3.300
metros de altura sobre el nivel del mar, habitan en ella 7 personas.
En 1985 la parcela era pobre, erosionada y de baja fertilidad. Han
pasado 6 años y encontramos ahora en ella una gran variabilidad
en flora, fauna y un proceso de recuperación de su fertilidad.
Como se podrá apreciar en la Figura 1, encontramos 20 especies
forestales destacando las nativas como el Quinual, Aliso, Chochocan,
Culén, Capuli, Sapote, Chunique, Kishuar; especies exóticas
como Eucaliptus globulus, E. viminalis, E. gunni, sauce, Pinus radiata,
Pátula, sendotrobus, michuacana; especies frutales como el
poro poro, sauco, manzana, capulí; arbustos como la ahita,
la zarza; las cuales están distribuidas adecuadamente alrededor
y en divisiones de la parcela, otorgándole una buena protección
creando un microclima especial como defensa de las heladas y granizadas
cuando se presentan. Debemos destacar que Donato ha comenzado a
cortar los eucaliptos porque es un árbol dañino a
la pequeña parcela, ya que alrededor de éstos no crecen
los cultivos ni arbustos y consumen mucha agua, que hace mucha falta
en la cuenca. De allí que él dice que el eucalipto
debe sembrarse en terrenos rocosos que no sirven por ahora a la
agricultura, ya que es un árbol que da abundante madera y
crece muy rápido.
En este espacio agroforestal encontramos diversas prácticas
de conservación de suelos y aguas, como pequeñas terrazas,
acequias de infiltración, compost, las mismas que han permitido
restituir la fertilidad y estructura del suelo y evitar su erosión.
La parcela está dividida en las siguientes secciones (Figura
1):
un pequeño
huerto donde se tiene chancua, rocoto, canlle, flores como margaritas,
ambarina, malva, que sirven como yerbas medicinales (E).
un lugar
para trillar los cereales (F).
un vivero
forestal donde se producen 45.000 plantones de forestales nativos
por año (L).
pastos cultivados,
raygrass, en donde se crían animales vacunos: 1 vaca, 1 novillo,
1 ternero, 1 oveja, que son rotados a través de estacas;
por la tarde son encorralados a fin de poder recolectar el estiércol
para el compost, buscando de esta manera la restitución de
la fertilidad (LL).
entre otras
prácticas que realiza está la rotación y asociación
de cultivos, que en la Fig. 1 se pueden ver en las subdivisiones
m) y n), en donde se ha sembrado el año pasado Oca, papa
y cebada. En estos espacios se crían gallinas, y se tiene
una pequeña granja de conejos.
El pasto que se dispone tan sólo alcanza para 6 meses, teniendo
que alquilar y henificar.
La comunidad de Yerbabuena, lugar donde está la parcela,
cuenta con agua potable y letrinas, lo que da a la organización
familiar y a la vivienda mejores condiciones de salud e higiene.
Lo importante de esta parcela agroforestal y agropastoril, es que
ha sido realizada con muy bajos costos y utilizando la mano de obra
y recursos locales. La ayuda externa recibida ha sido para las obras
de infraestructura y capacitación en diversos cursos integrales
de promotores campesinos. La realidad de esta parcela nos demuestra
la posibilidad de desarrollar agroecológicamente las cuencas
altoandinas. Esta experiencia está reproducida en varias
parcelas campesinas de la microcuenca Porcón. Un aspecto
fundamental a resaltar es el rol cumplido por la organización
campesina, la misma que ha logrado que esta experiencia se extienda.
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