Agricultura Urbana
volver Nº 13

INTRODUCCION

En su sesión de enero´97, la Asamblea de CLADES decidió integrar a la agricultura urbana como una de sus preocupaciones permanentes. Esta determinación se basó en el desafío que representa construir ciudades en las cuales los pobladores tengan una calidad de vida aceptable y exista un respeto por el medio ambiente.

Lo acordado amplía el horizonte de trabajo de CLADES. Si bien a la fecha sus esfuerzos estaban focalizados en la agroecología y desarrollo rural sustentable, ahora se suma la preocupación por fomentar, desde las urgencias de las familias pobladoras, un desarrollo urbano sustentable.

Para introducir la nueva temática se han utilizado los planteamientos hechos en un seminario internacional organizado por el Centro de Educación y Tecnología, CET, sobre agricultura orgánica urbana (abril, 1996). Para este evento se escogió la ciudad de Tomé, porque en ella el CET y el Municipio han apoyado una experiencia de desarrollo original, la que debe su dinámica a las iniciativas impulsadas por los pobladores en materia de seguridad alimentaria, generación de ingresos y manejo de los residuos sólidos domiciliarios.

CLADES ha escogido este evento para presentar su voluntad de trabajar el tema de la agricultura orgánica urbana porque, en la experiencia de Tomé, esta agricultura ha jugado un rol fundamental.

En Tomé, la oferta alimentaria anual que se genera para una familia tipo es sorprendente, midiéndola en términos de disponibilidad física de alimentos, en porcentaje de los requerimientos nutricionales que logra aportar o del ingreso que permite ahorrar. Se trata de una propuesta acertada y eficiente en relación al volumen, calidad y sanidad de los alimentos que aporta, al mismo tiempo que permite a los pobladores el pleno ejercicio de sus hábitos culturales en esta materia.

La práctica agroecológica la convierte en muestra de una acción propia de desarrollo local sustentable. Por esta razón, contrariamente a lo que habitualmente se teme, en Tomé la seguridad alimentaria no ha generado la contradicción de elegir entre tener comida degradando los recursos naturales productivos o enfrentarse al hambre por conservar el medio ambiente.

La población involucrada comprende perfectamente que una alimentación adecuada mejora la productividad en el trabajo y el rendimiento de los niños en la escuela, ha experimentado la seguridad emocional que significa alejar el peligro del hambre y sabe que los mayores ingresos, en vez de ir a gastos en salud, deben solventar las necesidades de vivienda y abrigo.

El trabajo que se presenta a continuación responde a la intención de CLADES de mostrar que, a partir de la agricultura orgánica urbana, es posible desencadenar un proceso de desarrollo que sea expresión de las capacidades de las personas, de articulaciones institucionales creativas y de procesos productivos rentables que utilizan en forma adecuada los servicios del medio ambiente.

 
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