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INTRODUCCION
Las experiencias de concertación y participación liderada por gobiernos
locales se han multiplicado en el Perú. Instituciones civiles, dependencias
públicas, empresas privadas, organizaciones sociales, Universidades
y Municipios en Piura, Cajamarca, San Martín, Lima, Cerro de Pasco,
Ayacucho, Arequipa, Cusco y Moquegua han creado Mesas de Concertación
o espacios similares y están aprobando o implementando planes de
desarrollo local.
La concertación y la participación ciudadana se ha validado en
provincias y distritos donde se articulan espacios urbanos y rurales.
Pero también en cuencas y microcuencas donde predominan actividades
agropecuarias o forestales, para fomentar el manejo sostenible de
los recursos naturales y la producción rural.
La concentración debe ser visualizada no como una "técnica de planificación"
del desarrollo, sino como una estrategia para enriquecer y fortalecer
el capital social de un pueblo y para poner en movimiento la articulación
consciente de los demás stocks de capital y fuentes de bienestar.
Algunas características de la concertación en el Perú.
La concertación ha sido posible en el nivel local, más que en los
niveles regional y nacional, pues permite identificar mejor los
intereses y reunir voluntades y propuestas convocados por el municipio
para enfrentar las políticas centralistas del Gobierno. En todos
los casos, la concertación necesita de la voluntad política de los
líderes del gobierno local y de las instituciones, ONGs, organizaciones
campesinas e iglesias para iniciar el proceso, pero necesita identificar
visiones e intereses comunes para consolidarlo, plasmados en los
espacios de concertación y los planes de desarrollo local.
Existen mejores condiciones para la concertación en los espacios
locales con mayor desarrollo del mercado, mejor calificación de
su capital humano y con un tejido más denso de organizaciones y
asociaciones civiles que cooperan entre sí. Sin embargo, condiciones
extremas (como la violencia o la emergencia social) pueden crear
también condiciones favorables para la concertación.
Para institucionalizar la concertación y hacerla sostenible, se
necesita trascender la voluntad política de los líderes locales.
Los espacios de concertación (Mesas, Comités, etc.) deben promover
la negociación entre éstos, los actores sociales y los agentes económicos
para crear una cultura de "reciprocidad generalizada" entre gobernantes
y gobernados como "valor agregado" para mejorar la competitividad
local, crear condiciones para hacer más eficiente el mercado y atraer
inversiones.
El desarrollo local sostenible es el producto del fortalecimiento
de los espacios democráticos de concertación y participación y la
implementación de planes y políticas ambientales, económicas y sociales
descentralizadas. Estas condiciones además de la inversión en el
capital natural, humano y social de las familias y comunidades campesinas
y la revaloración de su cultura y valores para transformarlos en
actores sociales, hacen posible el desarrollo rural sostenible.
Las instituciones se organizan en Mesas Temáticas: Recursos Naturales
y Producción Agraria, Medio Ambiente Urbano; Producción y Empleo;
Turismo y Patrimonio Cultural; Población; Mujer y Familia; Educación
y Cultura.
CONCLUSIONES
En todos los casos la voluntad política de los municipios ha jugado
un rol fundamental, dada su legitimidad para convocar a todos los
agentes y actores locales, a pesar de contextos muy diferentes y
condiciones históricas y políticas distintas.
La existencia de condiciones favorables para la concertación ha
permitido iniciar el proceso y alcanzar niveles mayores de institucionalización.
Sin embargo; la concertación se ha convertido en una estrategia
importante para suplir la falta de estas condiciones previas y nivelarse
con las demás experiencias.
La concertación ha permitido solucionar conflictos sociales, políticos
y ambientales con relativo éxito, estableciendo acuerdos y compromisos
y un sistema de monitoreo para velar por su cumplimiento. Como tal,
ha mejorado las condiciones para nuevas inversiones en capital natural,
capital humano y capital social como condiciones del desarrollo
sostenible.
Las mesas de concertación, si bien han servido para concertar y
movilizar recursos locales o para negociar inversiones externas
del gobierno central y la cooperación internacional, aún no han
logrado establecer políticas que fortalezcan los mercados locales
y creen condiciones de competitividad a fin de atraer inversiones
privadas.
En todos los casos, sin embargo, las Mesas de Concertación han
permitido mejorar las condiciones para que los proyectos de desarrollo
rural en familias y comunidades alcancen una mayor dimensión, incorporándose
a los planes provinciales de desarrollo. Con ello, se está pidiendo
una articulación positiva entre las áreas rurales y urbanas de las
provincias y mejores condiciones para el manejo sostenible de espacios
mayores como las cuencas.
Tal vez, el impacto mayor de las Mesas de Concertación es un bien
intangible como la confianza, menos visible que las inversiones
físicas o los proyectos. La creación de espacios de diálogo, de
sistemas de comunicación e información entre gobernantes y gobernados,
la nueva mística de trabajo generada y la sinergia producida, son
elementos mediante los cuales la confianza entre las instituciones
y las personas ha mejorado o se ha restablecido. En términos de
acumulación del "capital social" de una región es un aporte estratégico,
sobre todo en regiones donde el diálogo intercultural puede incrementar
este "stock" de valores.
Merced a estos logros, la concertación está mejorando la conciencia
de ciudadanía de las poblaciones donde actúa. Uno de los déficits
mayores que impide o frena el avance de la descentralización, más
allá de las decisiones políticas y económicas del centralismo, es
precisamente la ausencia de conciencia sobre derechos y deberes
de las personas entre sí y de las comunidades del interior respecto
al país. Cuando esta deficiencia interna se supere, las condiciones
para la descentralización serán mejores y no dependerán ni de las
leyes ni de la voluntad política de los gobernantes nacionales.
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