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La experiencia de
CLADES le permite afirmar que las posibilidades de implementar,
con éxito y masivamente, una estrategia de desarrollo rural humano
y agroecológico (DRHA), depende en gran medida de la legitimidad
que logre el enfoque del desarrollo sustentable al interior de la
sociedad y de sus estructuras políticas.
I. Clima social favorable al desarrollo sustentable
El clima social buscado no emerge espontáneamente,
sino que debe ser inducido a partir de ideas claras que encuentren
eco en el sentido común de la población, lo cual significa que la
ciudadanía pueda asociar dichas ideas con su bienestar directo.
Existen al menos dos estrategias complementarias para que la sociedad
privilegie aquellas decisiones y acciones que fortalezcan la sustentabilidad.
La primera consiste en la tarea de educación a la comunidad en los
conceptos y valores de un desarrollo que propone un bienestar y
que tiene por finalidad el desarrollo humano. Esta educación debe
captar la imaginación de la gente y relacionar sus insatisfacciones
con los beneficios potenciales de un desarrollo sustentable. Pero,
para que esta educación no se agote rápidamente, es fundamental
que se ligue explícitamente a un proyecto de desarrollo personal,
que signifique ampliar la inteligencia emocional, la sensibilidad
y la voluntad ética de las personas.
La segunda estrategia apunta a descubrir espacios reales al interior
de la sociedad en los cuales es factible, en las actuales condiciones
y dinámicas económicas, implementar iniciativas que fomenten la
sustentabilidad. Por ejemplo, la lucha contra la pobreza rural es
una oportunidad singular para articular los conceptos de equidad
y eficiencia económica y social con el de la sustentabilidad ambiental.
Este tipo de intervenciones ayuda a que la sustentabilidad no sea
percibida por la población como una restricción al desarrollo, sino
como un llamado a la creatividad para el acceso a una calidad de
vida superior.
Sea que se actúe por la vía de la educación, o por ejemplo de experiencias
reales, o ambas a la vez, es necesario ordenar las acciones posibles
en un esquema coherente que las acerque a la ciudadanía y que permita
una conducta similar de las instituciones que gobiernan y regulan
la sociedad.
Lo anterior hace necesario organizar las políticas de fomento al
desarrollo sustentable en aquellas que fortalecen la demanda y los
mercados, las que potencian la oferta y las que permiten el desarrollo.
CLADES ha diseñado un marco coherente de políticas para el fomento
del DRHA, lo cual ha significado no sólo precisar políticas necesarias
sino también identificar la institución responsable de cada política.
Con el fin de ser aún más propositivo, se ha transformado algunos
de los contenidos de las políticas más relevantes en recomendaciones
específicas.
Para cumplir con su tarea, CLADES ordenó en una matriz las políticas
necesarias con las instituciones correspondientes, para luego presentar
en forma de recomendaciones las más relevantes.
II. Matriz de instituciones y políticas para el DRHA
En la matriz propuesta, resumida en el cuadro No 1, se han ordenado
las responsabilidades de 14 tipos de instituciones en materia de
incentivos para el DRHA.
En el cuadro, podemos identificar un grupo de instituciones que
podríamos denominar tradicionales, porque han sido las que históricamente
han diseñado políticas de desarrollo rural y, por tanto, son las
que determinan las asignaciones de recursos para el medio rural.
En esta categoría se encuentran el gobierno central, los ministerios,
el gobierno regional y los municipios y los organismos públicos
de fomento rural.
Adicionalmente, existen otras que han asumido roles cada vez más
activos en el ámbito rural, cuyos criterios de acción influyen o
podrían influir en el bienestar de la población rural. En esta segunda
categoría se han incluido los centros de investigación tecnológicos,
las universidades, los fondos públicos de capitalización rural,
los organismos no gubernamentales y las organizaciones campesinas.
Por otra parte, las políticas a promover han sido clasificadas
en aquellas que expanden la oferta, las que amplían la demanda y
las que promueven el desarrollo.
Las políticas que fomentan la oferta son las que posibilitan el
crecimiento del producto geográfico agrícola, y entre ellas encontramos
las de tipo macroeconómicos, agrícolas y de desarrollo rural.
Las que expanden la demanda son las que abren mercados a los productos
de la agricultura, resaltando entre ellas las que fomentan las exportaciones
no tradicionales, las que crean mercados internos sustituyendo importaciones,
las que aumentan la capacidad de compra de la población y las generadoras
de empleo no agrícola.
Las políticas de desarrollo se pueden asociar con acciones orientadas
a la educación del consumidor, creación y transparencia de los mercados,
desarrollo institucional, formación de capital humano y social,
ciencia y tecnología, legislación sobre organización social y derechos
de propiedad, aumento de la eficiencia económica de los pequeños
productores e igualdad de oportunidades para sectores socialmente
discriminados.
III. Recomendaciones para el diseño de políticas específicas
En esta sección se plantea un conjunto de recomendaciones para
las políticas del gobierno central y sus ministerios relacionados
con la agricultura y el desarrollo rural. También se hacen recomendaciones
a las universidades, centros de investigación agropecuarios y gobiernos
locales.
1o. Gobierno Central
Recomendaciones:
- Promover el desarrollo rural y la agricultura sustentable como
objetivos nacionales permanentes por el impacto social, económico
y ambiental que implican.
- Educar a la sociedad urbana y rural sobre la importancia de
preferir productos agrícolas libres de agrotóxicos, para de esta
forma fomentar la agricultura sustentable.
- Proponer una legislación que fomente el capital social rural
como factor crucial para el desarrollo y el bienestar del conjunto
de la sociedad.
2o. Ministerio de Agricultura
- Normar y crear incentivos económicos para restaurar el potencial
productivo de los ecosistemas naturales y así aumentar la oferta
de servicios ecológicos.
- Proponer una legislación que fortalezca a las fuentes no económicas
de bienestar, como son la familia, la vecindad y la comunidad
campesina, por el rol de agentes del desarrollo rural sustentable
que pueden ellas cumplir.
- Proponer una legislación que defina los derechos de propiedad
colectivos e individuales, y asegure la tenencia de la tierra
para facilitar la difusión de la agricultura sustentable.
- Proponer mecanismos específicos que facilite a los pequeños
productores, utilizando la garantía solidaria, el acceso al crédito
formal, fondos rotatorios o crédito informal controlado.
3o. Ministerios Sociales (Educación, Mujer, Infraestructura)
- El sistema educacional urbano y rural debe contar con planes
de estudios que incluyan, en forma destacada, los conceptos de
calidad de vida, necesidades y potencialidades humanas, y servicios
ecológicos medioambientales.
- Fomentar iniciativas educacionales que ayuden a la formación
de Empresarios Rurales Campesinos capaces de enriquecer el medio
rural y manejar agroecológicamente los recursos naturales.
- Diseñar inversiones preferenciales para la mujer campesina en
el ámbito doméstico, social y de gestión económica productiva.
- Identificar inversiones diversas que ayuden a disminuir los
costos de transacción de los pequeños productores.
4o. Universidades y Centros de Investigación Agropecuarios
- Realizar estudios e investigaciones para identificar escenarios
de desarrollo rentables y sustentables para los pequeños productores
y para los jóvenes y mujeres rurales.
- Formar profesionales para el Desarrollo Rural y la Agricultura
Sustentable. (Pre y Postgrado).
- Diseñar e implementar proyectos de investigación en aspectos
tecnológicos relacionados con la agricultura sustentable.
5o. Gobierno Locales
- Diseñar incentivos fácilmente reconocibles por la población
rural, que la movilice a organizarse para implementar un DRHA.
- Dialogar con las comunidades para que expliciten las limitaciones
existentes en el mejoramiento de su calidad de vida, para así
incorporarlas a la búsqueda de caminos específicos para superarlas.
- Diseñar sistemas de licitación de recursos para proyectos de
DRHA, que incentiven a la población local a formular sus iniciativas
en forma de proyectos que sean rentables y sustentables.
- Incorporar el análisis de costo/beneficio, incluyendo consideraciones
sociales y medio-ambientales, en la determinación de las actividades
a implementar para el beneficio de la comunidad.
- Fortalecer el compromiso y la identificación de la población
con su localidad, a través de sellos de marca.
- Entregar una cuenta pública sobre el uso de fondos para así
mantener la confianza de la población rural en una acción gubernamental
imparcial, transparente y equitativa.
*Documento elaborado por Andrés Yurjevic
Secretario Ejecutivo del CLADES
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