|
INTRODUCCION
En los últimos años se aprecia
un gran esfuerzo por integrar la dimensión ecológica a la discusión
sobre el desarrollo. Este debate ha sido generado por intelectuales
de disciplinas diversas así como por fuerzas institucionales compuestas
principalmente por organismos de desarrollo y agrupaciones ecologistas.
A la ciencia económica convencional,
siendo la disciplina encargada de proponer criterios para asignar
en forma eficiente recursos escasos, curiosamente le ha sido difícil
hacerse parte de la discusión.
Sin embargo, se han producido
algunos avances para revertir esta situación, motivados por el seseo
el mundo gubernamental e internacional de debatir planteamientos
específicos.
Este hecho resulta comprensible,
si consideramos que la sustentabilidad nos alerta sobre un deterioro
creciente en la disponibilidad de recursos, lo que cuestiona directamente
las posibilidades de mejorar el bienestar de la gente.
En la actualidad el pensamiento
económico tiene tres aproximaciones al tema del medio-ambiente y
de las políticas para avanzar hacia la sustentabilidad, dos de ellas
nacen de la ciencia económica convencional y una desde la economía
ecológica (1).
El planteamiento convencional,
a su vez, tiene dos expresiones una a nivel micro-económico y la
otra, de tipo macro-económico.
La postura micro-económica neoclásica
propone ampliar la base conceptual para poder abordar el tema de
la degradación ambiental, a través de incentivos económicos y estructuradas
regulatorias, lo cual supuestamente compatibiliza el crecimiento
económico con un desarrollo sustentable.
Mientras que, desde el lado de
la macro-economía convencional se plantea la necesidad de evaluar
el impacto total de la política económica sobre el medio ambiente,
para proceder a su reformulación. Esta iniciativa está influida
por la metodología con la cual se evaluó el efecto total de la política
económica sobre la agricultura en países en desarrollo (2).
La Economía Ecológica, como corriente
de pensamiento contestataria, pone serios reparos al crecimiento
económico convencional y entrega criterios útiles para el diseño
de políticas económicas que podrían aliviar la pobreza y aumentar
la sustentabilidad ambiental (3).
Por su pare dese el pensamiento
del desarrollo se han ido creando las bases para levantar el paradigma
del "Desarrollo Rural Humano y Agroecológico" (DRHA).
El objetivo de este artículo
es proponer recomendaciones para la formulación de políticas que
permitan una implementación exitosa del DRHA, especialmente en lo
referido a mejorar las condiciones productivas y de rentabilidad
de la economía campesina.
Se trata de un esfuerzo por poner
criterios de eficiencia ecológica, económica y social al servicio
de la lucha contra la injusticia social y ecológica.
Este trabajo parte por definir
la necesidad de crear un "clima de opinión" o "clima social" favorable
a un desarrollo sustentable, condición necesaria para introducir
la sustentabilidad como un objetivo nacional permanente.
En la sección siguiente se hacen
recomendaciones para construir un programa de inversiones que fortalezca
los stocks de capital de las comunidades y familias, así como a
las fuentes de bienestar no económicas.
A continuación se sugiere un
conjunto de recomendaciones de políticas que refuerzan directa e
indirectamente el desarrollo rural.
Entre ellas se destacan las que
afectan a la eficiencia de la actividad agrícola, permitiéndole
crear empleos, generar alimentos baratos, expandir su demanda sobre
los restantes sectores económicos y aportar a la generación (o ahorro)
de divisas.
La cuarta sección se centra en
el desarrollo institucional, debido a que las instituciones son
el medio que permite que la voluntad política de los gobernantes
y de la ciudadanía, de fortalecer la economía campesina pueda materializarse.
Se incluyen adicionalmente criterios para el buen gobierno municipal,
al cual se le han transferido problemas y responsabilidades sin
una transferencia real de recursos económicos y de capacidades profesionales.
Finalmente se concluye con recomendaciones
para al cooperación internacional, la cual tiene una influencia
innegable en los proyectos sobre desarrollo rural.
1. El Clima Social:
Recomendacionespara su Fortalecimiento.
La posibilidad de implementar
masivamente un DRHA está íntimamente ligada a que el enfoque de
desarrollo sustentable gane espacio al interior de la sociedad y
de sus estructuras políticas.
Consecuentemente el DRHA podrá
avanzar y hacer una contribución a una mejor comprensión del paradigma
de desarrollo sustentable, si crea un "clima social" que le sea
favorable.
El "clima social" no emerge espontáneamente
sino que debe ser inducido a partir de las cuatro premisas que sustentan
el DRHA.
La primera , planta que la satisfacción
de las necesidades humanas es una precondición para que el ser humano
desarrolle armónicamente sus capacidades de razonamiento, sensibilidad
e intuición.
La segunda, señala que la equidad
debe expresarse en una igualdad ente las personas por el acceso
a las oportunidades existentes.
La tercera, afirma la urgencia
de contar con un sistema científico-tecnológico capaz de generar
las innovaciones tecnológicas que garanticen una eficiente agricultura
sustentable.
Mientras que la cuarta premisa
propone la necesidad de generar una fuerza colectiva e institucionalizada
capaz de llevar a cabo las decisiones estratégicas, que permitan
un giro gradual hacia una agricultura y desarrollo rural sustentable.
Para crear un clima social favorable
al DRHA se plantean cuatro recomendaciones.
Recomendación 1: Que las
instituciones políticas y las propias de la sociedad civil promuevan
la agricultura sustentable como un objetivo nacional permanente
y apoyen los esfuerzos científico-tecnológicos que la viabilicen.
Recomendación 2: Que los
organismos públicos inviertan en DRHA para que cada miembro de la
sociedad rural acceda a una subsistencia digna de modo que los pequeños
productores se comprometan con el objetivo de la sustentabilidad.
Recomendación 3: Que se
eduque a la sociedad urbana en la importancia de preferir productos
agrícolas libres de agrotóxicos. Igualmente que vea su contribución
al desarrollo rural como un acto de inversión y no de subsidio.
Recomendación 4: Que el
sistema educacional urbano y rural cuente con planes de estudios
construidos sobre conceptos como los de calidad de vida, necesidades
y potencialidades humanas y servicios ecológicos medioambientales.
Gráfico Nro.1: Stocks
de Capital y Fuentes de Bienestar
2. El DRHA: Bienestar e inversiones
necesarias.
El objetivo estratégico del DRHA
es hacer de cada comunidad campesina un actor social dotado de la
voluntad y las capacidades de crear las condiciones sociales, económicas
y agroecologicas para que cada familia se transforme en un sujeto
capaz de mejorar la calidad de vida de todos sus integrantes.
Para que lo anterior ocurra es
necesario que las familias campesinas mejoren su ingreso, enriquezcan
su seguridad alimentaria, vivan en un hábitat sano, mejoren la condición
y posición de las mujeres y que aumentan su capacidad de gestión
socio-económica (4).
Lo anterior no sólo apunta a
fortalecer la economía de las comunidades campesinas, sino que busca
que este sector social haga una contribución al bienestar del conjunto
de la sociedad.
El logro de las metas señaladas
depende en gran medida del acceso que las familias y la comunidad
tengan a determinados stocks de capital y del manejo que hagan de
sus fuentes de bienestar no económicas.
Se el llama stock de capital,
a un activo que es capaz de generar un flujo de bienes que pueden
transarse en el mercado. Por ejemplo, la tierra (capital natural)
permite lograr productos agrícolas comercializables, mientras el
trabajador (capital humano) ofrece jornadas de trabajo. Tanto los
productos agrícolas como el trabajo generan ingresos, los cuales
se destinan a restituir el capital original y el bienestar al propietario.
Las fuentes de bienestar no económico,
son aquellas que generan directamente bienestar a las personas.
Consideraremos como tales a la
familia,, la vecindad, la comunidad y los diversos ecosistemas.
Desde nuestra perspectiva, consideraremos
relevantes los stocks de:
a. Capital Natural: tierra cultivable,
bosques, agua, flora y fauna, etc.
b. Capital Humano: cantidad y calidad
de trabajo disponible.
c. Capital Construido: infraestructura
productiva.
d. Capital Social: Organizaciones
sociales diversas, sean formales o informales.
De estas cuatro formas de capital,
sólo las tres primeras generan bienes y servicios económicos, mientras
el de tipo social ayuda a que la economía funcione más eficientemente.
Por ejemplo, muchas organizaciones sirven para intercambiar información,
otras para juntar personas para que administren un capital y generen
ingresos.
Debido a la relevancia que tienen
las fuentes y los stocks en el bienestar de la familia y por tanto
en la superación de la pobreza, al final de la sección se harán
recomendaciones específicas para su preservación.
En el gráfico 1 se han sintetizado
algunas de las ideas planteadas:
2.1 Stocks de capital:
El desafío de la sustentabilidad
genera la necesidad de descubrir todos los posibles stocks de capital
disponibles, para alcanzar la complementación o sustitución más
eficiente.
Resulta notable la ignorancia
existente en esta materia.
Así por ejemplo, sólo recientemente
los economistas están considerando el stock de capital social, ya
que a pesar de no saber cómo medir el valor del tejido social, se
dan cuenta que es un factor que explica la fortaleza de una sociedad
civil y que, adicionalmente, ayuda a aumentar el bienestar de la
población.
También se ha tomado conciencia
que la solvencia institucional de un país es fuente de eficiencia
y que por lo tanto es un elemento explicativo de la calidad de vida
de sus habitantes.
Mientras los recursos naturales
y el capital construido pueden ser de propiedad individual, familiar
o comunitario, el capital humano pertenece a cada persona y el de
tipo social, al grupo humano que lo constituye.
Entre los stocks puede haber
grados diversos de complementariedad o de sustitución. Lo importante
es que formen un conjunto armónico, es decir, que generen el mayor
flujo posible de bienes y servicios, par lo cual es indispensable
hacer un manejo que no los deteriore.
Mientras que para el capital
construido existen normas contables para su depreciación, para el
stock de capital natural, dependiendo si los recursos que lo forman
son renovables o no renovables , sólo la economía ecológica ha sido
capaz de definir criterios precisos de manejo (5).
Los stocks para generar los flujos
de ingresos esperados. requieren de crédito, conocimiento, equipos
técnicos, información y caminos para que la producción llegue al
mercado
Es decir no son autosuficientes
para hacer su aporte al bienestar.
En el caso de los pequeños productores
a veces el stock de capital natural, la tierra por ejemplo, se encuentra
erosionado. Otras veces las instituciones naturales que constituyen
el stock de capital social se encuentran debilitadas por la migración
de los jóvenes. Muchas veces el conocimiento se ha ido perdiendo,
con lo cual el stock de capital humano se ha deteriorado. La falta
de capital construido, por carencia de equipos básicos, genera ineficiencias
en las labores agrícolas, lo que redunda en costos y mermas en la
productividad del trabajo.
El proceso de capitalización
familiar y comunitario permite a los pequeños productores asumir
nuevos desafíos, los que usualmente activan el aprendizaje, generan
nuevas capacidades y permiten que la creatividad plantee iniciativas
más ambiciosas, que puedan atraer inversiones adicionales.
Igualmente se puede señalar que
la organización social, puede transformarse en una garantía real
para acceder al crédito bancario formal, el cual por estar institucionalizado
y controlado por la autoridad respectiva, es menos oneroso que otras
fuentes crediticias. En este caso el capital social ayuda a que
otros capitales se pongan en movimiento, al permitir que se disponga
del medio adecuado.
El DRHA plantea la necesidad
de conocer a fondo los stocks de capital con que cuentan los pequeños
productores, para identificar las políticas que permitirían acrecentar
el flujo e ingresos posibles.
2.2 Fuentes de bienestar no
económicas
El énfasis del DRHA en la dimensión
humana le permite da a las fuentes no económicas de bienestar todo
el valor que tienen.
Lamentablemente la ciencia económica,
obsesionada con una eficiencia abstracta, ha logrado construir un
"clima de opinión" negativo a la producción de valores de uso (que
no tienen por destino el intercambio comercial), porque la teoría
señala que la eficiencia sólo la generan la especialización propia
de economías de escala. Mientras que actividades , como las que
las comunidades campesinas realizan para su beneficio, inmovilizan
recursos, no experimentan innovaciones tecnológicas y no impulsan
nuevos métodos de trabajo. Estas creencias han tenido un efecto
devastador en el bienestar de la familia campesina.
En esta lógica, sólo tienen valor
las actividades que se desenvuelven en ambientes competitivos, por
estar sometidas al más importante estímulo que inicia a la superación.
Sin embargo, los estudios de
casos disponibles muestran que en los sectores de bajos ingresos
el diseño e implementación de una estrategia de seguridad alimentaria
familiar, por ejemplo, tiene enormes efectos positivos: genera alimentos,
aumenta la seguridad familiar, fortalece la salud sicológica, desarrolla
la autoestima, embellece el entorno, fortalece el tejido social
y permite prácticas democráticas entre vecinos. Adicionalmente,
prácticamente no compite con el trabajo asalariado (6).
Una de las explicaciones de la
subvaloración que enfrenta el trabajo de la mujer, se debe a su
rol en las instituciones no económicas de bienestar.
En particular el DRHA pone un
énfasis singular en el rol del a mujer campesina, porque genera
ingresos produciendo y vendiendo bienes y servicios en forma directa
o facilitando el que este tipo de procesos puedan ocurrir. Ella
es un componente vital de la familia, es un capital humano de creciente
importancia en la generación del ingreso familiar y una fuerza restauradora
para un desarrollo humano.
Hay, como podemos apreciar, demasiados
argumentos para rechazar el criterio que establece que las instituciones
no económicas queden fuera de las prioridades de inversión social
e institucional (7).
Por otra parte, si observamos
con cuidado el Gráfico 1, veremos que mientras los recursos naturales
han sido incluidos como capital natural, el ecosistema lo hemos
clasificado como fuente no económica de bienestar. Igualmente hemos
hecho con el capital humano y la familia y sus integrantes.
Ambos casos ayudan a:
1. Tomar conciencia de que el ecosistema
y las personas son anteriores al fruto económico que pueden generar.
2. que tanto las personas como los
ecosistemas no se agotan en su dimensión económica y,
3. que también las personas y los
ecosistemas como tales, deben ser sujeto de inversión, ya que
ambos necesitan restaurar la energía que entregan y que su deterioro
compromete el aporte económico que pueden hacer.
Por ejemplo, un bosque es un
stock de capital natural que genera madera la cual es un bien económico,
ya que se conoce su precio y existe un mercado donde se compra y
vende dicho bien. Pero el servicio ecológico del bosque es una fuente
de bienestar ya que protege las napas de agua subterráneas, permite
la existencia de flora y fauna, agrega belleza al paisaje, permite
contar con leña para el uso doméstico y evita la erosión, entre
muchos otros beneficios. La mayoría de éstos no tienen mercado y
la valorización de dichos servicios es casi imposible de realizar.
Las personas constituyen un capital
humano, que genera un flujo de ingresos cuando venden su fuerza
de trabajo en el mercado laboral por un determinado salario monetario.
Sin embargo cuando trabajan en
las tareas domésticas de la casa, esos servicios generan bienestar
no económico.
Igualmente cuando los miembros
de una familia actúan como una institución e intercambian afectos,
se dan seguridad mutua, se transmite conocimientos y se proveen
de alimentos, generan servicios básicos de bienestar que no tiene
una connotación económica, pero que determinan la salud emocional
de las personas y por tanto la capacidad de gozar dicho bienestar.
También debe considerarse que
la estructura social permite el desarrollo cultural, la mantención
de las tradiciones y el sentido de país.
Sin esta salud social la actividad
económica podría verse seriamente amenazada por la corrupción y
el desorden social.
Es evidente que para los seres
humanos, pero en particular para aquellos que viven una pobreza
degradante, la frontera de bienestar se amplía si sus pequeños y
deteriorados stocks y fuentes no económicas de bienestar actúan
con eficiencia en la generación de bienes y servicios.
En este ámbito las recomendaciones
de política son las siguientes;
Recomendación 5: Acentuar
la inversión en capital humano especialmente en el manejo agroecológico
de recursos naturales productivos y en gestión económica de productos
libres de agroquímicos en mercados emergentes.
Recomendación 6: Legislar
e invertir para consolidar el capital social, como un tejido que
hace posible las acciones económicas y no económicas de bienestar.
Recomendación 7: Normar
y crear incentivos para proteger los ecosistemas como fuentes de
bienestar no económicas, por los servicios ecológicos que generan.
Recomendación 8: Legitimar
socialmente las fuentes no económicas de bienestar, protegiéndolas
con la legislación adecuada.
Recomendación 9: Hacer
una inversión singular en la mujer campesina por ser quien influye
directamente en la eficacia económica de los stocks de capital y
en la eficiencia ecológica y humana de las fuentes de bienestar.
Estas recomendaciones, pueden
dar lugar a políticas de desarrollo rural o criterios de trabajo
para las instituciones responsables de apoyarlo.
3. Recomendaciones de Políticas en Relación al Desarrollo Rural.
Para
poder lograr el cumplimiento del objetivo general y los objetivos
específicos del DRHA, no basta con las acciones que se desarrollen
directamente con las comunidades o con el "Clima de opinión" favorable
que se pueda crear.
Es necesario además identificar
políticas que tienen un peso específico importante en el resultado
final de la lucha contra la pobreza rural.
Las recomendaciones se presentan
de dos formas. La gran mayoría de dos formas. La gran mayoría ha
sido incluida en un cuadro esquemático, en el que se identifica
la política aludida, la institución responsable y el contenido de
la proposición.
Adicionalmente, se explicitan
recomendaciones sobre las cuales se quiere hacer un llamado de atención
especial.
En el Cuadro Nro 1, se identifican
las políticas económicas e institucionales que favorecen el DRHA.
Cuadro
Nro1.
Recomendaciones de Políticas para un DRHA
|
POLITICA ALUDIDA
|
INSTITUCION RESPONSABLE
|
CONTENIDO DE LA PROPOSICION
|
|
1. Macroeconomica
|
Gobierno |
Evitar distorciones: precios políticos, tipo
de cambio sobrevaluado, subsidios discriminatorios. |
|
2. Agríicola
|
Ministerio de Agricultura |
Inversión en riego, modernización del agro,
bandas de precios, evitar dumping, promover agricultura sustentable. |
|
3. Salarios
|
Ministerio del Trabajo |
Transparencia mercado laboral. |
|
4. Investigación Tecnológica
|
Instituto Nacional de Investigación Agrícola,
Centros Privados. |
Desarrollar tecnologías basadas en principios
agroecológicos. |
|
5. Provisión de Bienes Públicos
|
Ministerio de Educación, Municipios. |
Programas educacionales basados en la realidad
rural; perfeccionamiento a maestros en base a acapacitación
a distancia. |
| Ministerio de Salud, Municipios, ONGs. |
Difusión de huertos orgánicos y crianza de animales
menores; manejo de aguas; letrinas; capacitación de capacitadoresen
salud preventiva; reciclaje de basuras. |
| Gobierno Regional, Municipios. |
Pavimentación caminos rurales; puentes. |
|
6. Crédito Campesino
|
Sistema Bancario Formal |
Líneas de crédito con garantía social para el
pequeño productor de mercado. |
| Organismos Públicos o Privados sin fin de lucro
(ONGs) |
Fondos Rotatorios para crédito productivo (sin
garantía) que incluya asesoría técnica. |
| Crédito Informal controlado por organismo público. |
Crédito de corto plazo de consumo (incluye fondos
públicos) |
|
7. Capitalización Campesina
|
Fondos Nacionales con apoyo de Municipios y
ONGs para su colocación. |
Donaciones para inversiones en infraestructura
productiva; protección de recursos naturales. |
|
8. Fomento de Exportaciones
no tradicionales.
|
Fundación Pública/Privada Especializada. |
Generación de información actualizada relevante
sobre mercados, precios, productos, certificación orgánica.
Accesible para agentes y actores del DRHA. |
|
9. Formación de Recursos Humanos.
|
Universidad |
Formación de profesionales en desarrollo rural
sustentable; Postgrados en Agroecología. |
| Funsaciones Privadas |
Capacitación y Perfeccionamiento a distancia
para técnicos. Formación líderes; capacitación a capacitadores. |
|
10. Fomento de Empleo no Agrícola
en Zona Rural.
|
Gobiernos Regionales, Municipios, ONGs. |
Generación de una oferta de insumos; fondos
para micro-empresarios. |
|
11. Subsidios a Pobreza Extrema
|
ONGs Municipios |
Distribución de subsidios en alimentos. |
|
12. Definición de Derechos
de Propiedad.
|
Municipios, Parlamento. |
Pre-condición para promover sistemas productivos
sustentables. |
|
13. Desarrollo Institucional.
|
Fondos Públicos Licitables |
Desarrollo profesional; equipamiento; sistematización
de experiencias y, visita a proyectos exitosos. |
Las recomendaciones que se plantean
a continuación reafirman algunas de las proposiciones hechas en
la columna "contenido de las proposiciones", mientras que otras
agrupan a varias de ellas.
Recomendación 10: Facilitar
el acceso al crédito forma, fondos rotatorios o crédito informal
controlado, para que la oferta campesina pueda adaptarse a los cambios
en la demanda.
Recomendación 11: Ayudar
a disminuir los costos de transacción de la economía campesina para
que mantenga su contribución a la oferta alimentaria.
Recomendación 12: Avanzar
a una definición precisa sobre los derechos de propiedad que norme
el uso de propiedades comunes, aborde las ineficiencias de la mediería
y resuelva las inseguridades en la tenencia de la tierra que dificultan
la difusión de la agricultura sustentable.
Recomendación 13: Compensar
las externalidades positivas que genere la agricultura sustentable
para potenciar su difusión ente los pequeños propietarios.
4. Instituciones para el DRHA.
El DRHA reserva el nombre
de actores para las comunidades campesinas y la de agentes de desarrollo
a todo organismo público o privado, con o sin fines de lucro, que
se relaciona con comunidades para entregarles asesorías y capacitación.
Y denomina agentes económicos a las empresas privadas con las cuales
hacen negocios.
4.1 Instituciones líderes:
Un rol para las ONGs
Debido al aislamiento en que
se encuentran las comunidades, el DRHA hace ver la necesidad de
que existan instituciones líderes capaces de asumir roles diversos.
La condición de institución líder
en el desarrollo se define por la capacidad profesional para hacer
recomendaciones adecuadas, evaluar proyectos, negociar programas
de investigación y de formación con universidades, proponer acciones
a los gobiernos locales, organismos públicos y empresas privadas,
entre otros.
Este tipo de institución no debe
suplantar a las comunidades si no que representarlas cuando sea
necesario.
La naturaleza de este rol hace
recomendable que la institución sea un ONG que haya probado su compromiso,
solvencia profesional y estabilidad institucional.
Adicionalmente debe tratarse
de ONGs que tengan como prioridad ayudar a las comunidades a transitar
hacia un desarrollo sustentable.
Recomendación 14: Deben
diseñarse políticas para licitar fondos que fortalezcan a instituciones
que han probado su voluntad y capacidad de liderazgo.
Recomendación 15: La institución
líder debe ayudar a la identificación de negocios rentables que
permitan que los pequeños productores se articulen con la empresa
privada. Así se pueden logra intercambios en materia tecnológica,
de mercados y estrategias de marketing.
4.2 Municipios: institución
pública clave para el DRHA.
Los procesos de descentralización
administrativa de las funciones del Estado han obligado a poner
una mayor atención en el rol que pueden cumplir los Municipios en
un DRHA.
Recomendación 16: Su estructura
operativa debe organizarse para generar productos específicos útiles
a la comunidad.
Recomendación 17: Sus
decisiones deben ser precisas y fácilmente comprensibles por la
población local.
Recomendación 18: Debe
diseñar incentivos que movilicen a la población rural a organizarse
para implementar una DRHA.
Recomendación 19: Las
comunidades deben conocer las limitaciones existentes para avanzar
en el mejoramiento de su calidad de vida y poder participar en el
diseño de nuevas estrategias.
Recomendación 20: Debe
diseñar un sistema de licitación de recursos para proyectos de DRHA,
que incentiven la competencia entre las instituciones interesadas.
Recomendación 21: Las
actividades a ser implementadas para el beneficio de la comunidad,
deben contar con un análisis de costo/beneficio, incluyendo consideraciones
medio-ambientales.
Recomendación 22: El gobierno
comunal debe fortalecer el compromiso y la identificación de la
población con su localidad, a través de acciones que fortalezcan
la pertenencia.
Recomendación 23: Se debe
mantener la confianza de la población a través de una acción gubernamental
imparcial, transparente y equitativa.
5. Cooperación al Desarrollo: Bases para una Sociedad Norte/Sur.
La cooperación internacional
seguirá siendo un agente de desarrollo de gran importancia en materia
de canalización de fondos a proyectos. Su peso específico en la
configuración de la agenda de desarrollo continuará siendo gravitante.
En estos breves comentarios se
trata de proponer una forma de relación entre agentes y actores
que operan en países del sur con organismos de la cooperación internacional.
Estas ideas deberían fortalecer
el diálogo, realizar acciones comunes y enriquecer los criterios
para la aprobación de proyectos.
También, se busca que el diálogo
facilite la comprensión de las exigencias que impone la transición
a la sustentabilidad, de modo que se compartan los desafíos.
No cabe duda que el mundo de
ONGs del sur dependerá por largo tiempo aún de la cooperación internacional,,
lo que permite suponer que su desarrollo institucional depende de
las prioridades de la agenda de la cooperación.
El diálogo propuesto es más necesario
que nunca, porque mientras la cooperación internacional vive un
período de grandes cambios en sus prioridades y métodos de trabajo,
las organizaciones en el sur enfrentan situaciones también cambiantes
y altamente inestables.
La difusión del DRHA es parte
de una estrategia de hacer realidad el desarrollo sustentable. Su
agenda de trabajo supone innovaciones importantes respecto de las
agendas de desarrollo tradicionales, ya que incluye la dimensión
tecnológica, la generación de profesionales formados en nuevas visiones
y una diferente forma de entender el rol de las instituciones y
su interrelación.
Lo planteado exige un diálogo
fluido para que las partes interesadas puedan evolucionar en sus
intervenciones en material de desarrollo.
La incorporación de los organismos
multilaterales como el Banco Mundial y el BID, al diálogo sobre
el desarrollo rural sustentable, que ha dejado relativamente marginadas
a las ONGs del norte, ha sido de escasa ayuda y ha levantado expectativas
que difícilmente se transformarán en realidad.
Recomendación 24: La cooperación
internacional al desarrollo fortalecerá la implementación de un
DRHA, si se busca una relación de partnership (socios) con ONGs
del sur, que les ayude a éstas a jugar un rol de liderazgo.
Recomendación 25: las
ONGs del norte fortalecerán su rol en material de desarrollo si:
a) promueven espacios
de encuentro entre agentes del norte y del sur.
b) ganan capacidad
de negociación con sus gobiernos y
c) aumentan su legitimación
en sus países.
BIBLIOGRAFIA
- 1. Goldin, I. and L. Alan
Winters.
- 1. Goldin, I. and L. Alan
Winters, 1995. The Economics of Sustainable Development. Centre
for Economics Policy Research.
- OECD. Cambridge University
Press. Great Britain.
- 2. Yurjevic, A. 1995. Desarrollo
Agrícola y Política Macroeconómica. En Curso de Autoformación
a Distancia. Módulo I. CET-CLADES. Chile.
- 3. Yurjevic, A. 1993. Marco
Conceptual para definir un Desarrollo de Base Humano y Ecológico.
Agroecología y Desarrollo N? 5/6.
- 4. Yurjevic, A. 1995. La
Estrategia de Desarrollo Rural Humano y Agroecológico. En: Agroecología
y Desarrollo N? 8/9. CLADES.
Santiago de Chile.
- 5. Yurjevic, A. 1995. El
Desarrollo Rural Sustentable; una mirada actualizada. Curso de
Autoformación a Distancia. Módulo III.. CET-CLADES
- 6. Yurjevic, A.; Montecinos,
Camila y Raúl Venegas. 1992. Evaluación de un Sistema de producción
para la Subsistencia Familiar bajo Manejo gEcológico., Agroecología y Desarrollo N? 2/3. CLADES. Santiago
de Chile.
- 7. Montero, A. y A. Yurjevic.
1994. Invertir
en los pobres para Permitirles Generar Riqueza Journal of Learning
N? 1. ICFID. Toronto.
(*) Economista. Actualmente es el Secretario
Ejecutivo de CLADES. |