| Calidad
del Suelo
La mayoría de los agricultores
conocen la diferencia entre el suelo muy bueno y otro de propiedades
más pobres. Aquellos suelos que poseen mejor calidad natural, tales
como los suelos aluviales profundos, ubicados en los valles de un
río, tienden a tener mejor capacidad de retención de agua y fertilidad
que los suelos que lo rodean; por lo general estos suelos son más
valorados y por eso mismo tienen mayor valor comercial. De tal manera
que al salud o calidad de un suelo, se refiere a las condiciones
de una amplia gama de propiedades de éste. El concepto es bastante
extenso y abarca más que la escuela definición de la fertilidad
del suelo, que se usa con frecuencia. Por ejemplo, tradicionalmente
el principal interés de aquellos que trabajan en la fertilidad del
suelo ha sido si existe una cantidad suficiente de nutrientes para
las plantas (tales como nitrógeno, fósforo y potasio). Las investigaciones
sobre la fertilidad del suelo se han basado en la influencia de
otras propiedades, como un pH bajo y la disponibilidad de nutrientes,
pero no han cubierto la envergadura total de las propiedades que
influyen en el crecimiento de la planta.
¿Qué es exactamente un suelo
sano o de buena calidad? En un suelo del que se puedan obtener cultivos,
sanos y de alto rendimiento, con un mínimo de impactos negativos
sobre el medio ambiente. Es un suelo que también brinda propiedades
estables al crecimiento y salud de los cultivos haciendo frente
a condiciones variables de origen humano y natural (principalmente
las relacionadas con el clima). Por ejemplo, si las precipitaciones
son menores o superiores a la cantidad óptima el rendimiento no
influiría tan negativamente como en un suelo de menor calidad. Un
suelo de calidad superior debe ser flexible y resistir el deterioro.
Los diversos factores que determinan
la calidad del suelo son esencialmente aquellas propiedades que
ejercen mayor influencia en el crecimiento del cultivo. Muchas de
estas propiedades, no son fundamentalmente aspectos de la "fertilidad"
del suelo (definido en el sentido más estricto). Por ejemplo, la
facilidad con que la superficie del suelo desarrolla una "costra"
(capa delgada de poca permeabilidad que se forma cuando los agregados
cerca de la superficie se rompen por la acción de las precipitaciones
y/o el laboreo) tiene un efecto significativo en el crecimiento
del cultivo medioambiente. La formación de una costra superficial
es un problema significativo para muchos suelos en las zonas tropicales
y templadas (Summer y Stewart 1992). Cuando se desarrollan costras
superficiales, la emergencia de la plántula puede resultar restringida
después de la germinación. Lo que es aún más importante, en comparación
con suelo con buena agregación de superficie, es que se infiltra
menos cantidad en los suelos con costra, dando como resultado en
ambos casos un menor almacenamiento de agua para el uso del cultivo,
un aumento en el escurrimiento del agua y una erosión acelerada
del suelo. Los contenidos de sodio y arcilla expandible y la estabilidad
agregada constituyen propiedades que influyen en la susceptibilidad
de un suelo para desarrollar una costra superficial.
Otras propiedades que afectan
la calidad del suelo son: la profundidad disponible para la exploración
de raíces, el pH, la salinidad, la capacidad de intercambio de catiónico,
el nitrógeno mineralizable, la presencia de plantas patógenas, la
biomasa microbiana del suelo, etc. (Tabla 1). Muchas de las propiedades
de los suelos utilizados para agricultura son heredados del estado
natural. Algunas de estas propiedades, tales como la textura del
suelo (porcentaje de arena, limo y tamaño de las partículas de arcilla
presentes) y la profundidad a que se encuentra la capa que impide
el crecimiento de las raíces, se pueden modificar a costos de tal
envergadura que se hace imposible, en la mayoría de los casos. Sin
embargo, casi todas las propiedades del suelo son influidas hasta
cierto grado por la forma en cómo se maneja el suelo y la elección
de los futuros cultivos. Incluso si no se cambia la textura, la
sequedad de un suelo arenoso o el aterronamiento de un suelo arcilloso,
está hasta cierto punto controlada mediante las actividades humanas.
TABLA
1
Caracterizando la calidad del suelo*
|
FISICA
|
QUIMICA
|
BIOLOGICA
|
| Capacidad de
retencion de agua |
Disponibilidad
de nutrientes |
Materia organica
del suelo Biomasa microbiana del suelo |
| Tasa de infiltracion
|
Conductividad
electrica (salinidad), sodio, pH |
Respiracion /
biomasa (q/Co) |
| Profundidad del
suelo, horizontes |
Toxicidad (elementos
toxicos, pesticidas) |
N mineralizable
(labil) C organico (0,5 - 2mm) |
| Textura del suelo
|
|
|
| Densidad de tamaño
del suelo |
Capacidad de
intercambio cationico y anionico |
Respiracion del
suelo |
| Estabilidad de agregados |
|
Cobertura y crecimiento
de la vegetacion |
| Arcilla dispersable
|
|
Abundancia de
lombrices "claves" y otra flora y fauna del suelo, poblaciones
de plantas patogenas |
* Basado en el resumen de
la Conferencia Internacional sobre la evaluacion y monitoreo de
la calidad del suelo. Ernmaus, Pa, Julio 11-13, 1991, Rodale Institute.
Muchos factores pueden producir el deterioro
de la calidad del suelo. Por ejemplo, se trabaja un suelo arcilloso
cuando éste está muy mojado, puede provocar la desintegración de
los agregados naturales y producir una disminución significativa
en la capa labrada del suelo. El deterioro de la calidad del suelo
también puede ser provocado por prácticas tales como el cultivo
intensivo sin rotaciones de (Ketcheson 1980), permitiendo que se
desarrolle la salinidad del suelo con el riego o permitiendo que
los contenidos de materia orgánica desciendan muy lentamente. El
deterioro también puede ser causado por la contaminación con metales
potencialmente tóxicos o por sustancias químicas orgánicas-sintéticas.
Queda claro que resulta más efectivo promover prácticos que eviten
la degradación de la calidad del suelo, en vez de buscar soluciones
para suelos estropeados.
Existe interés por desarrollar
un "índice" de calidad del suelo para ayudar a comparar diferentes
suelos. Como parte del desarrollo de tal método de comparación,
sería necesario otorgarle importancia relativa a las diversas propiedades
que son evaluadas como contribuyentes importantes para el índice.
La forma como se presenten los diversos factores para asignarles
un valor generará bastante discusión y controversia. En la actualidad
no existe un sistema aceptable para estimar la calidad del suelo
y en el futuro cercano hay pocas posibilidades de desarrollar un
índice cuantitativo. Sin embargo, la materia orgánica influye en
casi todas las propiedades importantes que contribuyen a la calidad
del suelo. De esta forma resulta decisivo comprender y acentuar
la importancia clave del manejo de los cultivos y los suelos para
mantener incrementar los contenidos de materias orgánicas con el
propósito de desarrollar los suelos de buena calidad.
La Naturaleza de la Materia
Orgánica del Suelo
Existen 3 diferentes tipos genéricos
de materia orgánica presentes en el suelo (a) los organismos vivos,
(b) la materia orgánica muerte activa (sin descomposición o levemente
descompuesta, lábil) y (c) los materiales descompuestos (humificados)
relativamente estables. Cada una de estas fracciones juega papeles
importantes en la mención, mejoramiento de la calidad del suelo.
Estas 3 distintas partes, que en conjunto forman la materia orgánica
del suelo, se trataran en forma separada a continuación.
Organismos del Suelo
La materia orgánica viva del
suelo se compone de un variado grupo de organismos. Estos organismos
incluyen virus microscopios, bacterias, hongos y protozoos, artrópodos
de tamaño pequeño y mediano, lombrices, etc. Por lo general, a medida
que aumenta el tamaño de los organismos, disminuye la densidad de
la población. Por ejemplo, existen alrededor de 1.014 bacterias,
109 hongos, 107 nemátodos y 102 lombrices por m² (Smil 1991).
Es cierto que en los suelos hay
enfermedades que causan la aparición de bacterias y hongos como
también de insectos y nematodos parásitos. Sin embargo, la enorme
cantidad de grupos de organismos del suelo se alimentan de los organismos
del suelo y no causan problemas a las plantas. De hecho, sus actividades
que ayudan a reciclar los nutrientes, a mantener baja las poblaciones
de plagas, a producir substancias que ayudan a la formación de agregados
del suelo y a producir sustancias húmicas, hacen que una gran mayoría
de estos organismos sean importantes para la calidad del suelo.
Todos los organismos necesitan acceder a una gama
de elementos en forma asequible, como también a la energía. Las
plantas verdes obtienen su energía de los rayos del sol mediante
el proceso de fotosíntesis, su carbono (la columna vertebral de
todas las moléculas orgánicas) del dióxido de carbono que se encuentra
en la atmósfera, también el oxígeno, necesario para respirar (para
recuperar y utilizar la energía almacenada en sus moléculas orgánicas)
lo obtienen de la atmósfera, y el resto de sus nutrientes (N, P,
K, Ca, Mg,, Fe, B, Mn, Cu, Mo, Cl, Zn, Co) así como también el agua
(H20) los obtienen del suelo. Casi todos los organismos que viven
bajo tierra obtienen la energía para su subsistencia y reproducción,
de la energía solar almacenada previamente en los tejidos de las
plantas verdes. Aunque los organismos también emanan elementos individuales
(tales como N, K, MG) para su uso, la necesidad de obtener energía
hace que ellos desintegren por completo las moléculas orgánicas.
Los
organismos ocupan diferentes posiciones dentro de la cadena alimenticia.
El concepto cadena alimenticia dice que los organismos dentro de
un ecosistema en particular están relacionados con una fuente de
alimento más baja y entre sí a través de su(s) fuente(s) alimenticia(s).
Consumidores primarios son aquellos organismos
del suelo que son los primeros en utilizar a los cultivos y otros
residuos como materiales energéticos. Muchos hongos son los primeros
colonizadores de los restos de las plantas y sirven para suavizarlos
y hacerlos más disponibles para ser usados por otros organismos.
También muchas bacterias son consumidores primarios, además de las
cochinillas, los nemátodos y las larvas de las moscas, etc. También
algunas lombrices son consumidores primarios y la acción de sus
sistemas digestivos sirven para macerar y mezclar los residuos con
las bacterias en sus aparatos digestivos, de tal manera que sus
desechos están disponibles para que otros organismos hagan uso de
ellos. Si se mide la fertilidad de estos deshechos, se observa que
los rangos de calcio, potasio y nitrógeno son mucho más altos que
el suelo que los rodea. Estos roles de las lombrices de tierra son
también importantes para ayudar a la filtración del agua en los
suelos durante tormentas de lluvias intensas.
Consumidores secundarios son aquellos organismos
que se alimentan de los consumidores primarios. Los protozoos y
los nemátodos son dos depredadores de bacterias y hongos. Las tasas
de consumo de bacterias por los nemátodos pueden ser extremadamente
altas; (se han informado consumos de 5,000 células por minuto) y
se estima que alrededor del 50% de la producción anual de hongos
y bacterias son consumidos cuando se alimentan los secundarios (Paul
y Clark 1989). La presencia de poblaciones activas de depredadores
de hongos y bacterias pueden ayudar a mantener poblaciones más diversas
de estos organismos en el suelo (Habte y Alexander 1978). Los protozoos
y nemátodos contribuyen significativamente al ciclo del nitrógeno,
puesto que al alimentarse de bacterias, el exceso de nitrógeno se
convierte en amonio y es excretado a la solución del suelo. Otros
consumidores secundarios incluyen los tisanuros (collembola), ácaros
y algunos escarabajos.
Consumidores terciarios incluyen escarabajos
del suelo, pseudoscorpions, ciempiés y hormigas. Esta fauna se alimenta
fundamentalmente de otros organismos del suelo. Debido a su gran
tamaño y a la capacidad de excavación algunos centípedos y hormigas
pueden ayudar a mezclar y soltar el suelo (como lo hacen las termitas,
un consumidor primario constructor de montículos). Aunque estas
actividades por lo general ayudan a mejorar la estructura del suelo,
ninguno de éstos organismos mezcla los residuos orgánicos con las
materias del suelo como las lombrices de tierra. Las raíces de las
plantas son también un aspecto importante en la vida dentro del
suelo. Los productos que se obtienen a partir de la fotosíntesis
arriba del suelo se trasladan a las raíces para su propio metabolismo.
Gran parte del CO2 generado en el suelo proviene de la respiración
de las células de las raíces o de la respiración de organismos del
suelo que obtienen la mayoría de su energía a partir de productos
elaborados fotosintéticamente y luego trasladados a las raíces.
El mucilago gelatinosos que rodea las raíces jóvenes brinda un lugar
ideal para que los organismos del suelo y las partículas de arcilla
se aproximen a las raíces. Además del mucílago, que se desprende
de las células de las raíces y la gran cantidad de compuestos exudados
por estas últimas, hace que la zona de la rizósfera contiene de
10 a 50 veces la cantidad de organismos, que se han descubierto
en el suelo a cierta distancia de las raíces (Paul y Clark 1989).
Diversidad Biológica de los Organismos del Suelo
El primer objetivo de un buen manejo del cultivo
y del suelo, debería ser crear las condiciones para una comunidad
altamente diversa de organismos del suelo. La diversidad biológica
del suelo, es parte importante de la salud y estabilidad del agroecosistema.
Una amplia mezcla de organismos crea un sistema en el cual la competencia
por las fuentes alimenticias, nichos y dinámicas depredador-presa,
ayudan a limitar las poblaciones de bacterias y hongos que causan
enfermedades, nemátodos parásitos de las plantas, y problemas insectiles.
Algunos de estos organismos problema pueden actualmente estar presentes
en suelos con alta diversidad biológica, pero es muy probable que
las poblaciones de las distintas plagas sean muy escasas como para
provocar efectos significativos en los cultivos.
Las poblaciones microbianas están influenciadas por
el manejo de los cultivos y los residuos. En general, la diversidad
de organismos disminuye y la cantidad de biomasa microbiana también
se reduce por el cambio de los ecosistemas naturales a los agroecosistemas.
Por ejemplo, después de 58 años de cultivos en el noroeste de EE.
UU., el carbono microbial representó un 2,8% y 2,2% del carbono
total del suelo bajo cultivos anuales y trigo-barbecho, comparado
con un 4,3% bajo pastos (Collins et al. 1992). En Perú, hubo una
disminución dramática de la diversidad biológica de la macroflora
del suelo en los suelos cultivados intensivamente o en suelos de
los bosques secundarios comparados con suelos de bosques primarios,
ya que aproximadamente de un 35% a un 50% de las unidades toxonómicas
y en las densidades de población no fueron tan severas en los sistemas
tradicionales de bajos insumos, como en las prácticas intensivas
de altos insumos.
El manejo del suelo y de los cultivos puede afectar
las dinámicas de población de los organismos del suelo. Rotaciones
complejas con varios cultivos diferentes, grandes cantidades de
residuos de distintos tipos de cultivos y abonos, cultivos de cobertura
y reducción de labranza, son prácticas que ayudan a aumentar una
población biológicamente diversa de organismos del suelo. La técnica
de combinar el uso de una gran cantidad de diferentes fuentes de
materiales orgánicos, se ha usado con éxito para transformar un
suelo que presentaba un grave problema de pudrición de raíz del
aguacate causado por Phytopthora, en un suelo que actualmente detiene
la enfermedad (Cook 1982). El cultivo de trébol Crimson fuera de
la estación, entre cultivos de maíz, produjo poblaciones significativamente
más altas de una variedad bacteriana, mayor biomasa microbiana y
una mayor actividad enzimática que sin el cultivo no hubiera ocurrido
(Kirchner et al., 1983). La utilización de mulch o simplemente dejar
los residuos sobre la superficie del suelo fomentará las poblaciones
de lombrices que se alimentan en la superficie. Los residuos superficiales
tienden a acentuar la importancia de los hongos en el proceso de
descomposición. Los residuos superficiales son también un buen hábitat
para las arañas, las que se alimentan de insectos y pueden ayudar
a reducir las poblaciones de plagas insectiles.
Materia Orgánica Activa
La fracción activa del material muerto se compone
de residuos frescos, así como también de residuos levemente descompuestos.
Estos residuos se presentan en el suelo como raíces y otros materiales
que se incorporan al suelo y están disponibles para que los organismos
del suelo los descompongan con relativa facilidad. Los residuos
frescos son la parte más activa de la materia orgánica, con cerca
de un 60% a 80% de descomposición durante el primer año.
En años recientes ha existido mucho interés por separar
diversas fracciones de materia orgánica mediante procedimientos
físicos ya sea por diferencias de densidad o de tamaño (Christensen,
1992). La parte más activa de la materia orgánica parece presentarse
como partículas que no están fuertemente asociadas con minerales
inorgánicos. Esta porción liviana de la materia orgánica se encuentra
en mayor abundancia en suelo vírgenes, compuesta de residuos relativamente
frescos, que se puede separar fácilmente del resto del suelo (Janzen
et al. 1992). La materia orgánica asociada con minerales del tamaño
de la arena también se descompone fácilmente, existiendo algún tipo
de indicio de que parte de la materia asociada con arcilla se mineraliza
de manera relativamente fácil y es una fuerte importante de N disponible
(Christensen, 1992). Bajo ciertas condiciones, tales como el crecimiento
a largo plazo del sobresuelo, la cantidad de materia orgánica en
un suelo puede ser bastante grande. En una investigación llevada
a cabo por (Cambardella y Elliot, 1992) se encontró que cerca del
40% del C total estaba presente como partículas bajo el suelo nativo.
Sin embargo, después de 20 años de un manejo de mulch de rastrojo
para un sistema de trigo / barbecho sólo el 19% de la materia orgánica
estuvo presente en forma de partículas.
Materia Orgánica Descompuesta Completamente
La fracción de materia orgánica del suelo descompuesta
completamente, y la relativamente estable, por lo general reciben
el nombre de humus. El humus está fuertemente ligado con las fracciones
de arcilla y limo y permanece en el suelo por largos períodos de
tiempo, con una presencia media del orden de los cientos o miles
de años. La materia orgánica asociada con partículas minerales del
tamaño del limo parece ser más estable cuando se asocia con arcillas
(Christensen, 1992).
El humus del suelo se descompone de manera bastante
lenta, con una descomposición de alrededor del 2% al 5% anual. El
humus contiene la mayor parte de la capacidad de intercambio catiónico
de la materia orgánica cargas negativas que permiten la retención
de ciertos nutrientes como el calcio, el magnesio y el potasio).
Aunque mucha de la materia orgánica que se descompone
durante el año puede ser relativamente fresca, cierta materia orgánica
que es relativamente estable puede transformarse en formas aprovechables
mediante ciclos de secado, humidificación congelamiento y deshielo
(Bartlett 1981, Bartlett y James 1980, Birch 1958, Mack 1963, Soulides
y Allison 1961). Al parecer las duras condiciones impuestas sobre
las moléculas orgánicas rompen los enlaces, ya sea, con las partículas
de limo y arcilla o dentro de las moléculas mismas, solubilizando
cantidades importantes de materia orgánica, con lo que se permite
el fácil acceso de los organismos a las moléculas liberadas.
La Función de la Materia Orgánica en la Calidad
del Suelo
Aunque la materia orgónica es sólo un pequeño porcentaje
del peso de la mayoría de los suelos (generalmente de 1% al 6%),
la cantidad y el tipo de materia orgánica influye en casi todas
las propiedades que contribuyen a la calidad del suelo. La cantidad
y calidad de la materia orgánica puede cambiar las propiedades del
suelo, la estructura y disponibilidad de los nutrientes mejora y
existe más diversidad biológica en suelos con un buen manejo de
la materia orgánica modifica los efectos de ciertas propiedades
del suelo. Los diversos efectos de la materia orgánica pueden agruparse
bajo las influencias ejercida en las propiedades físicas, químicas,
nutricionales y biológicas del suelo.
Efectos Físicos
La
unión de las partículas de arena, limo y arcilla conformando agregados
estables, ayuda a mantener una buena labranza (condiciones físicas
del suelo para el crecimiento de las plantas). Los polisacáridos
producidos durante la descomposición de residuos orgánicos más la
hifa fungal estimulan el desarrollo de estos agregados estables
del suelo. Un suelo que tiene gran cantidad de materia orgánica
tendrá una mejor agregación y tenderá a ser menos denso, permitiendo
un mejor desarrollo y penetración de las raíces, que ante una situación
de disminución de materia orgánica. Además, el suelo tendrá tasas
superiores de infiltración debido a una estructura superficial más
estable, siendo capaz de resistir la fuerza dispersiva del impacto
de las gotas de lluvia. Las actividades de organismos más grandes
que viven en el suelo, tales como lombrices y hormigas, también
ayudarán a mejorar la infiltración de agua. El suelo estará menos
propenso a la erosión si existe una mayor infiltración de agua en
vez de un escurrimiento superficial.
Los suelos arenosos con niveles más altos de materia
orgánica tienen una mayor cantidad de pequeños poros para almacenar
el agua disponible para las plantas y son menos propensos a la sequía.
Por otro lado, los suelos más arcillosos tienen un mejor drenaje
interno, cuando existan grandes cantidades de materia orgánica que
cuando las cantidades son menores.
Efectos Nutricionales y Químicos
La materia orgánica es una fuente de nutrientes.
Los organismos la descomponen y transforman las formas orgánicas
de los elementos en formas que sirven a las plantas. Además, por
ser la principal fuente de capacidad de intercambio catiónico (CIC),
la materia orgánica ayuda a "almacenar" los nutrientes disponibles,
y los protege de la lixiviación que produce el agua. Las moléculas
orgánicas ayudan a quelar un gran número de micronutrientes, tales
como el Zinc )ZN) y el Hierro (Fe), además los protege para evitar
que sean convertidos en formas menos disponibles para las plantas.
En muchos suelos la materia orgánica, debido a su naturaleza ácida
débil, tiene un efecto de amortiguación frente a cambios en el pH
(Magdoff y Bartlett, 1985). Esto también puede ayudar a proteger
las plantas de los efectos nocivos de sustancias químicas, como
por ejemplo la toxicidad por aluminio (Hargrove y Thomas, 1981).
Otros efectos Biológicos
Los materiales húmicos en la materia orgánica estimulan
el crecimiento de las raíces y del cultivo (Lee y Bartlett 1976,
Chen y Aviad 1990). Aunque no está claro lo que produce estos efectos,
al parecer no es una influencia nutricional directa.
La importancia de la diversidad biológica en los
suelos se ha subrayado anteriormente. Un suelo con alto contenido
de materia orgánica, originada en distintas fuentes y en el que
se han practicado buenas rotaciones tenderá a tener una comunidad
más diversa de organismos y de este modo, brindará un medioambiente
biológico mas adecuado para el crecimiento de las plantas que un
suelo con menor cantidad de materia orgánica. En general, la biomasa
total de los organismos del suelo también será mayor en un suelo
rico en materia orgánica que en un suelo que contenga menos. Debido
a los efectos físicos, nutricionales y químicos discutidos anteriormente,
las plantas que crecen en suelos ricos en materia orgánica tenderán
a ser más sanas y menos susceptibles al daño de las plagas que aquellas
que crecen en suelos con disminución parcial de materia orgánica.
Además, la presencia de diversas poblaciones de organismos cuando
la materia orgánica del suelo es abundante ayuda a asegurar un ambiente
de plagas menos hostil para las plantas de cultivo. Las numerosas
influencias físicas, químicas, nutricionales y biológicas se combinan
para dar a la materia orgánica una influencia positiva sobre la
calidad del suelo.
Flujos de Nutrientes y Ciclaje
No todos los nutrientes de los cultivos del suelo
están disponibles para las plantas. Si un elemento, aún como el
potasio es parte estructural de un grano de arena, no está disponible
para el uso de la planta. Del mismo modo, cuando un nutriente como
el nitrógeno o el fósforo es parte estructural de una gran molécula
orgánica, las plantas no son capaces de usarlo. Los nutrientes son
tomados por las plantas desde la solución del suelo generalmente
en la forma de iones simples como el nitrato (NO3), fosfato (H2PO4)
y (HPO4)-2), potasio (K+), magnesio (Mg+2), etc. Los nutrientes
están disponibles para las plantas al ser solubilizados o absorbidos
a partir de los minerales y absorbidos por la capacidad de intercambio
catiónico de las arcillas y del material orgánico bien descompuesto.
Aún más, los organismos del suelo convierten muchos elementos de
moléculas orgánicas a moléculas inorgánicas.
Durante este proceso de mineralización, los elementos
se transforman en formas disponibles que las plantas pueden usar.
De esta manera, la materia orgánica del suelo, desempeña un papel
clave en el ciclaje de nutrientes, tanto como una fuente de capacidad
de intercambio de cationes como de depósito de nutrientes que se
convertirán lentamente en formas disponibles mediante la actividad
biológica. Como la vasta mayoría de los organismos del suelo participan
en el proceso de descomposición, ayudan a dirigir el reciclaje de
nutrientes.
Uno de los problemas de la producción agrícola convencional
es la contaminación de aguas superficiales y subterráneas con nutrientes.
Además, la cantidad relativamente alta de nutrientes disponibles
en la producción agrícola convencional puede causar mayor susceptibilidad
para la infestación de insectos, como también una disminución en
valor nutricional de los alimentos producidos. Durante las épocas
del año cuando la lluvia <8más el riego) excede la evapo-transpiración,
pueden presentarse cantidades importantes de lixiviación y / o escurrimiento.
Si en ese momento se encuentra presente una gran cantidad de nitrato,
se produce una contaminación sustancial de las aguas subterráneas.
Cuando se utilizan grandes cantidades de fertilizantes comerciales
o abonos que contienen nutrientes disponibles para ser usados, es
posible que se acumulen altos niveles de nitrato en el suelo. Este
problema está extendido y entendido como un gran problema ambiental
de alcance nacional (Benbrook 1989, OTA 1990).
Un ciclo ideal de nutrientes, tendría las siguientes
características. Los nutrientes estarían presentes en formas disponibles
en cantidad y proporción relativa, en conjunto con o sincronizados
con las necesidades de captación del cultivo establecido. Debería
haber un nivel de nutrientes disponibles tan bajo como sea posible
durante la época del año cuando se espera la lixiviación o el escurrimiento.
Otro objetivo sería disminuir los insumos de los nutrientes de fuera
del predio y, hasta donde se pueda, usar nutrientes provenientes
de un ciclo interno del predio y fijación biológica del nitrógeno.
En este "apretado" ciclo de nutrientes habría pocas pérdidas de
éstos desde el predio, excepto las ventas de cultivos y animales.
La lixiviación, la volatilización y las pérdidas por escurrimiento
serían reducidas a un mínimo absoluto. En una situación ideal, el
100% de los nutrientes que entran a un predio como semillas, fertilizantes,
abonos, etc., saldrían de éste como productos agrícolas.
Pocos podrían siquiera alcanzar completamente la
situación ideal descrita anteriormente. La lixiviación e los nutrientes
en las regiones húmedas y los procesos naturales de acidificación
que se dan en suelos, no pueden detenerse completamente. Tampoco
se puede detener la conversión de nutrientes disponibles en formas
que no son disponibles para las plantas. Sin embargo, existe mucho
espacio para el mejoramiento en la mayoría de los predios. Muchos
de los sistemas agrícolas convencionales tienen ciclos de nutrientes
extremadamente "permeables". Los ciclos de nutrientes potencialmente
"permeables" pueden darse con muchos tipos de actividades agrícolas
diferentes. Un ejemplo, es el típico predio lechero de los EE. UU:
En el ciclo de nutrientes éstos entran al predio como alimentos
y minerales comprados, animales comprados, fertilizantes y estratificación
(Figura 2). Los nutrientes salen del predio en la forma de leche,
animales y cultivos vendidos, como también en el agua (por escurrimiento
y lixiviación) y como pérdidas gaseosas. Los nutrientes también
ciclan en el predio, desde el suelo a las plantas, a los animales,
al abono y de nuevo al suelo. Cuando la diferencia entre los insumos
de los nutrientes y los nutrientes en los productos agrícolas embarcados
desde el predio es grande, existe una gran fuente de nutrientes
en exceso que pueden causar problemas ambientales.
El grado del problema potencial puede evaluarse a
partir de una estimación del equilibrio de nutrientes de los insumos
y la producción manejados para un predio lechero de 85 vacas (Tabla
1). Resulta interesante que una proporción importante del N, P y
del K llega al predio en la forma de alimento comprado para forraje.
Se estima que sólo aproximadamente una tercera parte del N, P y
K que entra al predio lechero sale como leche, carne y cultivos.
Esto significa que quedan al menos temporalmente, alrededor de las
dos terceras partes. A medida que los nutrientes se constituyen
en los suelos, el potencial de contaminación del agua superficial
o subterránea aumenta en forma alarmante.
Al aumentar la proporción de animales en los predios
y suponiendo que se mantiene el mismo manejo de los sistemas, el
problema del exceso de nutrientes proveniente del ganado se agudiza
dramáticamente. Esto conduce que los niveles de nutrientes del suelo
excedan las necesidades de los cultivos, permitiendo que entren
en acción altas tasas de polución por lixiviación del agua, la cual
corre a través o sobre los mencionados predios.
Figura 2

TABLA 16.2
Equilibrio de nutrientes para un predio lechero de 85 vacas*
|
|
N
|
P
|
K
|
|
Ton/año
|
| INSUMOS
|
| Alimentos |
9,7 |
1,7 |
2,4 |
| Fertilizantes |
2,2 |
0,9 |
1,8 |
| Fijacion de N de |
|
|
|
| leguminosas |
1,1 |
0,0 |
0,0 |
| Insumos totales |
13,0 |
2,6 |
4,2 |
| PRODUCTOS
|
| Leche |
3,8 |
0,68 |
1,00 |
| Carne |
0,4 |
0,10 |
0,02 |
| Cultivos |
0,5 |
0,06 |
0,40 |
| Productos totales |
4,7 |
0,84 |
1,42 |
| Productos / insumos (%) |
36 |
32 |
34 |
*Segun Klausner 1993
Los insumos de los nutrientes y la producción mencionados
con antelación se basan en un sistema convencional que se apoya
en un hato de vacas lecheras y grandes cantidades de alimento comprado.
Sin embargo, existe un considerable interés en el uso de sistemas
de pastoreo manejados en forma intensiva a fin de proveer la mayoría
del forraje necesario de las vacas durante la época de crecimiento,
disminuyendo a la vez los alimentos concentrados. Si la cantidad
de alimento comprado fuera del predio se pudiera reducir a la mitad,
la proporción del N, P y K que ingresa y luego sale como ventas,
aumentaría de forma significativa, hasta en un 47%, 48% y 54% respectivamente.
Manejo Estratégico del Suelo y Cultivos para Mejorar
su Calidad
La mejor manera para desarrollar un suelo de alta
calidad es manejar el suelo y cultivos, para incentivar la estructura
y mantención de altos niveles de materia orgánica, incluyendo la
mantención de una cantidad activa de materia orgánica (Magdoff,
1993). Esforzándose en mantener ese objetivo, la práctica de la
óptima administración del predio es ineludible. Se dispone de numerosas
estrategias para este objetivo y éstas se debieran usar regularmente
en todos los predios.
La cantidad de materia orgánica en un suelo en particular
es el reflejo de variadas intervenciones en el tiempo, ya sean de
origen natural y/o humano. El cambio del contenido de materia orgánica
del suelo, después de transcurrido un año, es la diferencia entre
lo que se ha agregado y lo que se ha perdido. Esto se puede expresar
mediante esta simple ecuación:
|
. SOM (materia orgánica del suelo) = adiciones
- pérdidas
|
Cuando lo agregado excede a lo perdido, SOM aumenta.
En sentido contrario, si las pérdidas son mayores a lo agregado,
SOM disminuye. Cuando un sistema de cultivo ha operado durante largo
tiempo, se logra un equilibrio cuando lo agregado y lo perdido se
igualan. Bajo estas condiciones no habrá cambios en los niveles
de materia orgánica.
Queda claro que sólo hay dos caminos principales
para estructurar y mantener cantidades aceptables de materia orgánica
a los suelos: (1) aumentar la tasa de incorporación de materia orgánica
a los suelos, y (2) disminuir la tasa de pérdida de materia orgánica.
Mejor utilización de los Cultivos y Otros Residuos
Orgánicos
En muchas partes del mundo, los residuos de los cultivos
se ven como un estorbo debido a que pueden albergar a plagas de
insectos y a veces interferir con la preparación del suelo para
el siguiente cultivo. De esta forma la quema, en el predio, de los
residuos es una práctica común. Esto, no obstante, priva al suelo
de materia orgánica potencialmente beneficiosa. La quema de residuos
reduce el material energético disponible para los organismos del
suelo y dará como resultado una disminución de la biomasa microbiana
(Collins et al. 1992). Además, en los países en desarrollo los residuos
de cultivos y abonos se sacan a veces desde el campo, para usarlos
como combustible para cocinar, calentar o como materiales de construcción.
Estas prácticas, aunque ciertamente más comprensibles que la quema
de residuos en el campo, también son dañinas para la formación de
materia orgánica del suelo. No sólo no se devuelven los residuos
en cantidades suficientes, sino que los suelos desnudos quedan expuestos
a la erosión que remueve el mantillo enriquecido con materia orgánica.
De este modo, la mejor utilización de los residuos, como mulch o
para su incorporación al suelo, mejorará las adiciones de materia
orgánica a los suelos y disminuirá la cantidad perdida por la erosión.
La formación de compost a partir de desechos domésticos
y residuos de cultivos, como también la de otros residuos orgánicos
disponibles localmente, pueden proporcionar una mejora valiosa del
suelo. La formación de compost ayuda a disminuir la masa de materia,
a matar las semillas de malezas y las enfermedades que causan los
organismos, disminuye las emanaciones putrefactas posiblemente nocivas
y estabiliza los nutrientes. Muchos de estos materiales pueden estar
disponibles en pequeñas cantidades en un momento dado y puede no
se posible o no valer la pena aplicarlos directamente al suelo de
inmediato. Algunos materiales, debido a los problemas de emanaciones
o atracción de nemátodos, no pueden simplemente dejarse de lado
para un uso futuro. La práctica de formar compost a partir de los
materiales orgánicos disponibles le permite así al agricultor una
mayor flexibilidad en el uso de diversas fuentes de residuos.
Práctica de Buenas Rotaciones
Desde el punto de vista de la calidad del suelo,
existen numerosos factores a considerar cuándo se evalúan las rotaciones.
Al añadir los residuos de diferentes especies de plantas a los suelos,
las rotaciones ayudan a mantener la diversidad biológica. Esto ocurre
porque cada tipo de residuo de plantas mientras esté disponible
para muchos organismos, puede también estimular y/o inhibir a los
organismos específicos del suelo,. Existe un "efecto de rotación"
bien definido, en el que los cultivos sembrados a continuación de
otro cultivo (especialmente leguminosas), rinden mejor que cuando
se siembran en monocultivo continuo. Este efecto es adicional a
los efectos nutricionales benéficos del N al sembrar un cultivo
de cereales después de uno de leguminosas. Una parte del efecto
de la rotación se puede deber a la colonización de organismos benéficos
alrededor de las raíces de los cultivos, proporcionando una mejor
protección en contra de los organismos potencialmente dañinos (Jawson
et al; 1994).
Otro problema a considerar al evaluar las rotaciones
es el grado de perturbación del suelo causado por la siembra de
ciertos cultivos. Los cultivos perennes, sean éstos cultivos arbóreos
(con suelo cubierto por cultivos de cobertura o pasto entre los
árboles) o forraje perenne para animales, causan de manera significativa
menos perturbación al suelo que los cultivos anuales. La perturbación
disminuida, como también las mayores cantidades de residuos y biomasa
viviente sobre la superficie del suelo dado por cultivos de cobertura
o cultivos de pasto, disminuirán la pérdida de materia orgánica
del suelo al reducir la tasa de descomposición y al disminuir la
erosión de la superficie del suelo, rica en materia orgánica.
Un tercer problema relacionado con las rotaciones
es que los distintos cultivos adicionarán nuevamente diferentes
cantidades de residuos al suelo. Los cultivos de forraje perenne
tienden a añadir muchos residuos por medio del vuelco de las raíces.
Los restos de hojas y tallos de muchos cultivos de granos pueden
además proporcionar un suministro abundante de residuos orgánicos.
Uso de Cultivos de cobertura
Desde mediados de la década de 1980. ha habido un
creciente interés en el uso de cultivos de cobertura. Esto es de
hecho el renacimiento del interés en una práctica que se usaba en
la antigua Roma, hace unos 2,000 años e incluso antes, en China.
Es importante poner énfasis en la importancia de los cultivos de
cobertura desde el punto de vista de la calidad del suelo. Los cultivos
de cobertura pueden añadir materia orgánica a un suelo cuando se
les permite morir o incorporarse al suelo. Los cultivos de cobertura,
al mantener cubierto el suelo e interceptar las gotas de lluvia,
disminuyen la descomposición de los agregados superficiales y de
este modo promueven la infiltración del agua en el suelo disminuyendo
el escurrimiento y la erosión. Algunos cultivos de cobertura, como
el trébol dulce, pueden fomentar el desarrollo de una mejor estructura
del suelo a través del crecimiento de sus largas raíces que son
capaces de penetrar en subsuelos densos.
Integración de Animales a los Sistemas de Cultivo
Uso de Abono
Cuando los animales forman parte del sistema de cultivo,
se generan numerosas ventajas para mantener la calidad del suelo
mediante el manejo de materia orgánica. Una razón es que habrá abono
animal disponible para aplicarlo a los suelos. El abono animal puede
desempeñar un papel muy importante al proporcionar nutrientes disponibles
para los cultivos y en la constitución de la materia orgánica del
suelo. Otra razón es que habrá una rentabilidad económica proveniente
de la incorporación de cultivos de forraje, como alfalfa o combinaciones
de trébol - pasto, a la rotación. Estos cultivos ayudan a construir
la materia orgánica del suelo, a formar su estructura y a la incorporación
del nitrógeno para ser usado por cultivos sucesivos. Los animales
también pueden, al pastar, arrancar los residuos de los cultivos
que podrán albergar agentes patógenos durante el invierno, mientras
van dejando atrás el abono.
Labranza Reducida
En general mientras mayor sea la perturbación del suelo
durante su preparación para el establecimiento del cultivo, mayor
será la tasa de descomposición de la materia orgánica (Reicosky
y Lindstrom, 1994). Aunque esto puede proporcionar algunos beneficios
al hacer que los nutrientes estén a disposición de las plantas más
rápidamente, resulta más difícil mantener niveles altos de materia
orgánica en la labranza tradicional (arado con vertedera seguido
por discado superficial), lo que causa una mayor perturbación al
suelo que en los sistemas de labranza reducidos. Además, el uso
de la labranza tradicional tiende a promover la erosión al dejar
algunos residuos para proteger la superficie y por tanto disminuye
la agregación natural.
La gravedad de la perturbación del suelo se puede
disminuir en gran parte al usar sistemas de labranza reducidos para
la preparación y la siembra. El sistema de labranza reducida más
nuevo es el de labranza cero, cuando sólo se perturba una estrecha
franja donde se habrá de sembrar la semilla. Esto deja la cantidad
máxima de residuos cubriendo el suelo. Otros tipos de sistemas de
labranza reducida, como el arado de cincel, están también disponibles.
Control de la Erosión
Debido a que los materiales erosionados de los suelos generalmente
se remueven del mantillo y son ricos en materia orgánica con respecto
al resto del suelo, la erosión es un gran problema de calidad del
suelo. El principal problema de sembrar cultivos en suelos erosionados,
es que generalmente no existe un mantillo suficiente para una mejor
nutrición y las propiedades de almacenamiento del agua. Algunos
suelos están particularmente propensos a la erosión eólica y del
agua. Los suelos derivados de "loess" y que contienen grandes cantidades
de sedimento y arenas muy finas, como aquellos en el medioeste norteamericano
y en la planicie central del norte de China, son sensibles a la
erosión causada por el agua y requieren precauciones extras. Las
tasas de pérdida del suelo en un agroecosistema erosionado, en esta
región de China, son enormes, con 100 a 200 ó más toneladas removidas
por Há (Hamilton y Luk, 1993). Mientras que los suelos con gran
cantidad de materia orgánica son menos propensos a la erosión, el
control de ésta también ayuda a mantener los niveles de materia
orgánica del suelo. El uso mulch, cultivos de cobertura, cultivos
con pasto y labranza reducida (tratadas anteriormente) ayudan a
reducir la tasa de erosión del suelo, pero se pueden requerir además
otras prácticas especificas de control de la erosión. Para los suelos
propensos a la erosión la labranza y la siembra deberían realizarse
en contorno. Además sería necesario establecer vías de agua que
tengan pasto para ayudar a que el agua abandone el campo sin horadar
canales profundos, además se debe nivelar la tierra para ayudar
a que el agua superficial fluya hacia las vías de agua. La construcción
de terrazas a nivel del suelo para la siembra es otra práctica de
control de la erosión que puede ayudar a estabilizar el suelo.
Mejor uso de los Ciclos de Nutrientes
Depender de fuentes locales y biológicas de nutrientes es
un objetivo en el cual se deberían centrar todos los esfuerzos,
puesto que alcanzable en muchos fincas. Esto se puede lograr maximizando
el uso de nutrientes a medida que se ciclan en el predio. El uso
de rotaciones que incluyen los cultivos de pastos con una gran porcentaje
de composición de leguminosas puede proporcionar una cantidad sustancial
de nitrógeno para los cultivos que no son de leguminosas durante
los siguientes dos años. Reducir las pérdidas por lixiviación y
escurrimiento de los nutrientes, estructurando la materia orgánica
del suelo y el luso de los cultivos de cobertura, ayudará a cerrar
el ciclo de nutrientes y promoverá el uso nuevamente de los nutrientes
en el campo. Hacer pruebas de suelo regularmente también ayudará
a asegurar que no se acumulen niveles excesivos de los nutrientes
disponibles.
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