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1. INTRODUCCION
En
el conjunto de países latinoamericanos es posible encontrar en la
actualidad cerca de 500 instituciones o programas de educación superior
agropecuaria. La gran heterogeneidad en sus definiciones curriculares
hace difícil realizar una evaluación generalizante respecto del
aporte de estas facultades al desarrollo agrícola.
Innegablemente, la acción universitaria ha generado un gran aporte
en el plano del conocimiento de los procesos científico-tecnológico,
resultando vital en el desarrollo de los procesos productivos silvoagropecuarios
empresariales normalmente abiertos al mercado internacional (Zepeda
y Lacki, 1993).
Observando la realidad nacional, en 1994 de
54 instituciones privadas que imparten la carrera de Agronomía,
8 corresponde a universidades tradicionales subvencionadas. Cabe
señalara que, para 1984 existían solo 27 instituciones privadas,
información que refleja claramente una indiscriminada masificación
de la educación superior, afectando, en muchos caso, la calidad
en la preparación de los nuevos profesionales determinada por la
excelencia académica y la disponibilidad de equipo e infraestructura
institucional.
Advirtiendo que aún para carreras de igual
dominación es posible encontrarnos matices diferentes, a continuación
se realiza una breve descripción de las características de las carreras
de agronomía impartidas por universidades e instituciones que integran
el consejo de rectores y universidades privadas chilenas:
- Su plan de estudios comprende asignaturas
como: matemáticas, química, botánica, microbiología, estadística,
edafología, métodos de cultivo, riego y drenaje, conservación
de recursos naturales economía agraria, desarrollo agrícola, etc.
- Otras asignatura imparten conocimientos
especiales en las menciones que ofrece la carrera: fitotécnica,
ganadería, economía agraria, ingeniería y suelos agroindustria,
enología y sanidad vegetal.
- Poseen un grado académico de licenciado
en ciencias agrarias y titulado profesional de ingeniero agrónomo,
con un campo ocupacional ligado a la producción agropecuaria o
agroindustrial en instituciones privadas de servicio a la producción,
servicio del estado, escuelas agrícolas, centros de investigación
y programas de extensión agrícolas, empresas exportadoras y comercializadoras
de insumos de agro, entre otras (Anuario de Educación Superior,
1994).
- Un análisis de la información anterior indica
que en general, las carreras de agronomía poseen una sólida base
científica, sobredimensionada tal vez, por el trabajo en las áreas
de ciencias básicas, lo que las distancia de algunos conocimientos
necesarios para el ejercicio práctico profesional. Esto se debe,
en parte, a que los docentes que imparten estas asignaturas pertenecen
a otras facultades y además por estructuras universitaria desarrollan
líneas de investigación diferentes a las ciencias agropecuarias.
Al respecto la Universidad debería sumir como responsabilidad
generar las instancias dentro de la estructura académica para
que produzcan actividades de trabajo interdisciplinarias entre
facultades.
- Respecto del perfil profesional los curriculum
dejan ver claramente, tanto por la abundancia de asignaturas de
la línea administrativa empresarial como por contenidos programático
de los cursos de especialidad, que estamos frente a un perfil
profesional de un agrónomo para la empresa privada.
- Por su lado la oferta de menciones o especialidades
representa un signo del alto grado de especialización de sus académicos.
Lo que se traduce en que el "producto" de estas facultades resultan
ser profesionales especializados en aspectos puntuales de las
ciencias agropecuarias, lo que sin duda, realizan un aporte importante
en el desarrollo de la agricultura empresarial. Sin embargo, esta
especialización no resulta de todo apropiada cuando el 79% de
los productores agrícolas del país son pequeños agricultores con
sistemas de producción muy diversificados y con características
étnico-culturales diversas.
- Es necesario plantear también otras deficiencias
o debilidades en la formación profesional, por ejemplo la carencia
de práctica y de espacios de aplicación de los conceptos teóricos,
que dificultan el aprendizaje real, y por otra parte, una cantidad
importante de esfuerzos por incorporar en las cátedras muchos
contenidos centrados en las técnicas y no en los principios de
funcionamiento, lo que determina dificultades para la innovación
en la aplicación del conocimiento impartido.
2. Fundamentos para un replantamiento de la Agronomía
en Chile
Es necesario
recordar lo dicho por Domínguez y Lacki (1991) en su documento "Educación
Agrícola Superior en América Latina: sus problemas y desafíos" donde
plantean que el procesos de desarrollo agrícola ocurrido entre 1950
y 1980 se caracteriza por un aumento significativo en la producción
y modernización; pero muy desigual en el plano de la estructura
social, desarrollo polarizado con presencia de grandes empresas
comerciales muchas de las cuales son carácter transnacional en contraste
con la actividad agrícola de pequeña agricultura campesina, caracterizada
por una gran cantidad de minifundios, altos índices de pobreza y
migración rural.
Otro elemento ha sido la ausencia
de políticas apropiadas para la conservación y mejoramiento de los
recursos naturales y el medioambiente, lo que ha generado un grave
deterioro ecológico de los agroecosistemas.
Lo señalado revela la urgencia de realizar cambios en la definición
de las prioridades de los distintos gobiernos con el objeto de fortalecer
y abrir un espacio de oportunidades para la pequeña agricultura
campesina. Por su parte, las universidades deberían responder a
las exigencias de desarrollo rural de cada país con planteamientos
curriculares que permitan, por un lado, el desempeño de sus profesionales
en el ámbito de la agricultura de escasos recursos, cuyos sistemas
de producción son más diversificados, y a la vez ser capaz, de responder
a la demanda de empresas o productores de tecnología más avanzada.
Estos profesionales deberían ser capaces de ofrecer alternativas
tecnológicas con sustentabilidad económica, técnica, ecológica,
social y cultural para los distintos sistemas de producción.
Chile cuenta con un total de
75,7 millones de hectáreas de las cuales 37,9 millones corresponden
a superficies aptas para la explotación silvoagropecuaria. De estas
últimas sólo un 7% presenta características agrícolas. Desde el
punto de vista de la distribución total de la tierra, Cox (1983)
y Rojas (1984) plantean la existencia de 305 mil explotaciones de
las cuales un 79% corresponde a agricultura campesina, con sistemas
de alta fragilidad ambiental.
En la premura de lograr un desarrollo
rural equitativo, los datos anteriores son elocuentes en términos
de la necesidad de dirigir la atención hacia estos sectores más
postergados, a través de la generación de políticas compensatorias
específicas cuidadosamente orientadas hacia ellos, cambios estructurales
en la concepción educativa de los profesionales del agro, más acordes
con las demandas de la mayoría de los agricultores del país.
Respecto de la redefinición en
la formación de profesionales del agro es necesario hacer notar
que las transformaciones en algunos países ya se está realizando,
producto de diferentes reflexiones tratadas en encuentros nacionales
e internacionales para abordar este tema. Es posible mencionar aquellos
organizados por FAO, CLADES, ALEAS y en reuniones cumbre dentro
de las que destaca la realizada en Río en 1992, que define como
fundamental en uno de sus documentos, lograr el desarrollo sustentable
de los países latinoamericanos, volcar la atención de los respectivos
gobiernos hacia la condición de pobreza que caracteriza a los sectores
rurales.
Por ejemplo en Chile, el discurso
para la pequeña agricultura efectuado en la ciudad de Chillán por
el actual presidente de la República en su campaña presidencial,
plantea como compromiso, dedicar una atención preferencial al mundo
campesino reflejado en un mayor presupuesto nacional para modernización
productiva, transferencia tecnológica, microempresas, crédito etc.
Todas estas razones llevan a
pensar que, si las facultades de agronomía no se adaptan a estas
transformaciones se automarginarán del proceso agropecuario, en
tanto el cambio vendrá de cualquier manera.
Así lo ha planteado también el
Presidente de la Asociación Brasileña de Educación Superior (ABEAS),
Don Antonio Carlos Albério: "El desarrollo rural de los países de
América Latina se hace cada día más urgente en la perspectiva de
acabar con la pobreza rural, los bajos niveles nutricionales y las
condiciones marginales incompatibles con la evolución cultural de
la humanidad y con el desarrollo de las ciencias y de la tecnología.
No se puede seguir formando profesionales sólo para servir a la
agricultura comercial. El proceso educativo debe formar en el mismo
hombre la capacidad para elevar los niveles de la agricultura de
subsistencia. Permitiendo que conozca durante su permanencia en
las facultades la realidad rural que habrá de enfrentar como profesional."
3. Algunos Aspectos Relevantes
para la Configuración de una Agronomía para el Desarrollo Rural
Sustentable
En consideración a una redefinición
en las carreras de agronomía son necesarios no sólo cambios en la
concepción y misión de las facultades de ciencias agronómicas, sino
también ajustes profundos en la estructura universitaria, que produzcan
cambios en el "debe ser" académico y estudiantil a nivel institucional.
De las características que
definen al Profesional
Como ya se señaló anteriormente,
este nuevo agrónomo debería estar dotado de los conocimientos y
habilidades que le permitan desenvolverse en el ámbito de la pequeña
agricultura campesina y la agricultura empresarial comercial. Este
perfil profesional debe contemplar además una sólida base de conocimientos
sobre la sustentabilidad de los recursos naturales y del medio ambiente.
Para posibilitar lo anterior el profesional debería poseer, entre
otras, las siguientes características:
Conocer y comprender el medio
ambiente natural y socioeconómico en el cual se va a desempeñar.
Para ello será necesario que los estudiantes tengan la posibilidad
de desarrollar conocimientos en torno a la línea de la agroecología;
conceptos y principios de agroecología, análisis de la agricultura
tradicional y sus consecuencias, análisis de los sistemas agrarios
pre-hispánicos y contemporáneos, fertilidad, manejo y conservación
de suelos; control biológico de plagas y enfermedades, técnicas
alternativas de producción y conservación agrícola, conservación
y recuperación de la biodiversidad, análisis y manejo de agroecosistemas
locales, planificación regional, teoría de sistemas, etc. (FAO/CLADES,
1992).
Por otra parte, debe comprender
y manejar teorías del desarrollo y enfoques del desarrollo rural,
teorías del campesinado, análisis de los actores sociales del desarrollo
en el contexto actual, planificación para el desarrollo rural sostenible
y estudios de casos de programas de desarrollo rural sustentable
(FAO/CLADES, 1992).
Las definiciones anteriores no
deberían circunscribirse exclusivamente, en carácter de líneas a
las asignaturas de agroecología y desarrollo rural. Sino que, representar
tópicos regidores en la definición programática de todas la asignaturas
del curriculum de agronomía, donde sea posible visualizar claramente
la "Filosofía del Desarrollo Rural Sustentable" incorporadas a las
especialidades agronómicas.
Poseer una vocación de servicio
y la sensibilidad necesaria para comprender y valorar las aspiraciones,
intereses y motivaciones del hombre rural. En este sentido es necesario
destacar la existencia aparente en la actualidad, de una crisis
ético-moral al interior de las universidades que determinaría actitudes
de indiferencia y olvido de parte de los estudiantes respecto de
lo que son las necesidades de los sectores más necesitados de la
sociedad y de la protección ambiental. Esto indiscutiblemente representa
un desafío no solo para las universidades, sino también, para el
sistema de educación en su conjunto.
Desarrollar una capacidad analítica,
creativa y crítica, que les permita identificar las causas de los
problemas, detectar oportunidades de desarrollo y encontrar soluciones
congruentes con la realidad productiva y social de los agricultores.
Desarrollar la capacidad de programar
acciones de extensión, con la participación organizada de los productores,
estimulando sus potencialidades y la utilización de los recursos
disponibles. Como un elemento nuevo hasta aquí, aparece la necesidad
por parte de los agrónomos de manejar conocimientos aplicados en
torno a la sociología, antropología cultural y psicología, que le
permitan interpretar de mejor forma las necesidades de las personas
y/o comunidades en forma individual y organizada, además de poseer
un manejo fluido de técnicas de extensión y comunicaciones.
Conocer y comprender los objetivos,
las estrategias y especialmente los problemas y limitaciones de
las instituciones de apoyo al agro, con el fin de poder contribuir
a mejorar su desempeño operativo y su eficacia. Lo anterior no será
posible si las universidades enmarcan su accionar a los campus universitarios,
exclusivamente. Por tanto, será fundamental, que éstas asuman roles
más protagónicos y con un contacto más estrecho con cada realidad
regional, ligadas al quehacer de las instituciones del agro que
se encuentran presentes.
De la Investigación
Resulta lógico pensar que la
investigación debería ser el fruto de las interrogantes planteadas
en la docencia, sin embargo esta afirmación generalmente no se aplica
en la actualidad a la realidad de las distintas facultades puesto
que, el "qué" investigar normalmente obedece a análisis de debilidades,
fortalezas y oportunidades que cada investigador realiza de su propia
experiencia. Esto se traduce en nuevos conocimientos válidos en
la búsqueda de la verdad científica, pero probablemente no dan cuenta
de las prioridades en las demandas sociales y por ende no son transmitidos
a los estudiantes en su formación.
Dadas las características que
debería tener un profesional para el trabajo rural, resulta estratégico
volcar los esfuerzos de la investigación hacia la generación de
tecnologías alternativas más acorde con las características de un
agricultor de bajos ingresos, cuyas limitaciones le impiden hacer,
en muchos casos, un uso de la tecnología disponible y aplicable
en la agricultura empresarial.
De la Docencia
Una redefinición en el campo
de la investigación, con un vuelco hacia la búsqueda de tecnologías
alternativas permitiría que los docentes conozcan los problemas
más concretos de los agricultores y sus comunidades. Logrando por
esta vía realizar los ajustes programáticos de las diversas asignaturas
y estrategias pedagógicas, con el objeto de hacerlas más efectivas
en torno al aprendizaje del alumno.
A la concepción pedagógica tradicional
donde la dimensión del rol del profesor se exagera respecto del
rol del alumno, la valoración académica en función de los grados
académicos y la experiencia en el campo de la investigación científica,
resultan condiciones que limitan la factibilidad de reorientar el
quehacer de las facultades de agronomía. Un aspecto importante que
debería incluirse como requisito para el ejercicio de la docencia
agronómica, es la experiencia profesional en terreno, que permita
un conocimiento profundo de las limitaciones productivas de la agricultura.
Sin embargo, la precaria condición económica que caracteriza a la
mayoría de las universidades induce a la contratación de docentes
recién egresados o con post-grados inmediatos al egreso de sus carreras.
En el tema de la docencia, no
es posible dejar de mencionar las estrategias y/o políticas de perfeccionamiento
de las instituciones de educación superior, que en la actualidad
se desarrollan respondiendo principalmente a criterios discriminantes
en torno al interés de los distintos grupos académicos, más que
respondiendo a una misión institucional o de facultad.
De la Extensión
"El análisis del sistema científico
y tecnológico nacional permite concluir que alrededor de un 50%
del mismo es aportado por la labor que realizan las universidades,
lo que en la perspectiva de las necesidades de soluciones científicas
y tecnológicas por parte del sector productivo, las presente como
centros de innovación y de investigación para el desarrollo regional
y para la respuesta a problemas específicos de la producción de
bienes y servicios. No parece nuevo por lo tanto, que se produzca
una corriente oferta y demanda entre la universidad y los sectores
productivos y que ambos afinen los procedimientos y formas para
que esta vinculación sea constante y fluida." (Muga, 1991).
La interdisciplinariedad y la
transdisciplinariedad que debería caracterizar a las universidades,
más la disponibilidad de equipos e infraestructura, representan
una fortaleza institucional para un enfoque más integral de los
problemas a solucionar. El contacto con el sector productivo y la
experiencia ganada en la labor de investigación hace viable también
a la universidad como una corporación de prestación de servicios
a la comunidad, asumiéndola como una responsabilidad institucional.
Como un arma de doble filo, el
servicio externo compromete la imagen y prestigio de la universidad,
por lo que se hace necesaria la definición de una estructura interna
que regule la calidad del servicio prestado y actúe como garante
de la relación "oferente/cliente".
En el mundo de la pequeña agricultura
son múltiples los aportes que la universidad podría realizar, tanto
a nivel de campesinos y comunidades, como de organismos de desarrollo
dependientes del estado y no gubernamentales, para ello deberían
firmarse los convenios necesarios que comprometan el intercambio
de experiencias a niveles interinstitucionales.
Como una estrategia de conocimiento
de las necesidades del sector productivo rural es posible llevar
a la práctica mecanismos que permitan que la facultad conozca con
cierta precisión sus problemas y elaborar una oferta científica
y tecnológica acorde a las reales demandas.
Entre estos mecanismos es posible
señalar: participación de representantes de los distintos sectores
productivos rurales en consejos y comités de facultad, pasantías
profesionales con experiencia en desarrollo rural sustentable dentro
de los equipos académicos por instituciones de desarrollo, financiamiento
por parte de las instituciones de desarrollo de cátedras específicas
del programa regular de agronomía con la asistencia como alumnos
de técnicos y profesionales externos, planificación conjunta de
programas de perfeccionamiento, etc.
4. La Universidad Católica
de Temuco y el desafío de internalizar las demandas regionales,
para un desarrollo rural sustentable
Desde hace 35 años, la Universidad
Católica de Temuco (UCT) tiene presencia en la IX región de Chile,
iniciando originalmente sus actividades con la figura de "Escuelas
Universitarias de la Frontera". Seguidamente, bajo el alero de la
Pontificia Universidad Católica de Chile, se constituye en sede
regional, destacando hasta 1988 por su misión de formar profesores
básicos y medios en pedagogías. A partir de 1991 y por diferentes
razones, tales como, nuevas expectativas de los jóvenes que ingresan
a la Universidad por ciertas limitaciones de las pedagogías para
abordar temas de interés emergentes, y las inminentes necesidades
de la región por encontrar en la universidad las respuestas mas
pertinentes en torno a su problemática, la UCT reorienta su misión
bajo la dependencia de la diócesis de Temuco.
En el despertar de la UCT a las
nuevas necesidades de la sociedad se crearon inicialmente las carreras
de técnico en producción agropecuaria, forestal, acuícola y técnico
en computación. Este hecho contribuyó a un proceso de franca modernización
de los enfoques pedagógicos iniciales, respondiendo en forma mas
precisa a los requerimientos socio-culturales que caracterizan a
la región.
La maduración de las carreras
de nivel técnico, trajo consigo en el corto plazo la ineludible
necesidad de incursionar en el campo de las ingenierías, con la
creación a partir de 1991 de las carreras de Ingeniería Forestal,
Ingeniería en acuicultura, Medicina Veterinaria y el año 1995 la
carrera de Agronomía.
Para el diseño de la carrera
de agronomía, se consideraron los antecedentes obtenidos a través
de la aplicación de una encuesta referida a las áreas de interés
y expectativas de un universo de profesionales trabajando en la
IX Región del país, considerados casos de referencia (anexo 1).
De esta forma, según se aprecia
en el cuadro 1, de las siete áreas consultadas en la encuesta, la
gestión en Planificación obtiene la máxima recurrencia con un 48.8%
de los encuestados, seguida del Desarrollo con un 43.3%. En tercer
lugar destacó el área Medio Ambiental con un 24,7%.
Fusionando estas dos últimas
áreas bajo un concepto que podríamos denominar "Desarrollo Sustentable",
se puede ver que éste adquiere un peso relativo de recurrencia de
un 40% respecto de las demás áreas consideradas en el estudio.
Cuadro 1
Areas de Interes según Encuesta
|
Area
|
Interes (%)
|
| Planificacion |
48,8
|
| Desarrollo |
43,3
|
| Medio ambiente |
24,7
|
| Economia |
23,4
|
| Humanista |
22,9
|
| Cs. Formales |
17,8
|
| Agricola |
14,3
|
Relacionando las áreas consultadas
con los temas específicos de interés, resulta interesante observar
como el tema de la formulación y evaluación de proyectos productivos
recurre en un 64% del total de los encuestados, seguido por los
temas del desarrollo local, la computación, comercialización y mercadotecnia,
sociología rural, tecnologías apropiadas y gestión ambiental, cuadro
2.
Cuadro 2
Temas de Interes según Encuesta
|
Tema
|
Interes (%)
|
| Formacion y evaluacion |
64,0 |
| Proyectos Productivos |
|
| Desarrollo local |
53,5 |
| Computacion |
43,0 |
| Sociologia rural |
40,7 |
| Comercializacion y |
40,7 |
| Mercadotecnia |
|
| Tecnologias apropiadas |
33,7 |
| Gestion ambiental |
32,6 |
Como consecuencia de lo anterior,
podemos ver la fuerza que cobra el desafío y la necesidad de generar
un perfil profesional Agrónomo, que incorpore e internalice, además
de las temáticas técnicas tradicionales, los conceptos del desarrollo
sustentable en los mas diversos planos; ecológico, social, cultural
y económico.
Actualmente, en un segundo año
de funcionamiento de Ingeniería en Agronomía, se puede constatar
que el desafío antes mencionado tiene un camino difícil de recorrer,
en tanto, el tema del Desarrollo Sustentable no ha sido tratado
sistemáticamente por ésta u otras universidades del país. Lo cual,
hace dificultoso el acceso a académicos de punta capaces de relevar
el tema a nivel local y nacional. Por esta razón y con el objeto
de lograr nuestro objetivo, fue necesario generar vínculos internacionales
estratégicos con instancias como el Consorcio Latinoamericano sobre
Agroecología y Desarrollo (CLADES) y la Facultad Internacional de
Agroecología y Desarrollo (FIAD). Con esta última, fue posible concretar
un convenio de cooperación mutua, que permitió la creación, con
carácter interinstitucional del Centro de Desarrollo Sustentable
(CDS) por decreto fundacional de la Rectoría de la Universidad Católica
de Temuco en el mes de enero de 1995. Dicho centro, se crea bajo
la definición de una instancia académica de la UCT, cuyo propósito
es abordar en conjunto con la FIAD, el estudio e implementación
de acciones relativas al desarrollo sustentable en las áreas rurales
y urbanas, a través de investigación, extensión y servicios universitarios.
En este sentido y recordando el carácter estratégico de esta alianza,
es importante hacer especial mención a los objetivos del CDS, estructurados
como sigue:
1. Incorporar la temática del desarrollo
sustentable a las preocupaciones permanentes de la Universidad,
propendiendo a su inserción en los diversos curriculum de pre-grado
atingentes que se dictan en la actualidad.
2. Permitir el aporte de la Universidad,
por su intermedio, a las instituciones nacionales, regionales
o locales que ejecuten programas de desarrollo sustentable.
3. Realizar actividades de formación
de profesionales, a nivel de postgrado, en el área del desarrollo
sustentable.
4. Relacionar a la Universidad con
instituciones académicas, centros de investigación y organismos
de promoción social, nacionales o extranjeros, que tengan una
preocupación explícita por el desarrollo sustentable.
Estas acciones, más otras a desarrollar
en una misma lógica, contribuirán cualitativamente en la formación
de profesionales, cuyo perfil será más acordes con las reales necesidades
de la Región y del país.
Parece clara, a la luz de la
diversidad de profesiones que se presentan actualmente ligadas al
tema del desarrollo rural en una muestra regional de 86 profesionales,
donde predominan con un 30,2% los Asistentes sociales; 20,9% los
Ingenieros agrónomos y un 11,6% de Profesores, que se hace inminente
la necesidad de contar con alternativas de perfeccionamiento a nivel
de post-grado siendo posible por esta vía, realizar en primera instancia
una unificación de criterios, y en segunda, la incorporación de
nuevos conceptos como lo son el Desarrollo Sustentable y la Agroecología.
Consultados ahora los profesionales
en torno a cuales serían las áreas y temas específicos de su interés
que deberían ser considerados en un programa de post-grado, señalaron
un porcentaje de interés por áreas muy similares a las obtenida
en la encuesta antes señalada. Como un elemento importante en el
objetivo del diseño de un programa de Magister se presenta un 24,8%
de preferencias por el área del medio ambiente, acentuando el interés
por el tema de la gestión ambiental.
Los antecedentes entregados hasta
aquí, representan por sí un argumento poderoso que justifica plenamente
la intensión de desarrollar una tesis a través de la cual sea posible
formular y evaluar un proyecto conducente a la creación de un programa
de post-grado, que a priori podríamos denominar "Magister en Gestión
para el Desarrollo Sustentable y Agroecología", administrado por
la Universidad Católica de Temuco, con apoyo académico de otras
instituciones internacionales de reconocida competencia en el tema.
Instituciones y Cargos:
CONAMA
Corporación Nacional del Medio Ambiente.
FOSIS
Fondo de Solidaridad e Inversión Social.
INDAP
Instituto de Desarrollo Agropecuario.
SERNAM
Secretaría Regional de la Mujer.
SERPLAC
Secretaría Ministerial de Planificación.
DIDECO
Director de Desarrollo Comunitario.
DOM
Director de Obras Municipales.
PRODER
Programa de Desarrollo Regional
PTT
Programa de Transferencia Tecnológica.
ANEXO 1
Perfil Profesional de los Encuestados
|
Institucion a la
que pertenece
|
%
|
Cargo Desempeñado
|
%
|
Profesion
|
%
|
| CONAMA |
1.2 |
Analista Sectorial |
7.0 |
Abogado |
2.3 |
| Consultora |
1.2 |
Asesor Legal |
2.3 |
Asistente social |
30.2 |
| FOSIS |
12.8 |
Asistente social |
3.5 |
Constructor civil |
7.0 |
| Fund. Mi Casa |
1.2 |
Consultor supervisor |
22.1 |
Contador auditor |
4.7 |
| Gobernacion |
8.1 |
Coordinador |
7.0 |
Ingeniero Agronomo |
20.9 |
| INDAP |
9.3 |
DIDECO |
5.8 |
Ingeniero Comercial |
5.8 |
| Municipalidad |
40.6 |
Director |
1.2 |
Ingeniero Agroindustrial |
1.2 |
| ONGs |
1.2 |
Director Desarrollo Rural |
5.8 |
Ingeniero Mecanico |
1.2 |
| P.T.T. |
11.6 |
DOM |
4.7 |
Medico Veterinario |
9.3 |
| SERNAM |
5.8 |
Gerente |
1.2 |
Nutricionista |
5.8 |
| SERPLAC |
7.0 |
Jefe Area INDAP |
1.2 |
Profesor |
11.6 |
| |
|
Jefe de carrera |
1.2 |
|
|
| |
|
Jefe de finanzas |
1.2 |
|
|
| |
|
Jefe tecnico |
10.5 |
|
|
| |
|
PRODER |
11.6 |
|
|
| |
|
Profesor |
3.5 |
|
|
| |
|
SERPLAC |
5.8 |
|
|
| |
|
Supervisor |
4.4 |
|
|
| Total |
100 |
Total |
100 |
Total |
100 |

|