| INTRODUCCION
Recientemente ha habido una emergencia en las actividades de investigación
relacionadas con la ecología de sistemas agrícolas. Después de una
larga historia de separación y falta de interacción entre agrónomos
y ecólogos, éstos han comenzado a combinar esfuerzos para estudiar
y resolver los problemas relacionados con nuestros sistemas de producción
de alimentos. Como resultado de ésto, se ha comenzado a desarrollar
el campo de la agroecología. Sin embargo, junto con el desarrollo
de ésta, también se han creado discusiones importantes, e inclusive
controversias fuertes, con respecto a cuáles métodos de investigación
son los más apropiados de aplicar, de tal forma que los resultados
derivados de las investigaciones tengan significación ecológica
y aplicabilidad agrícola. Una cosa es la ganancia obtenida al entender
las bases ecológicas del funcionamiento de un agroecosistema; otra
cosa es aplicar tal conocimiento para resolver los problemas diarios
que enfrentan los agricultores en todo el mundo.
Durante
los últimos años han sido publicados algunos libros claves que intentan
ayudar al establecimiento de la agroecología, y de definir con más
claridad las bases conceptuales necesarias para realizar investigación
en este campo. Para muchos de nosotros, el libro de Cox y Atkins
(1979) tuvo una importancia clave como base de estudio e investigación,
ya que nos ayudó a identificar los problemas ecológicos de la agricultura.
También fue básico, ya que este libro nos ayudó a identificar dónde
tenía que ser desarrollada la investigación para resolver estos
problemas. Sin embargo, aunque este libro discute una aproximación
ecológica a la agricultura, el libro no penetra ni desarrolla aspectos
relacionados a las metodologías y conceptos ecológicos que han sido
activamente investigados en ecosistemas naturales (por ejemplo,
teoría de la diversidad, coevolución, aleloquímicos, partición de
recursos, etc.). Los autores expresan en su libro que "las actividades
agrícolas se han convertido en la fuerza ecológica dominante sobre
una tercera parte de las tierras del mundo". Para tratar de reducir
el impacto de esta fuerza, su intención fue la de "estimular el
interés en la ecología agrícola" y ayudar de esta forma a "revelar
las ventajas ecológicas de sistemas agrícolas del pasado y del presente
como una base para desarrollar una agricultura para el futuro ecológicamente
más sana".
Unos años más tarde, Altieri (1983 - 1987) publicó un pequeño tratado
sobre agroecología. Su libro lo enfocó en la dirección de la exploración
de "las bases científicas de la agricultura alternativa". Más que
profundizar en los problemas de la agricultura convencional moderna,
su libro describe los fundamentos teóricos de la agricultura ecológica,
presentando ejemplos de agroecosistemas que incorporan los conceptos
de la ecología dentro de sus diseños y manejos. Los ejemplos que
presenta en su libro van desde los agroecosistemas tradicionales
presentes en el tercer mundo, hasta ecosistemas alternativos y orgánicos
(a pequeña escala) que funcionan en países del primer mundo. Este
autor da al lector una perspectiva muy importante de cómo el diseño
y manejo ecológico es incorporado a agroecosistemas en varios tipos
de cultivos y en varias regiones geográficas del mundo. Más que
dedicarse a discutir metodologías de investigación, el libro reporta
una serie de estudios que exploran las bases ecológicas del manejo
alternativo de plagas de insectos, patógenos y malezas. Por ejemplo,
el libro propone una aproximación de tres niveles para traer el
concepto del agroecosistema al manejo de plagas; (1) el uso de la
región biogeográfica, más que la parcela, como la unidad básica
de investigación en manejo de plagas; (2) el uso de ecosistemas
naturales como modelos para el desarrollo de estrategias de control
de plagas en agroecosistemas; y (3) el uso del conocimiento sobre
las interacciones entre plantas, insectos herbívoros, y sus enemigos
naturales, para encontrar pistas que nos ayuden a mejorar los sistemas
de control biológico. La perspectiva general de este libro es la
de proponer programas ecológicos de manejo de plagas que, más que
dedicarse únicamente a solucionar el brote de plaga una vez que
éste ya ocurrió, prevenga los brotes de plagas a través del mejoramiento
de la estabilidad general del sistema. Para ésto, algún tipo de
equilibrio tiene que ser establecido en el sistema. Este tipo de
conocimiento sólo puede provenir de investigaciones bien dirigidas
y con una perspectiva basada en los conceptos y metodologías de
ecosistemas.
Un año después un libro que intentaba sintetizar los conceptos
que unificaban la ecología y la agricultura fue publicado (Lowrance
et al, 1986). Los capítulos de este libro representan pláticas presentadas
en un simposio de ecosistemas agrícolas. El tema principal del libro
fue "la aplicación de un paradigma de ecosistemas a las ciencias
agrícolas". La investigación en agroecosistemas se ve como algo
que comienza a emerger "como una ciencia innovadora y holística
que se interesa tanto en hipótesis básicas así como aplicadas".
Los editores del libro discuten la sobre-simplificación y el reduccionismos
que ha forzado a los científicos agrícolas a sobre-enfatizar la
aplicación de tecnologías que parecen haber descuidado información
fundamental. No han suficiente información con respecto al por qué
y cómo funcionan los sistemas. Por otro lado los ecólogos no se
han comunicado ni tampoco han aplicado información a la agricultura.
Los ecológos también se ha visto renuentes a utilizar los agroecosistemas
como unidades básicas de estudio. La gran complejidad que existe
tanto en los factores naturales como sociales, dificulta el manejo
de estudios ecológicos. El libro presenta ideas que ayudan a reconciliar
estas diferencias y que al mismo tiempo presentan un marco de referencia
en donde los agroecosistemas pueden ser analizados como modelos,
de tal forma que la estructura general del sistema refleje las interacciones
de las partes que lo componen. Por lo tanto, nos queda el gran desafío
de iniciar la investigación multidisciplinaria e integradora, que
proporcione las bases para establecer la estabilidad y sostenibilidad
a largo plazo, tanto de los recursos naturales como de los sistemas
culturales con los que el primero interactúa, y que en conjunto
forman la base de la cual depende la agricultura. La intención del
presente libro "Agroecología; investigando las bases ecológicas
para una agricultura sostenible", es la de desarrollar una perspectiva
de investigación, al igual que dar ejemplos de este tipo de investigación,
que consideren los problemas, factores y conceptos dentro de un
marco de agroecosistemas.
- UNA PERSPECTIVA AGROECOLOGICA DE INVESTIGACION
Una vez que un ecosistema es perturbado con el fin de convertirlo
en un agroecosistema, el equilibrio original es alterado y reemplazado
por una situación nueva que refleja la combinación de restricciones
ecológica y socio-económicas. Por lo tanto, el desafío de la agroecología
es el de encontrar un aproximación experimental que refleje concientemente
la naturaleza de la agricultura, y la ceovolución tanto en el pasado
como en el presente entre cultura y medio ambiente. El concepto
de agroecosistema tiene que ser expandido, restringido o alterado,
como una respuesta a las relaciones dinámicas entre las cultura
humanas y sus medios físicos, biológicos y sociales. Un entendimiento
de estas relaciones provee un marco de referencia en el cual los
insumos, exportaciones y procesos sostenibles de producción pueden
ser mantenidos. Los capítulos de este libro proporcionan un aproximación
a la investigación en agroecología, que incluye este tipo de visión
amplia e integradora. La intención e estos capítulos es la de proporcionar
un ejemplo del posible marco con el cual se puede realizar investigación
efectiva en agroecosistemas, al igual que cubrir una gran gama de
tópicos posibles son cubiertos en este libro. La intención del libro
es la de presentar un contexto para la investigación futura de la
agroecología, a través de ejemplos de cómo esta investigación es
realizada, de tal manera que podamos estimular los tan necesarios
esfuerzos que integren diferentes disciplinas, y que ayuden en la
transición en todos lados a prácticas agrícolas sostenibles.
El libro está dividido en dos secciones. Los capítulos que componen
la primera sección se centran en el estudio de los conceptos básicos
de la ecología y en cómo éstos funcional o se aplican a los agroecosistemas.
El análisis de las cuatro características de los agroecosistemas
que fueron mencionadas anteriormente, es extendido al análisis ecológico
de los factores que eventualmente regulan los niveles de producción
y de cosecha. Los capítulos de Letourneau, Carrol y Risch y Power
examinan los varios conceptos ecológicos que están presentes en
prácticas agrícolas tales como el control biológico y el control
integrado de plagas. Un análisis específico de una estrategia de
control integrado de plagas es presentado por Altieri et al. Los
estudios que componen los primeros capítulos han sido realizados
a través de diferentes regiones geográficas que van desde California,
hasta México y América Central. Lumsden et al. Provee una perspectiva
ecológica ala reducción de patógenos de plantas en zonas rurales
de México, cuyo origen es el suelo de los cultivos. El concepto
de alelopatía es explorado por Chou, el cual presente ejemplos específicos
de investigaciones extensas realizadas en agroecosistemas en Taiwan.
La dinámica de nutrientes y el rol de la malezas en agroecosistemas,
son explorados por Lambert a través de estudios locales de agroecosistemas
tradicionales en Belice. El concepto de agroecosistema de bajos
insumos, es descrito por Jannsen et al. Y se basa en investigaciones
realizadas en el altiplano africano, mientras que Amador y Gliessman
lo hacen a través de ejemplos derivados de trabajos en huertos familiares
en Costa Rica y México. Farrel explora el impacto ecológico que
los árboles pueden tener en algunos agroecosistemas particulares
del altiplano mexicano. Wood y Bolligner examinan las características
generales de las interacciones entre árboles y microorganismos,
que son básicas para el mejoramiento de la función ecológica de
los árboles en los sistemas de producción. Finalmente, Vandermeer
y Schultz describen un marco teórico para el análisis de las complejas
interacciones existentes en agroecosistemas, enfocándose en un análisis
matemático de sistemas de policultivos que deriva de sus estudios
en Michigan y América Central.
Los capítulos de la segunda sección presentan una visión más general
del tipo de investigaciones que se tendrían que realizar para profundizar
nuestro conocimiento sobre los elementos culturales necesarios en
el manejo y diseño de agroecosistemas. En alguna forma, este tipo
de investigaciones están insertas dentro de las disciplinas que
se denominan ecología de paisaje o ecología cultural. El capítulo
se Siemens, por ejemplo, analiza el pasado a través de excavaciones
arqueológicas, y examina las relaciones entre el uso en le pasado
y en el presente de un paisaje agroecológico en el México tropical.
Ramakrishnan describe la agroecología de una región en el noreste
de India, y utiliza una perspectiva agroecológica para obtener una
visión comparativa sobre subsistemas diferentes. Molenaar utiliza
una aproximación histórica para entender el efecto que ha tenido
sobre el medio ambiente el manejo del agua en la agricultura holandesa.
Los capítulos de Pimentel y Dazhong analizan el uso de energía en
la agricultura (un tópico que ha sido de gran preocupación durante
la última década), examinando agroecosistemas localizados en zonas
geográficas tan diversas como e cinturón de maíz en los Estados
Unidos y en el noreste de China. Finalmente, los últimos capítulos
intentan definir el escenario futuro de la investigación en agroecología
a través de un trabajo basado en modelos analíticos para el manejo
de agroecosistemas sostenibles realizado por Trenbath et al., y
a través de los comentarios finales de Gliessman sobre los elementos
ecológicos de una agricultura sostenible.
De nuevo, no se intenta que todas las posibilidades de investigación
que la agroecología ofrece sean cubiertas en este libro. En un área
que apenas está siendo considerada dentro de las investigaciones
ecológicas, la intención de este libro más bien es dar algunos ejemplos
de las direcciones que la investigación en agroecología tendría
que tomar. Estas direcciones tienen que forzosamente integrar conceptos
y disciplinas. Como lo indica este libro a través de algunos de
sus capítulos, hemos aprendido mucho de los estudios realizados
en todo el mundo sobre culturas tradicionales y rurales. Mucho del
conocimiento empírico ha sido obtenido a través de un proceso de
observaciones y ensayos de campo, bajo las condiciones de recursos
limitados y de control del medio. De estos estudios se deriva un
conocimiento interno e intuición de cómo realizar investigaciones
en el futuro. Este futuro envuelve necesariamente la integración
del conocimiento ecológico y cultural. Sólo de esta manera la agricultura
podrá establecerse sobre una base verdaderamente sostenible.
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(*) Tomado de: "Agroecology: researching
the ecologican basis for sustainable agriculture". Springer-Verlag,
New York, 1989.
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