Agroecología: Investigando las Bases Ecológicas para una Agricultura Sostenible
Stephen R. Gliessman
Agroecology Program University of California, Santa Cruz, California

volver Nº 1

INTRODUCCION

Recientemente ha habido una emergencia en las actividades de investigación relacionadas con la ecología de sistemas agrícolas. Después de una larga historia de separación y falta de interacción entre agrónomos y ecólogos, éstos han comenzado a combinar esfuerzos para estudiar y resolver los problemas relacionados con nuestros sistemas de producción de alimentos. Como resultado de ésto, se ha comenzado a desarrollar el campo de la agroecología. Sin embargo, junto con el desarrollo de ésta, también se han creado discusiones importantes, e inclusive controversias fuertes, con respecto a cuáles métodos de investigación son los más apropiados de aplicar, de tal forma que los resultados derivados de las investigaciones tengan significación ecológica y aplicabilidad agrícola. Una cosa es la ganancia obtenida al entender las bases ecológicas del funcionamiento de un agroecosistema; otra cosa es aplicar tal conocimiento para resolver los problemas diarios que enfrentan los agricultores en todo el mundo.

Durante los últimos años han sido publicados algunos libros claves que intentan ayudar al establecimiento de la agroecología, y de definir con más claridad las bases conceptuales necesarias para realizar investigación en este campo. Para muchos de nosotros, el libro de Cox y Atkins (1979) tuvo una importancia clave como base de estudio e investigación, ya que nos ayudó a identificar los problemas ecológicos de la agricultura. También fue básico, ya que este libro nos ayudó a identificar dónde tenía que ser desarrollada la investigación para resolver estos problemas. Sin embargo, aunque este libro discute una aproximación ecológica a la agricultura, el libro no penetra ni desarrolla aspectos relacionados a las metodologías y conceptos ecológicos que han sido activamente investigados en ecosistemas naturales (por ejemplo, teoría de la diversidad, coevolución, aleloquímicos, partición de recursos, etc.). Los autores expresan en su libro que "las actividades agrícolas se han convertido en la fuerza ecológica dominante sobre una tercera parte de las tierras del mundo". Para tratar de reducir el impacto de esta fuerza, su intención fue la de "estimular el interés en la ecología agrícola" y ayudar de esta forma a "revelar las ventajas ecológicas de sistemas agrícolas del pasado y del presente como una base para desarrollar una agricultura para el futuro ecológicamente más sana".

Unos años más tarde, Altieri (1983 - 1987) publicó un pequeño tratado sobre agroecología. Su libro lo enfocó en la dirección de la exploración de "las bases científicas de la agricultura alternativa". Más que profundizar en los problemas de la agricultura convencional moderna, su libro describe los fundamentos teóricos de la agricultura ecológica, presentando ejemplos de agroecosistemas que incorporan los conceptos de la ecología dentro de sus diseños y manejos. Los ejemplos que presenta en su libro van desde los agroecosistemas tradicionales presentes en el tercer mundo, hasta ecosistemas alternativos y orgánicos (a pequeña escala) que funcionan en países del primer mundo. Este autor da al lector una perspectiva muy importante de cómo el diseño y manejo ecológico es incorporado a agroecosistemas en varios tipos de cultivos y en varias regiones geográficas del mundo. Más que dedicarse a discutir metodologías de investigación, el libro reporta una serie de estudios que exploran las bases ecológicas del manejo alternativo de plagas de insectos, patógenos y malezas. Por ejemplo, el libro propone una aproximación de tres niveles para traer el concepto del agroecosistema al manejo de plagas; (1) el uso de la región biogeográfica, más que la parcela, como la unidad básica de investigación en manejo de plagas; (2) el uso de ecosistemas naturales como modelos para el desarrollo de estrategias de control de plagas en agroecosistemas; y (3) el uso del conocimiento sobre las interacciones entre plantas, insectos herbívoros, y sus enemigos naturales, para encontrar pistas que nos ayuden a mejorar los sistemas de control biológico. La perspectiva general de este libro es la de proponer programas ecológicos de manejo de plagas que, más que dedicarse únicamente a solucionar el brote de plaga una vez que éste ya ocurrió, prevenga los brotes de plagas a través del mejoramiento de la estabilidad general del sistema. Para ésto, algún tipo de equilibrio tiene que ser establecido en el sistema. Este tipo de conocimiento sólo puede provenir de investigaciones bien dirigidas y con una perspectiva basada en los conceptos y metodologías de ecosistemas.

Un año después un libro que intentaba sintetizar los conceptos que unificaban la ecología y la agricultura fue publicado (Lowrance et al, 1986). Los capítulos de este libro representan pláticas presentadas en un simposio de ecosistemas agrícolas. El tema principal del libro fue "la aplicación de un paradigma de ecosistemas a las ciencias agrícolas". La investigación en agroecosistemas se ve como algo que comienza a emerger "como una ciencia innovadora y holística que se interesa tanto en hipótesis básicas así como aplicadas". Los editores del libro discuten la sobre-simplificación y el reduccionismos que ha forzado a los científicos agrícolas a sobre-enfatizar la aplicación de tecnologías que parecen haber descuidado información fundamental. No han suficiente información con respecto al por qué y cómo funcionan los sistemas. Por otro lado los ecólogos no se han comunicado ni tampoco han aplicado información a la agricultura. Los ecológos también se ha visto renuentes a utilizar los agroecosistemas como unidades básicas de estudio. La gran complejidad que existe tanto en los factores naturales como sociales, dificulta el manejo de estudios ecológicos. El libro presenta ideas que ayudan a reconciliar estas diferencias y que al mismo tiempo presentan un marco de referencia en donde los agroecosistemas pueden ser analizados como modelos, de tal forma que la estructura general del sistema refleje las interacciones de las partes que lo componen. Por lo tanto, nos queda el gran desafío de iniciar la investigación multidisciplinaria e integradora, que proporcione las bases para establecer la estabilidad y sostenibilidad a largo plazo, tanto de los recursos naturales como de los sistemas culturales con los que el primero interactúa, y que en conjunto forman la base de la cual depende la agricultura. La intención del presente libro "Agroecología; investigando las bases ecológicas para una agricultura sostenible", es la de desarrollar una perspectiva de investigación, al igual que dar ejemplos de este tipo de investigación, que consideren los problemas, factores y conceptos dentro de un marco de agroecosistemas.

  1. UNA PERSPECTIVA AGROECOLOGICA DE INVESTIGACION

Una vez que un ecosistema es perturbado con el fin de convertirlo en un agroecosistema, el equilibrio original es alterado y reemplazado por una situación nueva que refleja la combinación de restricciones ecológica y socio-económicas. Por lo tanto, el desafío de la agroecología es el de encontrar un aproximación experimental que refleje concientemente la naturaleza de la agricultura, y la ceovolución tanto en el pasado como en el presente entre cultura y medio ambiente. El concepto de agroecosistema tiene que ser expandido, restringido o alterado, como una respuesta a las relaciones dinámicas entre las cultura humanas y sus medios físicos, biológicos y sociales. Un entendimiento de estas relaciones provee un marco de referencia en el cual los insumos, exportaciones y procesos sostenibles de producción pueden ser mantenidos. Los capítulos de este libro proporcionan un aproximación a la investigación en agroecología, que incluye este tipo de visión amplia e integradora. La intención e estos capítulos es la de proporcionar un ejemplo del posible marco con el cual se puede realizar investigación efectiva en agroecosistemas, al igual que cubrir una gran gama de tópicos posibles son cubiertos en este libro. La intención del libro es la de presentar un contexto para la investigación futura de la agroecología, a través de ejemplos de cómo esta investigación es realizada, de tal manera que podamos estimular los tan necesarios esfuerzos que integren diferentes disciplinas, y que ayuden en la transición en todos lados a prácticas agrícolas sostenibles.

El libro está dividido en dos secciones. Los capítulos que componen la primera sección se centran en el estudio de los conceptos básicos de la ecología y en cómo éstos funcional o se aplican a los agroecosistemas. El análisis de las cuatro características de los agroecosistemas que fueron mencionadas anteriormente, es extendido al análisis ecológico de los factores que eventualmente regulan los niveles de producción y de cosecha. Los capítulos de Letourneau, Carrol y Risch y Power examinan los varios conceptos ecológicos que están presentes en prácticas agrícolas tales como el control biológico y el control integrado de plagas. Un análisis específico de una estrategia de control integrado de plagas es presentado por Altieri et al. Los estudios que componen los primeros capítulos han sido realizados a través de diferentes regiones geográficas que van desde California, hasta México y América Central. Lumsden et al. Provee una perspectiva ecológica ala reducción de patógenos de plantas en zonas rurales de México, cuyo origen es el suelo de los cultivos. El concepto de alelopatía es explorado por Chou, el cual presente ejemplos específicos de investigaciones extensas realizadas en agroecosistemas en Taiwan. La dinámica de nutrientes y el rol de la malezas en agroecosistemas, son explorados por Lambert a través de estudios locales de agroecosistemas tradicionales en Belice. El concepto de agroecosistema de bajos insumos, es descrito por Jannsen et al. Y se basa en investigaciones realizadas en el altiplano africano, mientras que Amador y Gliessman lo hacen a través de ejemplos derivados de trabajos en huertos familiares en Costa Rica y México. Farrel explora el impacto ecológico que los árboles pueden tener en algunos agroecosistemas particulares del altiplano mexicano. Wood y Bolligner examinan las características generales de las interacciones entre árboles y microorganismos, que son básicas para el mejoramiento de la función ecológica de los árboles en los sistemas de producción. Finalmente, Vandermeer y Schultz describen un marco teórico para el análisis de las complejas interacciones existentes en agroecosistemas, enfocándose en un análisis matemático de sistemas de policultivos que deriva de sus estudios en Michigan y América Central.

Los capítulos de la segunda sección presentan una visión más general del tipo de investigaciones que se tendrían que realizar para profundizar nuestro conocimiento sobre los elementos culturales necesarios en el manejo y diseño de agroecosistemas. En alguna forma, este tipo de investigaciones están insertas dentro de las disciplinas que se denominan ecología de paisaje o ecología cultural. El capítulo se Siemens, por ejemplo, analiza el pasado a través de excavaciones arqueológicas, y examina las relaciones entre el uso en le pasado y en el presente de un paisaje agroecológico en el México tropical. Ramakrishnan describe la agroecología de una región en el noreste de India, y utiliza una perspectiva agroecológica para obtener una visión comparativa sobre subsistemas diferentes. Molenaar utiliza una aproximación histórica para entender el efecto que ha tenido sobre el medio ambiente el manejo del agua en la agricultura holandesa. Los capítulos de Pimentel y Dazhong analizan el uso de energía en la agricultura (un tópico que ha sido de gran preocupación durante la última década), examinando agroecosistemas localizados en zonas geográficas tan diversas como e cinturón de maíz en los Estados Unidos y en el noreste de China. Finalmente, los últimos capítulos intentan definir el escenario futuro de la investigación en agroecología a través de un trabajo basado en modelos analíticos para el manejo de agroecosistemas sostenibles realizado por Trenbath et al., y a través de los comentarios finales de Gliessman sobre los elementos ecológicos de una agricultura sostenible.

De nuevo, no se intenta que todas las posibilidades de investigación que la agroecología ofrece sean cubiertas en este libro. En un área que apenas está siendo considerada dentro de las investigaciones ecológicas, la intención de este libro más bien es dar algunos ejemplos de las direcciones que la investigación en agroecología tendría que tomar. Estas direcciones tienen que forzosamente integrar conceptos y disciplinas. Como lo indica este libro a través de algunos de sus capítulos, hemos aprendido mucho de los estudios realizados en todo el mundo sobre culturas tradicionales y rurales. Mucho del conocimiento empírico ha sido obtenido a través de un proceso de observaciones y ensayos de campo, bajo las condiciones de recursos limitados y de control del medio. De estos estudios se deriva un conocimiento interno e intuición de cómo realizar investigaciones en el futuro. Este futuro envuelve necesariamente la integración del conocimiento ecológico y cultural. Sólo de esta manera la agricultura podrá establecerse sobre una base verdaderamente sostenible.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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(*) Tomado de: "Agroecology: researching the ecologican basis for sustainable agriculture". Springer-Verlag, New York, 1989.

 
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