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Existe una creencia en Ceará, en el Nordeste de Brasil, de que
después de la entrada del picudo (Anthonomus grandis, un
insecto plaga del algodón) la producción del algodón (algodao mocó)
tradicional en la región, se acabó. Lo que sucedió es que entre
1979-1983 hubo una sequía aguda en la zona, con lo que se redujo
el área plantado con algodón mocó. El picudo sólo agravó esta situación,
pero no acabó con el algodón mocó.

Campesino del Nordeste brasilero
trabajando su "Capoeira". Foto: Heks
Muchos agricultores dejaron de manejar el algodón mocó, abandonaron
el manejo de sus "capoieras" (zonas de siembras sujetas a un tratamiento
similar al de roza, tumba y quema). El gobierno del Estado, por
su parte, incentivó el cultivo del algodón anual con manejo agroquímico
y recomendó la quema y/o arranque de plantaciones de algodón mocó.
A pesar de esto, un número significativo de agricultores no abandonará
el algodón mocó, ya que este no sólo ofrece la fibra sino además
forraje para animales; siendo ademán un cultivo que requiere de
poco insumo y es menos riesgoso.
Lo que llamó la atención a técnicos del Centro de Pesquisa e Asseoria
ESPLAR/PTA-CTAQ, es que a pesar de la crisis existían agricultores
que aún obtenían producciones aceptables. En un sondeo realizado
en 1988, en que se entrevistó a 73 agricultores, 17 de éstos obtuvieron
más de 125 kg./ha en "capoieras" que variaban de 2 a 10 años de
edad. Esto motivó a ESPLAR a iniciar un proyecto de investigación
titulado "Manejo ecológico del algodón mocó: una convivencia productiva
con el picudo". Esta investigación pretende dilucidar los mecanismos
que explican por qué ciertos algodonares son productivos aún bajo
presiones poblacionales del picudo. Además se pretende encontrar
alternativas que no se basen en el uso de pesticidas u otros productos
industriales para disminuir las poblaciones de picudo en zonas donde
éstos causan daños económicos.
El proyecto se ha iniciado en 1990 (con apoyo de CLADES) e involucra
a 20 agricultores que participan en los cursos de entrenamiento
que se llevan a cabo en CTAQ. Hasta el momento se investiga en profundidad
la dinámica del picudo en los varios sistemas sujetos a diferentes
manejos, y además se buscan modos de convivir productivamente con
el picudo. Esto significa coexistir con niveles poblacionales del
picudo que no causen daño económico significativo, sin utilizar
agrotóxicos. El desafío es grande y además de la colaboración de
agricultores, se ha logrado la participación de algunos investigadores
de la Universidad Federal do Ceará.
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