La Experiencia de los Waru-Waru en Puno - Perú
(CIED-PERU)

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La agricultura en el altiplano peruano es una actividad de alto riego. Esa región se ubica a 4.000 m.s.n.m. alrededor del Lago Titicaca. Es una región de lata variabilidad climática, de radiación solar muy fuerte, de prolongados períodos de heladas y de pendulares etapas de sequía y lluvias intensas que desbordan el Lago Titicaca.

Sin embargo, las culturas andinas de la zona: los Lupacas y los Tiahuanacos, en épocas prehispánicas y preincaicas, desarrollaron un amplio sistema de control de las inundaciones y del microclima en las zonas circunlacustres en base a una tecnología integral uy eficiente: los Waru-Waru, también llamados camellones.


A. El agua de los canales absorbe el calor solar en el día y lo irradia en la noche, protegiendo a los cultivos de las heladas al entibiar el aire
B.Las plataformas son mas o menos 6-10 metros de ancho, 10 a 100 metros de largo y con 1 metro de alto, construidos con suelo excavado de los canales.
C. El sedimento de los canales, residuos vegetales y animales y algas fijadoras de nitrogeno proveen de abono a los cultivos
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Los waru-waru son una combinación de terrenos elevados y canales de agua. Dichos terrenos elevados tienen un ancho promedio de 2 metros, y los canales tienen igual ancho y la profundidad de 1 metro, conformando amplias zonas de franjas de tierra alternadas de esas franjas de agua. Las configuraciones de las franjas son variadas, dependiendo de la morfología del suelo y del lago.

Los beneficios de los waru-waru son muchos, al articularse como vasos comunicantes permiten un drenaje eficiente de las inundaciones del lago y sus afluentes. Ello es importante porque el incremento de 1 metro en el nivel del lago significa el anegamiento de 25 mil hectáreas. Además, el almacenamiento del agua en los canales de dreno permiten retener la humedad para los cultivos y constituye un acumulador de calor que dispersa su energía durante la noche, reduciendo notablemente la frecuencia de las heladas en los cultivos.

En el departamento de Puno existen unas 82 mil hectáreas de restos de waru-waru en un anillo circunlacustre de 30 kms. De ancho. En los últimos tres años, diversos organismos públicos y privados han iniciado la recuperación de los waru-waru en Puno, y en 1989 se constituyó el PIWA (Proyecto Interinstitucional de Rehabilitación de Waru-Waru en el Altiplano)., dando así una nueva escala al trabajo de recuperación de esa tecnología.

El impacto de los waru-waru en la producción alimentaria de las comunidades campesinas ha sido muy significativo, tanto en la protección de los cultivos ante las frecuentes heladas como en el aumento de la productividad de la papa y de la quinua (cereal altoandino). Mediciones realizadas en 1983-1986 inician un rendimiento promedio de papa de 10 toneladas/hectárea, lo que contrasta favorablemente con los rendimientos promedios anteriores de 1-4 toneladas/hectárea, en el Departamento de Puno.

A consecuencia de ello se viene expandiendo rápidamente la reconstrucción de los waru-waru entre los campesinos de la región. Se estima que la construcción inicial, la reconstrucción cada 10 años y las labores de manejo y cosecha de papa requieren de una mano de obra equivalente de 270 j.h./hectárea/año (día andino=5 horas).

El rescate de esa tecnología tradicional está demostrando una buena viabilidad para el control del riesgo climático y el aumento de la productividad. Para hacerlo sostenible y replicable es necesario analizarla con el instrumental teórico de la ciencia moderna y generar propuestas integrales que sean compatibles con las actuales condiciones del desarrollo de la agricultura en un país como el Perú. El trabajo de experimentación, sistematización e investigación que CIED viene realizando apunta en esa dirección.

 
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